Capítulo 35
—Te prometo que iré pronto, mamá —dice Brynn, sentada al lado de Cameron en la cama.
Ha llegado hace una hora, poco después de que se marchase Lexi y, aunque la actriz quería hablar con ella primero para contarle las novedades, no ha podido resistirse cuando Brynn ha profundizado el beso con el que la ha saludado.
El resultado es que ahora están desnudas, o casi —Cameron tiene puestas las bragas y Brynn la camiseta que llevaba—, pero justo cuando se han sentado para hablar, Brynn ha recibido una llamada de su madre y ahora tiene el aparato pegado a la oreja mientras Cameron revisa sus redes.
—¿Y Cameron? ¿Ella también vendrá? —pregunta su madre.
Brynn se yergue y ahoga algo parecido a un gemido, mirando de reojo a la actriz que, en el silencio de la habitación, ha escuchado perfectamente a Diana Mitchell y su boca está ligeramente curvada hacia arriba con una sonrisa arrogante.
—No lo sé, mamá, ya veremos —responde Brynn, con las mejillas tan calientes que siente que se quemará los dedos si se toca la cara—. Te llamo mañana, ¿de acuerdo? Ahora estoy ocupada.
—Está bien, hija, cuídate —dice Diana para despedirse.
—¿Estás ocupada? —pregunta Cameron, levantando una ceja.
Brynn deja el teléfono sobre la mesilla y suelta un bufido de exasperación .
—No me parece muy adecuado hablar con mi madre mientras estoy desnuda.
—Estoy de acuerdo —sonríe la actriz.
—¿Vendrías? —pregunta Brynn, sintiendo que el corazón se le acelera.
—¿A visitar a tu madre?
—Bueno, no tiene que ser ahora; sé que es pronto, pero ella te quiere conocer y yo…
—Iré, Brynn —la interrumpe la actriz—. Cuando quieras que la conozca, lo cuadramos con mi agenda y vamos a visitarla.
—¿De verdad? —pregunta emocionada.
—Tú ya conoces a mis padres y a mi hermana —contesta Cameron, poniendo los ojos en blanco—; es justo que yo conozca a tu madre.
—Bueno, la situación es completamente diferente. Cuando conocí a tus padres todavía estábamos fingiendo estar juntas; ahora no fingimos nada —opina Brynn.
—No, no lo es. Ahora estamos juntas y estoy segura de que tu madre no es una mujer desagradable e interesada como la mía.
Brynn la mira.
—¿Has hablado con ella desde que fuimos?
—No. Ni la he llamado yo ni me ha llamado ella; solo tengo contacto con Audrey —contesta Cameron.
—¿Y estás bien con eso? —Brynn le pone una mano en el centro del pecho y la actriz se gira un poco hacia ella antes de responder.
—Sí. Antes me incomodaba la idea de saber que tenía que ir a verlos; era como una obligación de hacer algo que no me apetecía porque cada vez que voy, me dejan sin energía durante semanas.
Ahora esa presión ha desaparecido. Si me necesitan, los ayudaré siempre porque son mis padres y los quiero, pero de momento voy a tomarme un tiempo para desintoxicarme de toda la negatividad que mi madre me transmite cuando estoy con ella.
Cameron deja el teléfono a un lado de la cama cuando Brynn se mueve y se sienta a horcajadas sobre sus muslos, mirándola con una ternura que hace que su pulso se acelere.
—Hola —dice Brynn.
La actriz tarda un momento en responder, mirándola mientras le pasa las manos por la cara, rozándola ligeramente para colocar todos los mechones desordenados detrás de las orejas.
—Hola —susurra Cameron.
—¿Qué tal tu mañana? ¿Has dormido bien? —pregunta Brynn, tratando de alejarla de ese pensamiento intrusivo con su madre.
—Sí, y estaba muy tranquila hasta que ha llegado Lexi sin avisar.
Brynn sonríe. Lexi le parece una mujer un tanto extraña, nerviosa, impaciente e implacable al mismo tiempo, con una mirada que cambia según su estado de ánimo; a veces parece cálida y otras da miedo.
—¿Y qué quería?
—Ha descubierto que fue Nico Devine quien filtró el contrato.
A Brynn le cuesta unos segundos ubicar ese nombre.
—¿El tipo que gestiona tus crisis mediáticas? —pregunta descolocada.
—El mismo.
Los ojos de Brynn se abren con sorpresa.
—No lo entiendo; ¿qué sentido tiene que él haga eso?
Cameron se encoge de hombros y deja salir el aire por la nariz.
—Lexi sospecha que es por dinero; yo no tengo ni idea y, sinceramente, no me importan mucho sus motivos; me importa más acabar con su carrera para que no pueda fastidiar a ninguno de sus clientes como ha intentado hacer conmigo.
—Seguro que lo aplastarás —sonríe Brynn.
—¿Y tú qué? ¿Cómo ha ido tu mañana?
