CAPÍTULO 12
Arrieros somos y en el camino nos encontraremos
LLEVAMOS DOS MESES ABIERTOS.
Dos meses.
Sesenta y un días. Yo los cuento. Los cuento como una madre cuenta los días de sus hijos al principio.
Y va. Va bien. Va. De. Puta. Madre.
La Nala y sus compis es ya, según el Toni, el lugar canino más comentado de Madrid centro, cari, lo dice Time Out, lo dice Vogue Petfriendly, lo dice Telva, lo dicen las nenas en Chueca .
Yo no he leído ni Time Out ni Vogue Petfriendly ni Telva ni a las nenas en Chueca, pero he leído la cuenta de Instagram que llevamos las tres y la verdad es que tenemos diecisiete mil seguidores.
Diecisiete mil. Eso es un pueblo entero , dice la Moni mirando el panel del ordenador con una mezcla de orgullo y preocupación.
La diseñadora del Toni, que se llama Coral y que es uña y carne con él, nos ha montado un logo precioso.
La cara de Nala estilizada, con la oreja un poco caída, en color rosa polvo sobre fondo crudo.
Encima, en letras finas: La Nala y sus compis .
Y debajo, en letras más pequeñas: Hotel Boutique Canino veintiuna horas, cena).
Ritz Madrid.
Glup, otra vez.
Me llamo a mí misma. Jessi. Tranquila. Has estado en sitios peores. Esto es solo dinero. Y tú tienes dinero. Y ellos también tienen alguna mierda por la que han ganado el suyo. No te flipes. Vas, comes, sonríes, escuchas, hablas poco, das una tarjeta de visita y te vas.
Nala se sube al sofá.
—Gorda. Tu madre va al Ritz el viernes.
Nala mueve el rabo. Ella siempre suscribe.
Yo cierro el correo. Apoyo la cabeza en el sofá. Miro el techo de Chamberí con las molduras de escayola.
El viernes.
Tres días.
Tres días para llevarme yo sola al Ritz Madrid con un vestido que todavía no tengo, con un peinado que el Toni todavía no me ha hecho, con una conversación que todavía no he ensayado, con una vida nueva que ya casi creo que es mía.
Mañana llamo a Coral.