¿Por qué todo es tan complicado? (El caos de Beca 2) Como antes o mejor
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Como antes o mejor

Subí a mi habitación bastante enfadada conmigo misma: no entendía por qué, de repente, me quedaba tan cortada con Nico. Antes del beso hablábamos normal de verdad o por lo menos no me quedaba muda cada dos minutos como si me hubieran robado las palabras.

Me tiré en la cama y escribí a las chicas, en plan, «socorro, necesito un poco de apoyo moral».

Las echaba muchísimo de menos. Durante las vacaciones, habíamos quedado un par de veces, pero después, entre el viaje de Noa, todos los primos mexicanos de Bel invadiendo su casa en modo campamento, los compromisos familiares de Andrea y el caos de Reyes, llevábamos más de una semana sin vernos y, no sé, se me hacía raro y largo.

Literal :(

Yo

¿Holaaaa? ¿Seguís vivas?

Contestaron casi al momento, como si tuvieran un radar para saber cuándo las necesitaba.

Y empezamos a charlar: Bel estaba pasando sus últimas horas con sus primos antes de que volvieran a México; Noa estaba en el aeropuerto, no quería irse de Londres, pero también tenía ganas de volver, todo a la vez; y Andrea estaba de ruta familiar, recogiendo los regalos de Reyes atrasados.

Era leer sus mensajes y ponerme a sonreír. Tenía unas ganas enormes de que estuviéramos otra vez juntas en el garaje; sin aviones, sin maletas, sin nadie más. En modo normal otra vez.

Yo

Vale, actualización rápida: Nico ya ha vuelto. Hemos ido al parque a pasear a Calcetines.

Bel

¿Nada más llegar ya ha ido a buscarte?

Yo

No, me lo he encontrado en plan random.

No les dije que había paseado con Calcetines delante de su casa a ver si «casualmente» lo veía. Qué vergüenza.

Ni de coña

Noa

¿Y? ¿Qué tal?

Andrea

¿Bien?

Yo

Bueno… no sé, sí, pero yo estaba… como… demasiado pendiente de todo, en plan: «no digas esto», «no hagas lo otro», «no quedes rara». Por dentro estaba a mil y por fuera intentando parecer tranquila. Me da rabia porque me gusta y porque creo que antes no me rayaba tantísimo.

Lo envié y me quedé mirando el móvil, esperando opiniones.

Bel

Bueno, calma, es normal. Han sido un montón de días sin veros.

Noa

Totalmente. No se vuelve de unas vacaciones como si nada.

Andrea

Ahora vas a volver a verlo todos los días en clase. Tía, seguro que en dos días ya estáis como antes.

Noa

Como antes o mejor.

Yo

¡Eso no me calma! Jajajaja.

Bel

Bueno, nosotras estaremos ahí.

Andrea

Por cierto: no estoy preparada para ser persona a las ocho de la mañana, aviso.

Sonreí. El tema Nico se había diluido un poco y eso, la verdad, me venía bastante bien.

¡Son las mejores!

Yo

Oye, entonces… ¿quedamos en la puerta?

Bel

¡Obvio!

Andrea

A las ocho, como siempre.

Noa

Pregunta importante: Beca, ¿te vas a poner tus famosos calcetines de unicornios?

Yo

Tía. NI DE COÑA.

Dejé el móvil en la cama y me levanté sonriendo. Si me quedaba un minuto más tumbada, caería rendida, así que me puse a recoger mi cuarto, que seguía hecho un desastre después de Reyes.

Y en eso estaba cuando volví a mirar las botas nuevas.

Las había dejado ahí, en una bolsa, en plan «ya decido otro día qué hacer».

Eran de color rojo oscuro, con una suela más alta de lo normal para mí, aunque no llegaban a ser de plataforma.

Eran muy chulas y me encantaban, pero al mismo tiempo no tenía claro si yo era de ponerme unas botas así o si iban a acabar cogiendo polvo en el armario.

De momento volví a dejarlas en un rincón. Aún tenía tiempo para decidir.

Después me fui al garaje y me puse con la guitarra.

Tenía que cambiarle las cuerdas, que ya tocaba, y me quedé un rato concentrada en eso.

Mientras lo hacía, pensé que, después de tantos días esperando volver a ver a Nico, el reencuentro había sido un poco plof.

Raro. Pero también pensé que las chicas tenían razón: ahora que empezaba otra vez la rutina, lo normal era que las cosas se recolocaran solas.

Seguramente, todo volvería a ser más fácil.

Pero me equivocaba.