Capítulo 25
La luz que entra por la rendija de la cortina cruza la cara de Brynn en diagonal y Cameron la mira sin moverse.
La periodista duerme bocabajo con el pelo lleno de reflejos rojizos desparramado por la almohada y la sábana enrollada a la altura de la cintura, y la actriz no puede dejar de mirar la línea de su espalda desnuda mientras sube y baja con una cadencia lenta y regular que indica que está completamente relajada.
Con la cabeza apoyada en su mano y el codo sobre la almohada, Cameron la sigue contemplando mientras se da cuenta de que ella también está tranquila.
Su cuerpo no tiene la tensión que suele tener después de una noche de sexo con una desconocida —Brynn no lo es— ni siente las ganas de marcharse que suele sentir o se despierta con ese estado de alerta que siempre domina su vida y que ha desarrollado para anticiparse a todo lo que viene después: los rodajes, la agenda, llamadas pendientes o entrevistas que debe prepararse.
Su vida siempre es un vaivén de sucesos que la asfixia, pero ahora, tumbada en esa cama de hotel con Brynn a su lado, Cameron se da cuenta de que no siente prisa por hacer nada, no tiene ganas de marcharse y, lo peor, lo único que le apetece es seguir observando la expresión relajada de Brynn atravesada por la luz.
Cuando se da cuenta de todo eso, el terror la atraviesa como un escalofrío que le recorre la espalda como una ráfaga de aire.
Para Cameron, sentirse cómoda al lado de alguien es sentirse expuesta, y la exposición es equivalente a la vulnerabilidad, y sentirse vulnerable con Brynn Mitchell en una habitación de hotel con la ropa de ambas tirada por el suelo y el recuerdo de la noche anterior adherido a su piel, es lo más peligroso que podría pasarle ahora mismo y, aun así, la actriz decide quedarse.
Se gira, coge su teléfono de la mesilla y descubre con el pulso acelerado que son algo más de las nueve, y ellas habían quedado con Lexi en el vestíbulo a las ocho y media para desayunar, comentar el nuevo papel que le han ofrecido y marcharse hacia el aeropuerto.
—Brynn —susurra, mirándole la espalda por última vez.
La periodista no se inmuta, ni siquiera con un movimiento suave que indique que se ha despertado, y Cameron levanta las cejas, sorprendida por la profundidad del sueño de la periodista.
—Brynn —repite, y ahora le pasa la mano por la cintura con una caricia suave y lenta.
En esta ocasión, la periodista se mueve y emite una especie de quejido antes de abrir un ojo, cerrarlo con fuerza y volverlo a abrir.
—Un poco más de las nueve —anuncia Cameron—. Habíamos quedado con Lexi hace más de media hora.
Brynn abre los dos ojos esta vez y levanta la cabeza, aturdida.
Después se gira hacia Cameron y la actriz puede ver ese momento exacto en que el recuerdo de todo lo que sucedió anoche en esa cama atraviesa a la periodista como un relámpago, y esta se queda muy quieta mientras la mira fijamente, con los ojos todavía entrecerrados por el sueño.
Cameron le mantiene la mirada y, cuando está a punto de decir algo, alguien llama a la puerta dos veces seguidas, unos golpes secos que hacen que Brynn se sobresalte y Cameron se gire.
—Es Lexi —asegura la actriz, sabiendo que solo ella se atrevería a venir a su habitación—. Cúbrete —añade mientras sale de la cama.
Brynn tarda en reaccionar, porque ver a Cameron Felton desnuda a primera hora de la mañana es algo para lo que no se había preparado y su mente hace un cortocircuito.
Tampoco está preparada para que la actriz se vista solo con las bragas y una camiseta y camine descalza hasta la puerta con el pelo alborotado.
Brynn la desea tanto ahora mismo que por un momento siente la tentación de correr hasta la puerta, bloquearla y saltar encima de Cameron como un animal en celo.
La actriz abre la puerta y se hace a un lado directamente, y Brynn se sienta y se cubre con la sábana justo antes de que entre la publicista.
—Buenos días —dice Lexi al pasar.
—Hola —responde Cameron, cerrando la puerta.
Lexi se detiene junto a ella un momento y mira a Cameron, descalza, con las piernas desnudas y el pelo alborotado.
Después mira a Brynn, que está observándola mientras sujeta la sábana por encima de sus pechos y, por último, mira al suelo, donde está toda la ropa desperdigada después de que se la fueran quitando y lanzando a cualquier parte.
