Protector Puro (Serie Kat Drummond 20, Cindy Giles 2) 25. EL COMPLEJO #4
96%

25. EL COMPLEJO #4

Esquivé una descarga de magia que normalmente habría percibido como acogedora. Magia sanadora. Pero retorcida. Gurtrum. Oculta entre el tumulto.

Esquivé una lluvia de balas y bailé entre mis amigos, posando las manos sobre ellos para infundirles vitalidad y curar sus heridas.

Alex dejó caer las pistolas al quedarse sin balas y recitó sus conjuros secretos para potenciarse y hacer que sus brazos brillaran con luz verde. Desenvainó los machetes y arremetió contra el enemigo.

Abatió a un ninja y después se volvió para enfrentarse a una mujer vestida de blanco.

¡Grietas! Corrí hacia mi amigo cuando Gurtrum lo agarró de pronto por el cuello y lo retorció mediante una magia destinada a sanar.

Alex cayó al suelo y se retorció mientras Gurtrum volvía a desaparecer en el caos. Sostuve a mi amigo y recité tan deprisa como pude, analizándolo mientras lo sanaba.

La simple vitalidad no lo salvaría. Gurtrum había usado sus poderes de sanación para engañar a sus órganos y hacer que funcionaran mal.

¡Dioses! No sabía cómo arreglar aquello. No sabía cómo funcionaba realmente el cuerpo. Solo cómo utilizar mis poderes.

Pero podía averiguarlo. Transformé mi hechizo de diagnóstico en un conjuro forense. Sentí que las llamas me rodeaban cuando Tom alzó un muro de fuego para defendernos. Arremetió contra los ninjas, esquivando descargas de luz dorada y esquirlas de metal.

La sanación consistía en arreglar las cosas.

En recomponerlas. Devolverlas a su estado original.

Y mientras Alex gritaba y se debatía, lo rehí para que volviera a ser como antes.

Cuando la sangre fluía por sus arterias y el corazón bombeaba.

Cuando sus órganos lo mantenían con vida en vez de estrangularlo desde dentro.

Y los corregí. Los corregí todos.

Alex alzó la mirada hacia mí con un alivio y una gratitud incontenibles mientras el muro de llamas se disipaba.

Brick blandió su Martillo Negro y aplastó a varios enemigos contra la pared antes de agarrar al último ninja por el cuello y levantarlo del suelo.

—¡Alto! —retumbó una voz, y la lucha cesó de repente.

Había cuerpos esparcidos por toda la cámara. Quemados, aplastados, desmembrados y perforados.

El Doblador de Acero se alzaba sobre los cadáveres de los guardias Whiteshield. Habían sido empalados por el metal que llevaban encima. Y, en una mano, sujetaba a Dawi por el cuello.

—¡Acabemos de una vez por todas con esta farsa! —exigió el Doblador de Acero.

Brick le aplastó el cuello al último ninja y dejó que cayera al suelo.

Conrad disparó la pistola, pero la bala se detuvo a mitad de camino y salió impulsada directamente hacia su pierna.

Mi jefe gritó y yo corrí a su lado para sanar la herida de bala.

—Este lugar será vuestra tumba. No deberíais haber venido. Ahora no me dejáis más remedio que profanar esta roca sagrada y dejaros maltrechos y destrozados.

Dio un pisotón y sentí el poder resonar a través de su pie.

El mundo empezó a temblar. Con violencia. Del techo comenzaron a caer cascotes.

Expulsé la bala de la pierna de Conrad y cerré la herida con mi sanación, aunque el suelo se sacudía con ferocidad.

El Doblador de Acero no sonreía como un villano enloquecido. Parecía estoico. Resignado a aquel destino. Suponiendo siquiera que aquello pudiera matarlo. Podía controlar la propia roca. Las únicas personas que morirían seríamos... nosotros.

Vislumbré unas llamas parpadeando a mi lado cuando Tom dio un paso al frente. Vi determinación en sus ojos.

Sentí ácido en el estómago. Lo agarré de la mano y él bajó la mirada hacia mí.

—Es la única manera —dijo mientras el polvo y la tierra caían sobre su abrigo.

Una roca se desplomó y aplastó aún más el cadáver de la Bestia.

Brick destrozó una roca en pleno vuelo y cargó contra el Doblador de Acero.

Un muro de rocas dentadas lo repelió. Y, mientras las hacía añicos, surgían más para ocupar su lugar.

—No lo hagas —supliqué, notando que se me llenaban los ojos de lágrimas—. Otra vez no. Tú... tú no volverás.

Tom sonrió con tristeza.

—Esta será la última vez. Te lo prometo.

Me soltó la mano y desapareció.

El Doblador de Acero parpadeó, incrédulo. Y entonces desapareció, dejando caer al Presidente al suelo.

Y los temblores cesaron.

Todos guardaron silencio. Esperé a que Tom regresara.

Pero no lo hizo.

Unas pisadas pesadas resonaron por la estancia y más de aquellos malditos ninjas entraron en tropel, abalanzándose sobre nosotros como moscas sobre un cadáver.

—¡¿Tom?! —grité.

No hubo respuesta.

Las lágrimas me surcaron las mejillas. Brick rugió mientras arremetía contra nuestros nuevos enemigos. Alex los acuchilló. Y Conrad disparó antes de volverse hacia mí.

—¡Se escapa!

Miré a mi alrededor. Ni rastro de Gurtrum. Y la única salida era el túnel.

—Nosotros nos encargamos de ellos. ¡Ve! —ordenó Conrad, lanzando su pistola a la cara de un ninja antes de golpear a otro.

Quería esperar a Tom. Quería saber que estaba bien. Pero sentí el peso de Voidshot contra mi costado.

Y una ira como jamás había sentido me llenó las entrañas y el alma. Ahogó mi chispa.

Desenfundé la pistola y desaparecí en la oscuridad del túnel.