—Un poco rara. El artículo que escribí sobre nosotras sigue circulando a toda velocidad. Ya ha alcanzado los dos millones de lecturas.
Cameron silba y ladea la cabeza un poco hacia un lado, y Brynn siente un tirón repentino en el estómago que la hace sonreír como una tonta.
—¿Y tu mañana es rara porque tu blog tiene millones de visitas? —pregunta Cameron.
—No es eso —Brynn se rasca el pelo y después la frente—. He recibido una oferta de trabajo. Un medio digital con un alcance muy superior al de la revista en la que estaba. Tendría mi propia columna como antes, pero con tres artículos semanales en lugar de uno .
—¿El sueldo no es bueno? —pregunta Cameron, tratando de entender por qué parece estar contándole la noticia sobre una defunción y no sobre un nuevo puesto de trabajo.
—Sí, sin duda es mejor que mi sueldo anterior, pero también he recibido un par de propuestas de marketing para hacer publicidad en mi web cada vez que publique un artículo.
—No lo entiendo. Son cosas buenas, Brynn; ¿qué es lo que te hace dudar?
—El trabajo es bueno, pero creo que, si dedicara todo ese tiempo a mi propio blog, quizá podría crecer, ganarme un nombre y publicar solo lo que yo quiera. Aunque, por otro lado, si sale mal, estaría rechazando una buena oferta, así que estoy un poco estresada con esto.
—¿Qué es lo que te gustaría hacer en el blog? ¿Qué tienes pensado? Porque sin un plan sí que es un suicidio, pero si tienes una estrategia, no veo por qué no puedes intentarlo —opina Cameron.
—Seguiría con la misma temática que hasta ahora.
Me encanta hablar sobre las actrices de Hollywood —sonríe Brynn—.
He pensado que podría hacer un artículo semanal sobre cualquier noticia e intentar conseguir entrevistas exclusivas con actrices y actores que estén en el foco en ese momento.
Quizá dos al mes. Sé que puedo hacerlo bien y atrapar a las lectoras con entrevistas respetuosas de sus actrices favoritas; el problema es comenzar.
—¿Comenzar a qué? —pregunta Cameron.
—A conseguir esas entrevistas. El blog tiene mucho tráfico ahora, pero no te olvides de que he sido bastante polémica contigo; puede que no se fíen de mí después de eso.
—Empieza conmigo.
—¿Qué?
—Hazme una entrevista a mí. Soy actriz y no puedo estar más en el foco ahora mismo —dice, y se encoge de hombros mientras Brynn la mira fijamente—.
Empiezas conmigo, muestras el tipo de entrevistas que vas a hacer como profesional freelance y, si gusta y te reporta un tráfico decente, te puedo ayudar a conseguir las siguientes.
—¿Harías eso? —parpadea Brynn.
—Solo al principio; después te buscas la vida .
Brynn se ríe y después la besa.
—Entonces, ¿crees que es una buena idea?
—A mí ninguna idea suele parecerme mala si está bien ejecutada. Tienes que hacer lo que te guste, Brynn, al menos intentarlo; si no sale bien, seguro que te llegarán más ofertas.
—Gracias —susurra contra su boca, antes de besarle la mejilla.
—He aceptado el papel para interpretar al personaje queer —anuncia Cameron de pronto.
—¿En serio?
La actriz asiente.
—Es interesante, y no me sentiría cómoda rechazándolo ahora mismo. Creo que necesito demostrarme a mí misma y al colectivo que no me arrepiento de haber salido del armario.
—¿Y te arrepientes? —pregunta Brynn.
—No, para nada.
—Entonces será impresionante verte en un papel así —de repente, a Brynn algo le tira hacia dentro en la zona de la frente, como si el pensamiento le quisiera salir de la cabeza—. ¿Quién es la otra actriz?
Cameron suelta una carcajada limpia y profunda.
—¿Estás celosa?
—No. Bueno, a lo mejor un poco —admite Brynn con una sonrisa coqueta.
—Pues no deberías. Tengo una capacidad de desconexión impresionante cuando hago escenas de sexo; para mí es un trámite más; eso sí, intento hacerlo bien a la primera para no tener que repetir.
Brynn sonríe.
—Está bien saberlo, pero no me has dicho quién es —insiste, entornando la mirada.
—Porque no lo sé.
Cameron la empuja hasta que Brynn, sin saber muy bien cómo, acaba tumbada bocarriba con la actriz sobre ella.
—Será mejor que controles esos celos, cariño —le susurra, presionando el muslo contra el sexo de Brynn.
Ella suelta un jadeo entrecortado .
—No quiero dejar de sentir celos —asegura, buscando su boca—; pienso estar celosa de cada persona que te bese, y a la vez orgullosa de saber que tus labios son míos y que soy la única a la que besas porque quieres hacerlo.
Cameron la besa, y Brynn entiende en ese beso que sí, que no es posible besar a alguien de ese modo si no estás enamorada.