Capítulo 13
—Quiero que os levantéis las dos —dice Lexi, soltando un resoplido de frustración.
Cameron y Brynn se miran, pero ninguna se mueve.
—Levantaos, joder —repite Lexi, con un tono cortante y tan helado que Brynn siente un escalofrío.
La actriz se levanta primero y Brynn lo hace un segundo después sin conseguir que sus pulsaciones se ralenticen ni que su garganta deje de estar seca, porque una cosa fue firmar el acuerdo y marcharse, y otra muy distinta es que ese acuerdo empiece hoy mismo.
Lexi la llamó anoche para decirle que esta mañana a las nueve debía estar en el apartamento de Cameron —cuya dirección ya le había enviado por mensaje— para hablar del primer evento al que debían asistir por la tarde.
Ahora lleva casi cuarenta minutos ahí, en el piso de la actriz, sentada en su sofá mientras aspira el perfume suave que le llega desde la izquierda, el mismo que Cameron llevaba la noche que se conocieron, y a ella le cuesta mucho concentrarse.
Lexi le ha estado explicando en qué consiste el evento que forma parte de la promoción de la nueva película de Cameron y que les viene muy bien para ejecutar el plan.
Brynn ha escuchado con atención, y también lo ha intentado cuando la publicista ha comenzado a explicar cómo deben comportarse una vez salgan del coche, pero Brynn se ha perdido cuando le ha dicho que tenían que cogerse de la mano.
—Los eventos de promoción de la película son el marco perfecto —ha explicado Lexi antes de llegar a esta parte—.
Cameron ya tiene compromisos fijados, el equipo de rodaje estará presente, hay prensa acreditada y fotógrafos en cada uno de ellos.
Vuestra presencia juntas en ese contexto resulta natural y orgánica.
Nadie va a preguntarse por qué Brynn Mitchell está en la proyección privada de esta noche si parece que está ahí porque quiere estar.
Lo que no ha dicho, aunque las tres lo saben, es que nadie va a preguntarse nada si hay algo que mirar. Y para que haya algo que mirar, tiene que haber contacto.
—Las cámaras captan los detalles —sigue Lexi ahora que por fin se han levantado, caminando alrededor de ellas con la tablet bajo el brazo como si estuviera comprobando un problema de logística—.
Una mano en la cintura, cogerse de la mano al cruzar una sala y la proximidad constante.
No hace falta que sea exagerado; de hecho, si es exagerado parece falso, y bastante tendremos con que se pregunten qué hacéis juntas después de todo el lío que habéis montado, pero eso se resolverá con un primer post en todas las redes sociales de la revista anunciando el artículo donde reconocen el error.
Brynn se atusa la melena y después junta las manos delante de ella, porque está nerviosa y necesita hacer algo más que estar quieta al lado de Cameron Felton.
—En definitiva, vuestro comportamiento tiene que parecer un hábito, algo que hacéis sin pensar porque lleváis suficiente tiempo juntas para que vuestro cuerpo lo haga solo.
Cameron contiene un bostezo y Brynn la mira de reojo, sin entender cómo la actriz parece tan tranquila cuando ella está al borde de un ataque de nervios.
—Madre mía, si no sois capaces de acercaros una a la otra, esto será un completo desastre —brama Lexi, empezando a desesperarse—. Se supone que sois pareja, que folláis y ese tipo de cosas.
La tranquilidad de Cameron se esfuma de golpe y se gira muy despacio hacia Brynn, que parece haberse congelado mientras mira a la publicista, que espera a que reaccionen con los brazos en jarra.
La actriz se mueve y se coloca al lado de la periodista, sin tener muy claro cuál es la distancia prudente que debe mantener.
—Joder, sois como dos crías —Lexi se cansa y se acerca, empujando a Cameron hasta colocarla muy pegada a Brynn—. Bien, ahora ponle una mano detrás de la cintura a Brynn.
Cameron lo hace, pero la periodista se tensa por completo y ella la retira un momento, pensando que a lo mejor la ha puesto demasiado baja.
—¿Qué coño haces? —pregunta Lexi, armándose de paciencia.
Cameron frunce el ceño, mira un momento por detrás de Brynn y vuelve a colocar la mano en un lugar que no sea conflictivo.
—Genial. Brynn, mírala.
Brynn obedece y gira la cabeza, encontrándose con los ojos dorados de Cameron a la altura de los suyos, mirándola fijamente mientras mantiene la mandíbula apretada.
—Esto no va a funcionar —se queja Lexi con hartazgo—. Parecéis dos personas que se acaban de conocer en un funeral. Sonreíd, joder.
Las dos lo intentan, pero llamar sonrisa a esa mueca curvada y rígida que se dibuja en los labios de ambas le parece a Lexi muy generoso.
—A la mierda, paso de esto y de vosotras —dice, cogiendo su bolso del sofá—. Tú apáñatelas sola para limpiar tu imagen —añade señalando a Cameron, y después se gira hacia Brynn—. Y tú cómete la demanda y acaba con tu carrera.
—Vale, espera —pide la actriz, asustada porque sabe que Lexi puede cumplir su palabra si se enfada.
Cameron se masajea un momento la frente y después decide que lo mejor es meterse en el papel como si estuviera en medio de un rodaje.
