16. La recaída
sábado, 19 de junio
Santiago,
Hoy volví.
Y no debería.
No pasó nada grande.
No hubo un motivo claro.
Solo… fue uno de esos días.
De esos en los que todo pesa más.
En los que parece que ya estoy bien…
y de repente no.
Había estado tranquila.
O eso creía.
Había dejado de pensar tanto.
De revisar el celular.
De buscarte en cualquier cosa.
O al menos…
eso me decía.
Pero hoy…
algo se movió.
No sé si fue una canción.
Un recuerdo.
La hora.
O simplemente yo.
Y antes de pensarlo demasiado…
ya estaba en tu chat.
Abierto.
Como si nunca lo hubiera cerrado.
Como si no hubiera pasado todo este tiempo.
Me quedé mirando la pantalla.
Tu nombre.
La última conversación.
El vacío.
Y escribí.
No algo profundo.
No algo importante.
Algo simple.
Como si eso hiciera que doliera menos.
Como si escribirte así…
no significara nada.
Pero sí significaba.
Lo sabía mientras lo hacía.
Y aun así…
lo hice.
Envié el mensaje.
Y ahí empezó lo peor.
Esperar.
Ese silencio otra vez.
Esa sensación en el pecho.
Esa duda que vuelve como si nunca se hubiera ido.
Pasaron minutos.
Luego más.
Y nada.
Y en ese momento lo entendí.
No era solo que no respondieras.
Era que yo había vuelto al mismo lugar.
Al mismo punto donde todo empezó a doler.
Y eso…
eso fue lo que más me pesó.
No el mensaje.
Haberlo enviado.
Porque por un segundo…
olvidé todo lo que ya había aprendido.
Todo lo que ya había entendido.
Y volví.
A ti.
Mariana… ¿en serio?
Sí.
Pero no pienso quedarme aquí.
No otra vez.
P.D.
No fue que te necesitara…
fue que por un momento olvidé que ya no te tengo.
Tercera parte