Brynn traga saliva esperando a que la publicista monte en cólera y les pregunte si se han vuelto locas, pero Lexi simplemente se mueve, camina hasta la ventana y la abre para ventilar la habitación. Después se gira y se sienta en el sillón que hay en el rincón con su tableta sobre las piernas.
—Supongo que tendremos que improvisar la reunión aquí —dice, y Cameron se sienta en una silla, cruzando las piernas mientras los ojos de Brynn permanecen sobre ella.
—¿Hablas del guion? —pregunta la actriz.
—Sí. ¿Pudiste leerlo?
—Sí. No me dijiste que era un personaje lésbico.
Brynn parpadea y alterna la mirada entre las dos mujeres.
—Prefería que lo descubrieras al leerlo —Lexi se encoge de hombros—.
Lo he hablado con Nico y los dos creemos que deberías aceptarlo.
Es un papel dramático potente, el tipo de proyecto que la crítica toma en serio, y también un papel que terminaría de cerrar las bocas que todavía hablan sobre el maldito hashtag.
La gente puede especular sobre tu vida privada todo lo que quiera, pero si estás dispuesta a defender un papel así, no tendrán mucho que decir.
Cameron se queda callada, mirándola.
—La decisión es tuya, Cam —sigue Lexi—, pero si no te sientes cómoda precisamente por la presión de todo lo que ha pasado, no tienes que hacerlo.
Hay otros proyectos y, si seguimos manteniendo la relación falsa que ya no tengo tan claro que lo sea —suelta de pronto, con un tono irónico que hace sonreír a Cameron y que Brynn abra mucho los ojos—, también funcionará.
Los rumores se van apagando cada vez más.
Al principio dudaban, pero después de tantas semanas la gente cree en lo que tenéis, así que tú decides.
Cameron mira a Lexi y después mira a Brynn, que sigue en la cama sin decir nada, con las rodillas recogidas y la sábana sobre el pecho, observándola de un modo que a Cameron le cuesta definir, pero que le acelera el pulso.
—Piénsatelo. Todavía tenemos unos días para responder, pero cuanto antes te decidas, antes puedo comenzar a hacer llamadas —dice Lexi, incorporándose para salir de la habitación—.
Tenéis tres horas antes de que salga el avión de vuelta.
Daos una ducha ya o no os dará tiempo de desayunar —Lexi llega a la puerta y se gira antes de abrirla—.
Las fotos que os hicieron anoche son las que más comentarios positivos están teniendo. Lo estáis haciendo muy bien.
Brynn mira a Cameron y se muerde los labios, nerviosa porque no sabe si Lexi espera que digan algo o solo lo ha dicho como un cumplido.
—Gracias —responde Cameron, mirándola de reojo con una sonrisa torcida.
—Ahora en serio, Cam —Lexi la señala—. Os quiero arregladas y fuera de la habitación en una hora. Recuerda que tienes dos entrevistas que harás en el avión de vuelta y, al llegar, la sesión de fotos, así que espabila.
Lexi sale de la habitación y, cuando cierra, Cameron se levanta, suspira estresada solo de pensar en el día que le espera y cierra la ventana porque el ruido de fuera le molesta.
—¿Qué vas a hacer con el papel? —pregunta Brynn desde la cama.
—De momento, ducharme; ahora no tengo ganas de pensar en eso.
Brynn sonríe y asiente, y Cameron se queda mirándola un momento cuando siente el impulso de acercarse a la cama y besarla.
Es lo único que le apetece ahora mismo, pero sabe que, si lo hace, probablemente no saldrán de la habitación y perderán el vuelo, así que se gira y camina hasta el baño, pero no cierra la puerta; de hecho, la deja completamente abierta.
El corazón de Brynn da un vuelco y apenas tarda un segundo en lanzar la sábana hacia abajo y saltar de la cama, pisando su propio vestido con torpeza para entrar en el baño.
Se queda un momento en la puerta, solo porque quiere asegurarse de haber entendido bien la situación, que es básicamente que la actriz la quiere allí con ella.
Cameron está de pie frente a la ducha, mirándola fijamente, y cuando se quita la camiseta con un movimiento rápido y la deja caer al suelo sin dejar de mirarla, Brynn camina hasta ella y la besa mientras sus manos se posan sobre las bragas de la actriz y tiran de ellas hacia abajo.