DESCONOCIDO. EL ASESINO DEL ZODÍACO #2
En el libro Zodiac , de Robert Graysmith, se afirma que el joven llegó a mencionar dicho encuentro a la secretaria de su abogado mientras se encontraba convaleciente en el hospital, lo que ha despertado una serie de dudas y teorías al respecto: ¿Mageau ocultó información?
De ser así, ¿a quién intentaba proteger y por qué?
Por más que se intentó hacer seguimiento a las dudosas amistades de Darlene, todos los esfuerzos fueron en vano y los detectives no dieron con ningún sospechoso.
A pesar de que tanto los ataques del 20 de diciembre de 1968 como los del 4 de julio de 1969 fueron difundidos por diversos medios de comunicación, en ningún momento se insinuó que pudieran estar relacionados.
Sin embargo, la investigación daría un vuelco casi un mes más tarde.
El viernes 1 de agosto de 1969, tres cartas casi idénticas llegaron a las redacciones del Vallejo Times Herald , el San Francisco Chronicle y el San Francisco Examiner .
El autor de las notas, redundantes y con varias faltas de ortografía, se adjudicaba los asesinatos de David Faraday, Betty Lou Jensen, Darlene Ferrin y el intento de asesinato de Michael Mageau.
Además amenazaba con matar a una docena de personas, ese mismo fin de semana, si su carta no era publicada en los periódicos.
El mensaje recibido por el San Francisco Chronicle decía lo siguiente:
Estimado director :
Soy el asesino de los dos adolescentes las Navidades pasadas en el lago Herman y la chica el 4 de julio, cerca del campo de golf de Vallejo. Para demostrar que los he matado, voy a dar ciertos datos que solo la policía y yo sabemos .
NAVIDADES :
1. Nombre de la munición: Super X .
2. Disparé diez veces .
3. El chico estaba de espaldas con los pies apuntando al coche .
4. La chica estaba sobre el costado derecho con los pies hacia el oeste .
4 DE JULIO :
1. La chica llevaba pantalones con dibujos .
2. También disparé al chico en la rodilla .
3. El nombre de la marca de la munición era Western .
Al mismo tiempo, el asesino había enviado un extraño criptograma de tres partes que, una vez combinado y resuelto, supuestamente revelaría su identidad. La nota continuaba de la siguiente forma:
Esto es parte de un mensaje en clave. Las otras dos partes de la clave las he enviado a los directores del Vallejo Times y el San Francisco Examiner .
Quiero que saque esta clave en la primera plana de su periódico.
En esta clave se halla mi identidad. Si no saca esta clave antes de la tarde del viernes 1 de agosto del 69, saldré a matar y arrasar.
Daré vueltas todo el fin de semana matando, hasta que acabe con doce personas .
El mensaje finalizaba con una especie de firma formada por un círculo y una cruz, la cual luego sería interpretada por los investigadores como la mirilla de un arma o una cruz celta.
Las autoridades fueron informadas de inmediato y se vieron obligadas a tomar una difícil decisión.
Si bien la carta contenía descripciones gráficas de las escenas de los crímenes y otros datos que —en efecto— solo el asesino podía conocer, el jefe de policía de Vallejo, Jack Stilitz, sospechaba que podía tratarse de un simple bromista.
Difundir la noticia causaría pánico en la población, pero si las amenazas eran reales, hacer caso omiso al mensaje podía resultar contraproducente.
Entrar en el clásico juego del gato y el ratón era riesgoso, pero parecía ser el único medio para mantener contacto con el supuesto asesino e intentar desenmascararlo.
Aunque el plazo fijado se había cumplido, al final la policía autorizó a la prensa a publicar algunos fragmentos de la carta el sábado 2 de agosto, incluyendo una cita del jefe de policía, Jack Stilitz, en la que instaba al asesino a enviar más información con respecto a los crímenes para corroborar su historia.
También se incluyó la primera parte del mensaje en clave, el cual produjo una enorme impresión en la ciudadanía.
El enigmático criptograma fue analizado por la Inteligencia Naval, la Agencia Nacional de Seguridad, la CIA y el FBI, pero más allá de identificar una combinación de símbolos griegos, meteorológicos, clave Morse, signos astrológicos, señales marítimas y letras del alfabeto ordinario, fueron incapaces de descifrarlo.
Al día siguiente, el domingo 3 de agosto, el criptograma fue publicado en su totalidad por el Vallejo Times Herald , el San Francisco Chronicle y el San Francisco Examiner .
Donald Harden, un profesor de Historia y Economía de cuarenta y un años, tomó el periódico y se interesó con fervor en el caso.
Era un especialista en este tipo de desafíos y disfrutaba resolviendo todo tipo de puzles desde muy pequeño.
