Postales 8. Te creí… ese fue el problema
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8. Te creí… ese fue el problema

miércoles, 26 de mayo

A ti…

No sé en qué momento pasó.

No sé en qué parte de todo esto dejé de cuestionarte.

Quizás fue poco a poco.

O quizás fue desde el inicio…

y solo no quise verlo.

Ese día hablaste más de lo normal.

Más abierto.

Más directo.

Me contaste cosas.

De ti.

De lo que haces.

De lo que quieres.

Y te creí.

Así de fácil.

No porque todo tuviera sentido.

No porque todo estuviera claro.

Sino porque…

quería creerte.

Hay una diferencia.

Y creo que la ignoré.

Recuerdo que dijiste que no eras así.

Que no sueles hablar con nadie de esa manera.

Que conmigo era distinto.

Y en ese momento…

sonó bonito.

Ahora no estoy tan segura.

También dijiste que no te habías ido del todo.

Que de alguna forma…

yo había estado ahí.

Y eso me hizo quedarme.

Porque quería pensar que no era solo yo.

Que no era la única sintiendo esto.

Pero había cosas que no encajaban.

Pequeños detalles.

Formas de responder.

Momentos en los que desaparecías.

Cosas que decías… y luego no.

Nada grave.

Nada que pudiera señalar directamente.

Pero estaban.

Y aun así…

no hice nada.

No pregunté.

No dudé en voz alta.

No puse límites.

Solo…

seguí.

Porque cuando hablabas así…

cuando todo se sentía claro, fácil…

era suficiente para que lo demás dejara de importar.

Y eso fue el problema.

No lo que dijiste.

No lo que prometiste.

Sino que yo…

te creí.

Sin detenerme.

Sin cuestionarlo lo suficiente.

Sin protegerme.

Como si esta vez fuera distinto.

Como si contigo sí.

Y ahora no sé si lo era.

O si solo lo parecía.

Mariana… tenías señales.

Pero elegiste no verlas.

Porque era más fácil creer en lo que decías…

que enfrentar lo que hacías.

Y eso…

eso pesa.

P.D.

No sé si mentiste…

o si fui yo la que decidió no escuchar lo que ya sabía.