17. Me vuelvo a mirar
martes, 22 de junio
A mí…
Hoy no te busqué.
Ni en el celular.
Ni en el chat.
Ni en cosas que no tienen nada que ver contigo… pero siempre terminaban llevándome a ti.
Hoy no.
Y no sé cómo explicarlo, pero eso ya dice algo.
Me levanté temprano.
Sin ganas.
Sin motivación.
Pero me levanté.
Hice cosas simples.
Normales.
Cosas que había dejado de hacer sin darme cuenta.
Salí.
Caminé.
Respiré.
Y en ningún momento me detuve a pensarte como antes.
O sí lo hice…
pero no me quedé ahí.
Eso es lo distinto.
Antes todo volvía a lo mismo.
A ti.
A lo que pasó.
A lo que no pasó.
A lo que nunca entendí.
Y hoy…
no.
No del mismo modo.
Me vi en el espejo.
Y por primera vez en un tiempo…
no pensé en lo que perdiste tú.
Pensé en lo que estoy dejando yo.
Hoy estaba guardando unas cosas.
Encontré una caja que no habría desde hace años.
Había entradas de cine.
Una pulsera rota.
Fotos viejas.
Y debajo de todo eso apareció un cuaderno.
Mi diario.
El de cuando tenía dieciséis.
Lo abrí por curiosidad.
Alcancé a leer dos páginas y me dio tanta vergüenza que lo cerré otra vez.
No recordaba que hubiera escrito tanto sobre él.
Qué raro es volver a conocer a la persona que uno fue.
Supongo que algún día tendré el valor de leerlo completo.
Hoy todavía no.
Porque todavía hay partes de mí que duelen distinto cuando las miro.
Y creo que ese diario guarda una de ellas.
Porque significa aceptar que esto no era solo sobre ti.
Sino también sobre mí.
Sobre lo que permití.
Sobre lo que ignoré.
Sobre lo que sostuve sin darme cuenta.
Y eso duele distinto.
No es el dolor de perder a alguien.
Es el dolor de reconocerse en lo que uno aguantó.
Mariana… estás aquí.
Y no estás tan perdida como pensabas.
No todo.
No perfecto.
No cerrado.
Pero aquí.
Y eso ya es un inicio.
P.D.
Hoy no te busqué…
y por primera vez eso no se sintió como vacío.
Se sintió como espacio.