Capítulo 13 #2
Brynn aprieta la mandíbula y contiene las ganas de decirle que eso es imposible, que no ha dormido bien desde que supo lo de la demanda, y que está durmiendo peor desde que sabe que tiene que fingir ser la novia de una mujer a la que no soporta, pero con la que siente cosas cuando están cerca que no puede explicar de manera lógica.
El evento es la proyección privada de la película en un cine del centro que el estudio ha reservado para prensa e invitados del reparto.
Cameron ha estado en veinte eventos exactamente iguales que este en los últimos diez años, y normalmente los atraviesa con la misma calma con la que ejecuta cualquiera de sus obligaciones, pero esta noche es muy diferente a cualquier otra, porque Brynn estará a su lado cuando bajen del coche y, por primera vez, siente que los nervios le están devorando el estómago.
—¿Lista? —pregunta Cameron cuando el coche se detiene en la entrada.
Brynn mira hacia el exterior. Apenas son unos metros hasta la puerta principal, pero hay periodistas a ambos lados, listos para inmortalizar el momento porque Lexi se ha ocupado de avisar a varios de ellos de que Cameron Felton aparecería en el evento con su nueva pareja.
—Vale, sí —responde Brynn.
Salen del coche y caminan juntas hacia la entrada y, como han ensayado, Cameron le pone la mano en la espalda baja y ejerce un poco de presión cuando quiere que se detengan para la primera foto.
El gesto le sale más natural de lo que esperaba a pesar de que las manos le sudan, y Brynn se gira un poco hacia ella tras detenerse por segunda vez.
—Estoy muy nerviosa —le dice al oído, porque siente que tiene que contárselo a alguien, pero el gesto improvisado parece el susurro que comparte una pareja que está comenzando, porque Cameron sonríe al escucharla y también ladea un poco la cabeza para contestar.
—Yo también, pero es un momento y pasará enseguida.
Los flashes las ciegan y las dos ignoran las preguntas que lanzan sobre ellas, sobre el artículo —cuya aclaración ya ha publicado la revista— o sobre la película.
Cuando entran, Cameron coge la mano de Brynn mientras la guía hacia sus asientos. Lo hace sin avisarle, simplemente extiende la mano y roza los dedos de la periodista hasta que ella los entrelaza con los suyos mientras intenta caminar sobre esos tacones sin tropezar.
A ambas les parece que todo lo que hacen es muy mecánico, y Cameron está especialmente nerviosa por si alguien nota que todo es pura ficción entre ellas, pero lo cierto es que, desde fuera, resulta muy creíble porque la química que tienen es evidente y las únicas que no se dan cuenta son ellas mismas.
—¿Qué me he perdido? —pregunta Evan, que acaba de llegar y aprovecha que besa la mejilla de Cameron para susurrarle.
—Es muy largo de explicar —responde ella con una sonrisa, mientras posan juntos para una foto—, pero resumámoslo en que ahora es mi pareja y tú dirás que somos un encanto cuando te pregunten.
Evan se ríe, divertido, y se gira junto a ella para posar en otra foto que le piden los periodistas que están al otro lado del pasillo.
—De acuerdo, diré que tú y esa periodista a la que no soportas estáis tan enamoradas que dais asco.
Cameron lo mira de soslayo y sonríe ante el sarcasmo de su amigo antes de sentarse junto a Brynn, después de que Evan le dé un abrazo a la periodista y le diga que está encantado de conocerla.
—¿Crees que se lo han tragado? —pregunta Brynn cuando por fin están en el coche tras acabar la proyección.
—Nadie nos ha cuestionado, así que supongo que sí —responde Cameron con sequedad, porque ahora ya no tiene que fingir y está cansada, deseando llegar a su apartamento para olvidarse de esta noche.
Brynn asiente y se gira hacia su propia ventanilla, y ya no se dirigen más la palabra hasta que el chófer aparca frente a su edificio y ella se baja del coche.
—Buenas noches —dice, y cierra la puerta antes de que Cameron pueda responder, pero no le importa porque ni siquiera ha abierto la boca.
Apenas ha tenido tiempo de dejar el bolso al llegar y quitarse los zapatos cuando el teléfono le suena y Cameron ve el nombre de Evan en la pantalla.
—¿Qué quieres? —pregunta, sentándose en el sofá con más cansancio que cuando hace un rodaje de catorce horas.
—¿De qué iba eso? ¿Desde cuándo te acuestas con la mujer que casi te destroza la carrera?
Cameron suspira.
—Desde nunca; es un acuerdo. Una de las estrategias de Lexi, ya sabes.
—Adoro a Lexi y sus ideas espeluznantes —se ríe Evan—. Entonces, ¿nada de tijeras o deditos entre vosotras?
—Que te follen, Evan —responde Cameron, pero se remueve incómoda cuando siente una sacudida bajo el vientre porque no ha podido evitar imaginarlo.
—Ojalá, pero esta noche no he encontrado a nadie que me llamara la atención.
—Pobrecito, ¿cuánto llevas sin follar? ¿Tres días? —pregunta la actriz.
—Cuatro. ¿Cuánto llevas tú? ¿Cinco meses? A lo mejor deberías aprovechar esta pantomima y tirarte a la periodista; a lo mejor así dejáis de pelear.
Los ojos de Cameron se abren como platos y se yergue en el sofá, incómoda.
—Si has terminado de dar consejos estúpidos, estoy cansada.
—De acuerdo —su tono se vuelve serio—. Llámame si necesitas hablar, de lo que sea, Cam.
Ella suspira y asiente para sí misma, preguntándose qué sería de ella si no lo tuviera a él.
—Gracias. Y, Evan…
—Tranquila, no se lo contaré a nadie, pero dile a Lexi que no alargue esto más de lo necesario; estabas tan tensa esta noche que pensaba que te ibas a partir en dos.
—Se lo diré.
Evan cuelga y Cameron echa la cabeza hacia atrás en el respaldo, mirando al techo.
Su amigo tiene razón; aunque sabe que ha hecho una actuación creíble, por dentro estaba deshecha de los nervios, porque esto tiene que salir bien y porque la cercanía de Brynn Mitchell la altera de la misma forma que lo hizo aquella noche en la terraza del hotel, y Cameron sabe que ese tipo de alteración no es la que tiene cuando no soporta a alguien: es la que le entra cuando se siente muy atraída por una mujer, pero se niega a aceptar que eso sea así después de todo lo que ha pasado entre ellas.