Capítulo 16 #2
—Yo no le doy mi número personal a nadie —asegura con un tono afilado que podría convertirse en un cuchillo si Cameron supiera hacer magia—.
Ni siquiera sé por qué coño se lo di a alguien como tú.
Suelo ser muy buena detectando a las personas que solo se acercan a mí con algún tipo de interés, pero reconozco que contigo no lo vi venir.
Brynn está quieta, descolocada, porque Cameron parece realmente ofendida, o herida, y la periodista no entiende nada.
—Si pensabas eso, podrías habérmelo dicho en la entrevista —dice, intentando guiar la conversación hacia algún sitio que les permita aclarar el asunto, pero no ha elegido la mejor frase.
—Tú podrías no haber escrito el artículo en el blog —suelta Cameron.
—Y podrías no haberme demandado.
—No haber elegido ese titular —Cameron la mira con la sensación de que la conversación es muy absurda.
—¡No habría elegido ese titular si no me hubiera sentido ninguneada en esa entrevista!
—¡Y yo no habría ido a esa entrevista con ganas de ningunearte si no me hubieras usado para conseguir seguidores en tu blog!
Las dos se miran. Brynn tiene las manos apretadas en los costados y Cameron tiene la mandíbula tan tensa que le duele la boca.
—Esto no tiene sentido —murmura Brynn al fin, en voz más baja—. Llevamos meses destruyéndonos mutuamente por algo que empezó en una terraza con una conversación que ni siquiera fue importante.
Algo cruza la expresión de Cameron ante esa última frase, tan rápido que Brynn no está segura de haberlo visto, y se da cuenta de que, de nuevo, no ha elegido las mejores palabras, algo que le pasa cuando está nerviosa.
—No fue importante para ti, evidentemente —asegura Cameron con un siseo venenoso.
—Yo no he dicho...
El timbre suena y Cameron se gira para ir hasta la puerta, dejándola con la palabra en la boca .
—Perdón por el retraso, he tenido una llamada con el estudio que no podía esperar —dice la publicista, dejando su bolso sobre la mesa con ese torbellino de energía que suele tener la mayoría de los días—.
¿Estáis bien? —pregunta cuando las mira, porque Brynn sigue de pie delante del sofá, con las mejillas rojas y los puños apretados, y Cameron tiene ese destello helado en la mirada que solo aparece cuando no puede controlar las situaciones.
—Perfectamente —responde Cameron—. ¿Quieres algo de beber?
Lexi no contesta, sigue mirando a Brynn hasta que esta se sienta en el sofá, coge su móvil y se centra en la pantalla.
—Cualquier cosa con alcohol —responde al fin, porque intuye que de aquí se irá sin energía, como todas las veces que tiene que estar con estas dos mujeres y soportar la tensión que hay entre ellas.
Brynn llega a su piso dos horas después y se deja caer en el sofá como si viniera de trabajar catorce horas.
Le tiemblan un poco las manos, lo que le irrita porque significa que la discusión le ha afectado más de lo que debería y de lo que está dispuesta a admitir.
Se da cuenta de que tiene el abrigo puesto y se lo quita con gestos bruscos, lo tira a un lado en el sofá y apoya los codos en las rodillas.
«Nunca recibí ese mensaje del que hablas».
No ha parado de darle vueltas a eso desde que ha salido del piso de Cameron.
Si decide creer en lo que ha afirmado, significa que la actriz no la ignoró y simplemente no le contestó porque ese mensaje jamás llegó a su teléfono, pero a Brynn le cuesta aceptar esas palabras, le parecen más una excusa para señalarla como la única culpable de todo lo que ha pasado, porque su mensaje se abrió, alguien lo leyó y decidió ignorarla, y ese alguien solo pudo ser Cameron, porque si algo recuerda muy bien de aquella noche, fueron los números que la actriz le susurró al oído, dejándola alterada por la cercanía y la necesidad de que aquello no fuera un sueño.
Decide no darle más vueltas al asunto, pero entonces recuerda otra afirmación de Cameron: «No fue importante para ti».
Se lo ha dicho con esa calma perturbadora que a ella siempre la desconcierta, pero lo peor es que parecía sincera, y a Brynn todo le parece contradictorio, porque si hubiera sido tan importante para ella, le habría contestado el mensaje .
Se levanta, va a la cocina a por un vaso de leche y vuelve al sofá.
Y el siguiente pensamiento que le viene a la cabeza es el de Sonia, una mujer con la que Brynn salió durante seis meses.
Rompieron sin grandes dramas, Brynn no recuerda que le afectara mucho que aquella relación acabase, pero siempre ha recordado muy bien las palabras que Sonia le dijo antes de irse.
—No sabes amar sin estar en guerra con el mundo —le dijo mientras abría la puerta del piso de Brynn—. Y yo no quiero vivir en una lucha constante.
A pesar de recordar sus palabras, Brynn nunca llegó a entender lo que Sonia quería decir, pero ahora, después de lo que ha pasado con Cameron, empieza a encontrarles algo de sentido, porque la guerra con la actriz la comenzó ella.
Nunca tuvo la intención de llegar a donde están, pero sí tuvo la necesidad de desahogarse de algún modo y, en lugar de llamar a James, se desahogó con su blog.
Quizá tiene que empezar a no pensar en caliente y darle un par de vueltas a sus decisiones antes de ejecutarlas, porque para ella siempre ha sido más fácil atacar que exponerse, y es evidente que no le va muy bien así.