Al cabo de unos segundos, su expresión cambia y mira a Brynn como podría mirar a cualquiera que haya tenido delante para hacer una escena de contacto físico.
Se pega a ella, le pasa una mano por detrás de la cintura y le sonríe de un modo que hace que el corazón de Brynn dé un vuelco.
—Así sí —dice Lexi, dejando su bolso—. Faltas tú, Brynn.
Pero Brynn no se mueve, no porque no quiera, sino porque Cameron está muy cerca, le sonríe y la mira como si estuviera a punto de besarla.
—¿Brynn ?
La periodista parpadea y trata de sonreír sin que parezca forzado, pero está tan nerviosa que la barbilla le tiembla y eso la incomoda.
—Escucha —dice Cameron en voz baja—. Olvídate de que soy yo y de todo lo que ha pasado entre nosotras.
Deja eso a un lado; ahora soy un personaje y tú eres otro, y lo único que tenemos que hacer es que las personas que nos vean esta tarde crean que esos personajes se conocen muy bien. ¿Puedes hacer eso?
Brynn la mira, parpadeando con rapidez antes de asentir.
—Puedo intentarlo.
—Bien —Cameron afloja ligeramente la mano en su cintura, no para apartarla sino para que deje de ser un gesto rígido y sea algo más parecido a un contacto natural—. Ahora pon tú la mano donde te parezca más cómodo. Donde la pondrías si de verdad fuera tu novia.
Brynn suelta una risita nerviosa que no puede detener y Cameron se muerde el interior de la mejilla, molesta, pero se calma porque quiere acabar con esto cuanto antes.
La periodista se mueve un poco y pone la mano en el brazo de Cameron, justo por encima del codo, y ambas contienen la respiración al mismo tiempo porque Cameron tiene puesta una camiseta de manga corta y el contacto de los dedos de Brynn directamente sobre su piel, le hace sentir un calor extraño que prefiere atribuir a la incomodidad de la situación forzada en la que se encuentran.
—Mucho mejor —dice Lexi—. Esa posición es perfecta para que poséis en las fotos; ahora cogeos de la mano y caminad un poco hacia mí.
Cameron extiende la mano y Brynn acerca la suya sin dudarlo porque esto le parece lo más sencillo de todo, pero cuando ambas —por pura reacción mecánica— cierran un poco la mano y entrelazan los dedos sin pretenderlo, el aire abandona sus pulmones cuando una descarga eléctrica les atraviesa la columna.
Brynn decide que lo que ha sentido se debe a que Cameron tiene la mano fría, y la actriz simplemente ignora la sensación.
—Genial —aplaude la publicista, y se acerca un momento, las coge a ambas por el antebrazo y las sacude un poco para que aflojen el agarre—. No os cojáis tan fuerte, que tenéis los nudillos blancos. Recordad que ha de ser un gesto natural .
Las dos aflojan y Lexi asiente, sintiendo que por fin están avanzando.
—De acuerdo —dice mientras retrocede—, para esta primera noche no necesitáis más que esto. La relación acaba de hacerse pública y lo normal es que al principio estéis un poco cohibidas y no haya grandes demostraciones de afecto.
—Entendido —Cameron suelta la mano de Brynn.
—Sin embargo —continúa Lexi, y la actriz se detiene en seco antes de volver al sofá—, a partir de la siguiente aparición eso tiene que cambiar. Si queréis que esto resulte creíble a medio plazo, tendréis que besaros. Os lo digo ahora para que os vayáis mentalizando.
Brynn quiere asentir para demostrar que no le afecta, pero cuando mueve la cabeza, se atraganta con su propia saliva y comienza a toser.
Cameron la mira, al principio ofendida porque piensa que lo hace a modo de sarcasmo, pero cuando ve que está roja como un tomate, sus labios se curvan en una sonrisa torcida y despiadada.
—Por Dios, Cam —dice Lexi—, dale unas palmaditas en la espalda antes de que se ahogue; voy a buscar un vaso de agua.
Cameron levanta el brazo, pero Brynn le hace un gesto con la mano.
—Estoy bien —asegura con voz ronca, y tose un par de veces más antes de beberse el vaso de agua que Lexi le entrega.
—Gracias —murmura avergonzada, dejándolo sobre la mesa.
—Pues creo que ya está —Lexi se cruza de brazos mientras las mira—. Ya sabéis lo que tenéis que hacer esta noche.
—¿Puedo irme ya? —pregunta Brynn.
—Sí, pero debes estar lista a las cinco y media cuando el chófer vaya a recogerte. La ropa debería llegar a tu piso dentro de una hora. No te maquilles mucho ni te hagas un recogido muy elaborado. Todo se verá más creíble si no alteramos tu imagen pública demasiado.
—Lo que ella diga —dice Cameron de pronto—, pero maquíllate las ojeras; pareces un mapache.
Se da la vuelta y camina hacia el sofá, sacando su móvil con calma mientras Brynn la mira con el ceño fruncido y Lexi con las cejas levantadas.
—No le hagas caso a ella, solo a mí —ordena Lexi, acompañándola a la puerta—, pero tiene razón con las ojeras; deberías intentar descansar mejor.