Presión atmosférica Capítulo 18 #3
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Capítulo 18 #3

—Lo sé, y me tomo esa confianza muy en serio. Espero que el montaje final esté a la altura de lo que han compartido conmigo estas semanas.

Dutch, que se había acostumbrado por completo a la presencia de las cámaras a lo largo del rodaje, levantó su propio vaso con una expresión de fingida solemnidad.

—Por convertirme, contra mi voluntad inicial, en una estrella involuntaria del documental.

—Por eso —repitió todo el equipo, entre risas, y Bex, observando la escena desde su lugar en la mesa, sintió una gratitud profunda por todo lo que aquel proyecto, tan temido al principio, había terminado por regalarles: no solo visibilidad para el instituto, sino la oportunidad de ver reflejado, con una honestidad que rara vez se permitían en la vida cotidiana, todo lo que habían construido juntos a lo largo de aquel año extraordinario.

Esa noche, ya en casa, Zane se sentó en el sofá con una expresión pensativa, revisando en su teléfono algunas de las fotos que el equipo de rodaje había compartido durante la producción, capturas espontáneas del proceso que Priscilla les había enviado como cortesía.

—Mira esta —dijo, girando el teléfono hacia Bex, mostrándole una foto de ambos inclinados sobre la pantalla del radar, con expresiones idénticas de concentración absoluta—. Parecemos la misma persona en dos cuerpos distintos.

—Es un poco inquietante, la verdad.

—Es hermoso, en realidad. Llevamos meses trabajando tan cerca el uno del otro que hemos empezado a compartir hasta las expresiones faciales.

Bex se acercó para ver mejor la foto, apoyando la cabeza en su hombro, y sintió una ternura profunda al reconocerse a sí misma en aquella imagen, no como una persona separada trabajando junto a otra, sino como parte de un equipo, de una vida, que habían construido juntos con la misma dedicación meticulosa que aplicaban a cualquier modelo de predicción importante.

—¿Crees que el documental va a gustarle a la gente? —preguntó, todavía mirando la foto.

—Creo que va a gustarle a la gente que aprecia la ciencia real, y creo que a nosotros, sin importar lo que piense el resto del mundo, nos va a servir como un recuerdo precioso de esta temporada exacta, con todos sus sustos y todas sus alegrías incluidas.

—Eso me gusta más que cualquier cifra de audiencia.

—A mí también.

Se quedaron un rato más en el sofá, revisando el resto de las fotos con comentarios y risas compartidas, hasta que Zane guardó el teléfono y se giró hacia ella con una expresión más seria.

—¿Sabes qué es lo que más valoro de todo este proceso del documental?

Que me haya ayudado a hacer las paces con mi propia historia.

Durante años, evité cualquier mención de mi etapa televisiva porque me avergonzaba de lo que había representado.

Ahora, viendo cómo Priscilla ha manejado todo esto, siento que por fin puedo mirar esa parte de mi pasado sin tanto rechazo.

—Me alegra mucho escuchar eso, Zane. De verdad.

—Y ha sido gracias a ti, en gran parte. Por empujarme a negociar mejores condiciones, en lugar de simplemente rechazar la oportunidad por miedo.

—Fue un esfuerzo compartido. Yo tampoco habría sabido cómo manejarlo sin tu experiencia previa guiándome.

Zane la besó suavemente, con la ternura acumulada de meses de crecimiento compartido, y Bex sintió, mientras se preparaban para dormir esa noche, que aquel proyecto del documental, tan temido al principio de la temporada, había terminado convirtiéndose en una de las experiencias más sanadoras que habían compartido juntos, un recordatorio tangible de lo lejos que habían llegado desde aquella primera reunión tensa en la sala de conferencias del instituto.

Apagaron la luz poco después, con el apartamento sumido en un silencio cómodo que solo el paso de los meses podía construir, y Bex se quedó dormida esa noche pensando en cámaras, en tormentas, en seis meses convertidos ya en algo mucho más sólido y permanente de lo que ninguno de los dos habría podido predecir aquella primera tarde incómoda en la sala de conferencias, cuando Marguerite anunció, con su seriedad habitual, que iban a ser codirectores de un proyecto que terminaría cambiando el curso completo de sus vidas.

Marguerite, que había permanecido en silencio durante toda la proyección, se acercó al final para felicitar tanto a Priscilla como al equipo, con una satisfacción evidente que rara vez mostraba de manera tan directa.

—Esto va a ser excelente para la visibilidad del proyecto, y más importante todavía, va a ser honesto. No siempre se consiguen las dos cosas a la vez.

El equipo se dispersó poco a poco, comentando entre ellos las escenas que más les habían gustado, y Bex, mientras recogía sus notas de la mesa de reuniones, sintió que aquel proyecto que tanto miedo le había dado al principio se había convertido, contra todo pronóstico, en una de las experiencias más gratificantes de la temporada, un recordatorio visual de todo lo que habían construido juntos, tanto profesional como personalmente, a lo largo de aquel año extraordinario.

•  •  •

Georgia la interceptó en el pasillo, con una sonrisa que no había conseguido borrarse desde la proyección.

—¿Viste la cara que puso Dutch cuando salió su explicación sobre las antenas? Creo que fue el momento más orgulloso de toda su carrera.

—Le va a encantar cuando se lo digas directamente. O quizás se avergüence tanto que deje de hablarte durante una semana.

—Vale la pena el riesgo. Por cierto, ¿te fijaste en cómo te miraba Zane durante tu explicación del modelo? Ese hombre estaba mirándote como si acabaras de resolver el misterio del universo.

Bex sintió que se le encendían las mejillas, aunque no pudo evitar sonreír ante la observación de Georgia.

—Siempre me mira así cuando hablo de trabajo. Creo que le parece atractivo, por alguna razón que todavía no termino de entender.

—Bex, cualquiera que te vea explicar algo que te apasiona entiende exactamente por qué le parece atractivo. Es contagioso.

Caminaron juntas hacia la sala de control, comentando otros detalles del visionado, y Georgia, antes de separarse hacia su propio escritorio, se detuvo un momento con una expresión más seria.

—¿Sabes? Cuando llegó la propuesta del documental, tenía mis dudas sobre si iba a ser bueno para vosotros dos, considerando toda la privacidad que habéis mantenido sobre vuestra relación.

Pero viendo cómo ha salido todo, creo que ha sido, de alguna manera extraña, algo bueno.

Como si el mundo entero pudiera ver, por fin, exactamente lo que el resto de nosotros llevamos meses viendo en el almacén cada día.

—¿Y qué es exactamente lo que veis?

—Dos personas que se complementan de una manera que rara vez se ve, ni en el trabajo ni en la vida personal. Sois mejores juntos de lo que erais por separado, Bex, y eso no es poca cosa.

Bex sintió que se le humedecían los ojos ante la sinceridad del comentario, y abrazó a Georgia con una gratitud que llevaba meses acumulando por su amistad incondicional, antes de volver a su propio escritorio con una ligereza en el pecho que no había sentido con tanta claridad en mucho tiempo.