PRISIONERA DE SU DESTINO Capítulo 14 La Carta de Alessandro
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Capítulo 14 La Carta de Alessandro

El silencio dentro de la habitación oculta era absoluto.

Nadie habló.

Nadie se movió.

La carta permanecía sobre la mesa.

Esperando.

Como si hubiera esperado años exactamente para aquel momento. Sofía sentía que el corazón golpeaba contra sus costillas. Demasiado rápido.

Demasiado fuerte.

—Ábrela.

La voz de Carlo apenas fue un susurro.

Matteo no dijo nada.

Permanecía observando el sobre.

Con una expresión imposible de descifrar.

Como si él también temiera lo que estaba a punto de descubrir. Las manos de Sofía temblaban mientras rompía el sello.

El papel era antiguo.

Amarillento.

Delicado.

Como algo que había sobrevivido al paso del tiempo por pura voluntad. Sacó lentamente la hoja.

Y comenzó a leer.

"Si estás leyendo esto, significa que yo ya no estoy aquí." "También significa que Matteo ha fallado en mantenerte alejada de esta historia."

"No lo culpes."

"Nunca fue una tarea sencilla."

Sofía sintió que el estómago se contraía.

Levantó la vista.

Matteo permanecía inmóvil.

Observando el suelo.

Como si aquellas palabras fueran un golpe que ya había esperado durante años.

Continuó leyendo.

"Sé que debes tener muchas preguntas."

"Y probablemente también estés enfadada."

"Tienes derecho."

"Porque las personas que te querían decidieron ocultarte la verdad." El aire parecía más pesado con cada línea.

Más difícil de respirar.

Más difícil de soportar.

La siguiente parte fue aún peor.

"Tu madre era la persona más valiente que he conocido." "Y también era mi mejor amiga."

"Mucho antes de que tú nacieras."

Sofía tragó saliva.

Aquello coincidía con lo que Matteo había dicho.

Pero seguía sintiendo que faltaba algo.

Una pieza.

La pieza más importante.

Entonces llegó.

La frase que cambió todo.

"La razón por la que te ocultaron la verdad fue porque tu vida estuvo en peligro incluso antes de tu nacimiento."

El mundo pareció detenerse.

Por completo.

Nadie habló.

Nadie respiró.

Incluso el tiempo parecía haberse congelado.

—¿Qué significa eso?

susurró Sofía.

Nadie respondió.

Porque ella continuó leyendo antes de que pudieran hacerlo. "Tu madre descubrió algo que jamás debió descubrir."

"Información capaz de destruir a hombres muy poderosos." "Hombres que estaban dispuestos a matar para proteger sus secretos." Las manos comenzaron a temblarle aún más.

Porque ahora entendía algo.

Aquello nunca había sido una historia sobre dinero.

Ni sobre deudas.

Ni siquiera sobre Matteo.

Era algo mucho más grande.

Mucho más antiguo.

La carta continuaba.

"Cuando comprendimos el peligro, ya era demasiado tarde." "Nos estaban observando."

"Nos seguían."

"Sabían quiénes éramos."

Sofía sintió un escalofrío recorrer toda su espalda.

Porque las palabras parecían demasiado familiares.

Demasiado parecidas a lo que estaba ocurriendo ahora.

—Dios mío...

susurró Carlo.

Era la primera vez que parecía realmente afectado.

Realmente asustado.

Sofía continuó leyendo.

"Por eso tomamos una decisión."

"La decisión más difícil de nuestras vidas."

"Separarnos."

"Desaparecer."

"Y protegerte a cualquier precio."

Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos.

No podía evitarlo.

Porque por primera vez comprendía cuánto había sacrificado su madre. Cuánto miedo había vivido.

Cuánto había perdido.

Pero todavía faltaba la última parte.

Y esa fue la más devastadora.

"Si Matteo sigue vivo cuando leas esto, significa que cumplió su promesa."

"La promesa de protegerte."

"Porque después de mi muerte, fue la única persona en quien confié." Sofía levantó lentamente la vista.

Mirando a Matteo.

Y por primera vez vio algo que nunca había visto antes.

Dolor.

No el dolor de un hombre fuerte.

No el dolor de alguien acostumbrado a sufrir.

Sino el dolor de alguien que había cargado una responsabilidad durante años.

Completamente solo.

—¿Sabías esto?

preguntó ella.

La voz apenas salió de su garganta.

Matteo tardó varios segundos en responder.

—Sabía una parte.

No todo.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

Silencio.

El mismo silencio que había existido durante meses. Pero ahora era diferente.

Porque finalmente entendía la razón.

—Porque te prometí que vivirías una vida normal. La respuesta llegó suave.

Sincera.

Y completamente honesta.

—Quería que jamás tuvieras que cargar con esto. Las lágrimas finalmente cayeron.

Porque por primera vez comprendía algo.

Todo aquel tiempo había creído que Matteo la controlaba. Que la vigilaba.

Que decidía por ella.

Pero la verdad era otra.

Había estado protegiéndola.

Desde mucho antes de que ella lo conociera.

Entonces ocurrió algo inesperado.

Carlo tomó la carpeta.

Y encontró una segunda hoja escondida debajo de la carta. Una hoja que nadie había visto.

Una hoja mucho más reciente.

Y apenas la leyó, el color desapareció de su rostro. —No.

susurró.

—¿Qué ocurre?

preguntó Matteo inmediatamente.

Carlo levantó lentamente la vista.

Y por primera vez parecía verdaderamente aterrado. —Nos encontraron.

El silencio cayó sobre la habitación.

Otra vez.

Más pesado que nunca.

—¿Qué significa eso?

preguntó Sofía.

Carlo entregó lentamente la hoja.

Y ella leyó las primeras líneas.

Solo necesitó una.

Una sola.

Para comprender que todo estaba a punto de cambiar. Porque el documento contenía una lista.

Una lista reciente.

Con nombres.

Direcciones.

Movimientos.

Y al final aparecía una línea escrita apenas unas semanas antes. Objetivo localizado: Sofía Romano.

El corazón dejó de latir.

Por un instante.

Quizá dos.

Porque aquello significaba una sola cosa.

Las personas que habían destruido la vida de Alessandro. Las personas que habían perseguido a su madre.

Las personas responsables de todo.

Ya sabían exactamente dónde encontrarla.

Y esta vez no pensaban esperar.