Después de veinte horas de trabajo junto a su esposa, Bettye, llegaron a la conclusión de que se trataba de una clave de sustitución de caracteres, aunque con múltiples variantes, lo que significaba que cada letra podía equivaler a distintos símbolos al mismo tiempo.
Tras decodificar el 90 por ciento del mensaje, se comunicaron con el San Francisco Chronicle y facilitaron la transcripción, la cual decía lo siguiente:
Me gusta matar gente porque es muy divertido.
Es más divertido que matar animales salvajes en el bosque, porque el hombre es el animal más peligroso de todos.
Algo hace que sea la experiencia más emocionante, incluso mejor que acostarse con una chica.
Y la mejor parte es que cuando muera voy a renacer en el paraíso y todos los que he matado serán mis esclavos.
No daré mi nombre porque ustedes tratarán de retrasar o detener mi recolección de esclavos para mi vida en el más allá ...
El mensaje, firmado con el símbolo del círculo y la cruz, terminaba con una seguidilla de letras que no parecían tener un orden lógico y se pensó que se trataba de un confuso anagrama.
Aunque intentaron darle sentido incluyendo otros caracteres, ninguna resolución parecía convincente: «EBEORIETEMETHHPITI».
Miembros de la Inteligencia Naval revisaron las transcripciones realizadas por cientos de ciudadanos que intentaron descifrar el contenido de la carta y llegaron a la conclusión de que la entregada por Donald y Bettye Harden era la correcta.
Algo que llamaba la atención de los investigadores era que tanto las cartas como los mensajes en clave tuvieran varias faltas de ortografía. Se supuso que podrían ser intencionales y conformar otro mensaje oculto todavía más complejo de descifrar.
La policía decidió no difundir la noticia de que el criptograma había sido resuelto.
Estaba claro que el asesino era un sujeto arrogante y que deseaba llamar la atención.
Si creía que su mensaje aún no podía ser decodificado, era probable que intentara contactarse otra vez con los medios de comunicación para burlarse y entregar nuevas pistas.
Los detectives a cargo del caso sabían que seguirle el juego a un psicópata era peligroso, pero no parecían tener más alternativa.
Pocos días más tarde, el jueves 7 de agosto, otra carta del asesino fue recibida en las dependencias del San Francisco Examiner . La nota decía lo siguiente:
Estimado director, Zodiaco al habla. Respondiendo a su petición de más detalles sobre lo bien que me lo he pasado en Vallejo, estaré encantado de darle más material.
Por cierto, ¿se está divirtiendo la policía con el mensaje cifrado?
Si no, dígales que se animen. Cuando lo descifren, me tendrán.
Con respecto al 4 de julio: no abrí la puerta del coche, la ventanilla ya estaba bajada.
El chico al principio estaba en el asiento delantero cuando empecé a disparar.
Cuando le disparé por primera vez a la cabeza, se echó hacia atrás al mismo tiempo y así me estropeó el tiro.
Terminó en el asiento de atrás, luego en el suelo agitando muy violentamente las piernas, por eso le disparé en la rodilla.
No me marché del escenario del crimen derrapando a toda velocidad, como han dicho los periódicos de Vallejo.
Me fui lentamente, para que mi coche no llamara la atención.
El hombre que le dijo a la policía que mi coche era marrón era un negro de unos cuarenta-cuarenta y cinco años, vestido de manera andrajosa.
Yo estaba en una cabina telefónica, divirtiéndome con el poli de Vallejo, mientras él pasaba.
Cuando colgué el teléfono, el maldito aparato se puso a sonar y eso hizo que él se fijara en mí y en mi coche .
Las Navidades pasadas: en ese episodio, la policía se preguntaba cómo podía acertar a mis víctimas disparando en la oscuridad.
No lo dijeron abiertamente, pero lo dieron a entender, diciendo que había mucha luz esa noche y que yo podía ver siluetas en el horizonte.
Una idiotez, esa zona está rodeada de colinas y árboles altos.
Lo que hice fue pegar una linterna pequeña al cañón de mi pistola.
Si se fijan, en el centro del rayo de luz, si lo dirigen a una pared o un techo, verán un punto oscuro o negro en el centro del círculo de luz a unos siete o quince centímetros de distancia.
Cuando está pegado al cañón de una pistola, la bala da directamente en el centro del punto negro de la luz.
Solo tuve que acribillarlos... No hacía falta destreza .
En esta nueva carta se incluía una enorme cantidad de detalles de los cuales solo la policía de Vallejo tenía conocimiento, lo que terminó por convencer a varios investigadores de que realmente se trataba del asesino. También se refirió por primera vez a sí mismo como «Zodiaco».