Portada falsa Capítulo 19 #3
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Capítulo 19 #3

—Sí, quizá desde el principio han pensado que todo era una maniobra para atraer la atención, una de las muchas estrategias que se utilizan en Hollywood —dice Cameron, todavía sorprendida.

La comida transcurre con conversaciones sobre la película que Cameron está promocionando, sobre el tiempo, sobre unos vecinos que han reformado su casa y cuyo resultado ha dividido opiniones en la zona.

Brynn participa con educación, hace las preguntas adecuadas y no dice nada que no deba, pero Cameron está incómoda porque ve la forma en que su madre mira a Brynn y no le gusta, aunque no sepa exactamente lo que significa esa mirada.

David le pregunta a Brynn por su trabajo, pero Cameron tiene la sensación de que es una pregunta forzada que hace por educación y de que, en realidad, a sus padres no les interesa nada que tenga que ver con la mujer que está sentada a su derecha.

Audrey sí que se interesa de forma sincera, aunque su hermana pequeña siempre ha sido demasiado alocada y solo hace preguntas sobre anécdotas que Brynn pueda contarle de la redacción o momentos incómodos que haya vivido con algún famoso.

Cuando llegan a los postres, Brynn le pregunta dónde está el baño y se excusa con educación.

—Cameron, ¿me ayudas a recoger? —pide su madre, levantándose de la silla para coger algunos platos y llevarlos a la cocina.

La actriz cruza una mirada con su hermana, que hace una mueca con los labios como si sintiera lástima por ella, porque ambas saben que su madre solo lo ha dicho porque quiere quedarse a solas con Cameron, y cuando eso pasa, suelen acabar discutiendo.

—¿Qué pasa, mamá? —pregunta en cuanto entran en la cocina.

Katherine deja los platos sobre la encimera y se gira hacia ella, cruzándose de brazos.

—Sabes que nunca he dicho nada sobre tus relaciones con mujeres…

—Entonces no lo hagas ahora —la corta Cameron, pero a su madre nada la detiene cuando tiene que decir lo que piensa.

—¿Qué demonios haces saliendo con alguien así?

—¿Así cómo? —pregunta molesta.

Katherine hace un gesto vago con la mano señalando hacia fuera, como si señalara a Brynn, tan vago que deja muy claro lo insignificante que es la chica para ella.

—Es una periodista, Cameron. Una periodista que ha escrito sobre ti de una forma que no voy a describir porque no me parece necesario. No es… —hace una pausa, buscando la expresión correcta—. No es alguien que esté a tu altura, ya está.

Cameron suelta el aire por la nariz.

—¿Y qué altura es esa?

—No te hagas la ingenua, sabes perfectamente a qué me refiero. Tienes una carrera, una posición y un nombre que proteger. Ella tiene un blog y una columna en una revista que nadie lee en los sitios que importan; no está a tu nivel y lo sabes.

—Me alegra mucho saber tu opinión, pero saldré con quien me guste, no con quien a ti te parezca apropiado para una foto o para alardear con tus amigos .

—No te permito que me hables así —dice, elevando la voz.

—Y yo no te permito que te atrevas a insultar a mi pareja. No tiene que gustarte a ti, me tiene que gustar a mí, y eso debería ser suficiente para ti. El problema es que lo único que te importa de mi vida es que mi fama no se apague para que tú puedas seguir diciendo que eres mi madre.

—Se os oye desde el salón —susurra Audrey desde la puerta.

Cameron se gira hacia ella y después mira a su madre un momento antes de darse la vuelta, darle un beso en la mejilla a su hermana y dirigirse hacia el salón para buscar a Brynn.

—Coge tus cosas, nos vamos —dice, pasándole una mano por el hombro con una delicadeza que deja a Brynn paralizada en la silla unos segundos, porque contrasta mucho con el mal humor que arrastra la actriz ahora mismo.

Brynn se levanta, coge el bolso que ha dejado colgado en la silla y acepta la mano que Cameron le ofrece.

—Ya nos veremos, papá —murmura apagada, caminando hasta la puerta.

Audrey mueve la mano para despedirse de Brynn desde el pasillo y ella le devuelve el gesto, pero la madre no aparece por ningún sitio y el padre ni siquiera se ha movido de la silla.

Cameron coge los abrigos del perchero, abre la puerta y deja pasar a Brynn antes de salir y cerrarla con un sonido suave.

La vuelve a coger de la mano y caminan hasta el coche, y solo cuando están dentro con las puertas cerradas, Brynn se atreve a abrir la boca.

—¿Estás bien?

—Sí.

—Cameron…

—Estoy bien, Brynn, no has presenciado nada que no suela pasar cada vez que vengo. Siento que lo hayas escuchado; mi madre no hablaba en serio, no…

Cameron se detiene, incómoda cuando se da cuenta de que iba a defender a su madre para que Brynn se sintiera bien.

—Sí que lo decía en serio, y no me importa, Cameron; lo que me importa es que tú me has defendido.

—Ya… —Cameron no puede ni mirarla; siente tanta vergüenza de sus padres que solo tiene ganas de llamar a Lexi y decirle que no vuelva a pedirle algo así en su vida .

—¿Quieres que conduzca yo? —se ofrece Brynn cuando ve que Cameron no deja de frotarse las manos con nerviosismo.

—Sí —responde, y se cambian de sitio y no vuelven a hablar en todo el camino, porque las cosas entre ellas están empezando a cambiar y ninguna se atreve a ser la primera en decirlo.