Por los fans Capítulo veinticinco
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Capítulo veinticinco

Kyran

E l banquete de fin de temporada es enorme y superlujoso.

Se celebra en una de las salas de reuniones del estadio y la han decorado con luces y adornos opulentos para la ocasión.

Las mesas, cubiertas con manteles blancos, tienen centros de rosas rojas espolvoreadas con purpurina dorada, en homenaje a los colores de la Boston College.

También han preparado una pista de baile y un escenario donde más tarde se subirá a tocar la banda, aunque ahora mismo hay un DJ poniendo música suave mientras va llegando la gente, vestida con sus mejores galas.

Compañeros de equipo, entrenadores, algunos miembros del profesorado y familiares se han reunido aquí para celebrar los logros de los Eagles esta temporada y brindarnos una última noche de diversión antes de poner rumbo a California.

Una fiesta de despedida antes del partido más importante que hemos jugado nunca.

Mi padre y Hannah me han escrito diciendo que vienen de camino.

Llevo mi mejor traje de Tom Ford y el pelo perfectamente peinado hacia atrás, como corresponde.

Les esbozo una ligera sonrisa a todas y cada una de las personas que se acercan a estrecharme la mano, a felicitarme por mi rendimiento excepcional a lo largo de la temporada y a desearme suerte…

«Aunque no te hace falta», me dicen todos. Y les agradezco la confianza. No tengo ninguna intención de perder la Rose Bowl, pero la verdad es que el partido ocupa un segundo lugar en mis pensamientos esta noche.

La persona que ocupa el primer puesto aún no ha hecho acto de presencia.

Los camareros van paseándose con bandejas de cócteles y aperitivos, y yo cojo un Old Fashioned para ayudarme a calmar los nervios. El entrenador hoy ha decidido hacer la vista gorda con el tema de la bebida. Mientras no montemos un numerito ni lo dejemos en ridículo, no va a ponernos ninguna pega.

Y, siendo sincero, necesito que me fluya un poco de alcohol por las venas ahora mismo. Cada vez que alguien cruza las puertas dobles, se me sube el corazón a la garganta.

«Relájate. Seguro que viene…».

Justo cuando termino de hablar con nuestro entrenador asistente y su mujer, Guty se acerca a mí con paso firme, luciendo un traje blanco que le hace parecer un capo de la mafia.

—Tío, ¿te has enterado? —susurra, y frunzo el ceño.

—¿De qué?

Me aparta a un lado, lejos de oídos curiosos.

—Han expulsado a Avi.

Se me tensan todos los músculos del cuerpo.

— ¡¿Qué?!

—Sí… Por lo visto, se abrió un OnlyFans y la decana lo ha acabado descubriendo, no sé cómo.

Creo que nunca me he puesto tan blanco. Me quedo mirándolo boquiabierto, con los ojos desorbitados, mientras toda mi existencia se proyecta ante mí como una película.

—Si demuestran que la cuenta era suya y que se estaba grabando en el campus, van a echarlo de manera definitiva. —Guty sacude la cabeza.

—¿E-en serio…? —Me noto la garganta seca, como papel de lija. Ni siquiera soy capaz de moverme. El miedo y la inquietud me han anclado los pies al suelo—. ¿Cómo…? ¿Quién… quién le ha dado el chivatazo?

—Atento, que vas a flipar —añade Guty con un brillo de sorpresa en los ojos—. Resulta que Ash Holloway… es el sobrino de la decana Perkins.

Aprieto los puños a los lados.

—¿Estás de puta coña?

—Tío, me apuesto lo que quieras a que ha sido él.

—Pero ¿por qué iba a joder a Avi de esa manera? —Sacudo la cabeza—. No tiene sentido.

Guty se encoge de hombros.

—No sé, a lo mejor está resentido porque Avi lo ha rechazado o algo por el estilo.

—Pero si se estaban… besando anoche. —Trago saliva, sintiendo cómo las palabras me trepan por la garganta igual que la bilis.

—Ya, hasta que tú lo apartaste. —Sonríe—. Que no te extrañe que intente jugártela a ti también ahora, Nueve.

«Esto es de locos».

No consigo procesarlo.

«Han expulsado a Avi. La decana sabe lo del OnlyFans. Ash Holloway es un imbécil de proporciones épicas…».

«¿Y si descubre que era yo el que aparecía en esos vídeos con Avi? ¿Y si se lo cuenta a la decana?».

Theo viene corriendo hacia nosotros, interrumpiendo mi crisis de ansiedad.

—Tío, todo el mundo está hablando de tu hermanastro —suelta con una risita de admiración—. Es una especie de estrella de OnlyFans. Ni siquiera sabía que era gay…

—Es bi —lo corrijo con un gruñido, y luego frunzo los labios—. O eso creo. Al menos es lo que me dijo…

—¿Tú sabías algo de lo que estaba haciendo? —pregunta Theo entusiasmado. Parece fascinarle toda esta situación, y no tengo muy claro si es simplemente porque le encanta el salseo o si de verdad piensa que es alucinante que Avi se haya grabado follando con otros tíos a cambio de dinero.

«Con otro tío, en singular. Solo lo ha hecho conmigo…».

«Joder, menuda putada».

—Un momento… —Me doy la vuelta, ignorándolo por completo, y me saco el móvil del bolsillo para escribir un mensaje rápido.

Yo: ¿¿Dónde estás?? ¿Vas a venir? Necesito verte…

Me responde en menos de un minuto.

Avi: Estoy fuera…

Avi: He visto a la decana Perkins entrar y no quiero

que me pille aquí.

Yo: Qué coño ha pasado?? Te han expulsado??

Avi: No te preocupes, voy a solucionarlo.

Yo: Cómo? Cómo leches vas a solucionarlo, Avi??

Se ha enterado todo el mundo.

No contesta y el corazón me martillea el pecho.

Me dirijo sigilosamente hacia la puerta, dispuesto a salir a buscarlo. Pero, en su lugar, me doy de bruces con mi padre y mi madrastra.

—¡Hijo! —exclama mi padre con una sonrisa de oreja a oreja, agarrándome del hombro—. Qué alegría verte.

Me dispongo a dedicarle una mirada de desconcierto, pero entonces Hannah me estrecha entre sus brazos.

—¡Qué emoción, Kyran! La Rose Bowl, madre mía… —Se aparta, pero sigue sujetándome con los brazos extendidos mientras sonríe—. ¡No me puedo creer que mi hijastro se haya convertido en una famosa estrella del fútbol!

—No creo que sea famoso… —Me froto la nuca—. Por cierto, ¿habéis visto a…?

La voz se me apaga al darme cuenta de que Frankie y Zeb están colándose por la puerta, pegados el uno al otro para formar un escudo delante de mi hermanastro, que va agazapado y arrastrando los pies detrás de ellos.

—Avi —susurro, alejándome de mi padre y de Hannah para seguirlos.

—¡Shhh! —me responde Zeb—. Estamos intentando meterlo de tapadillo para que no lo pille la decana.

—Eso da igual —gruño, con la vista fija en Avi mientras se esconde detrás de sus amigos—. Todo el mundo está hablando de él. Es cuestión de tiempo que alguien lo vea y se arme un escándalo.

Avi clava sus ojos en los míos y pestañea. Esa mirada dice más que mil palabras, es como una conversación entera, una que me muero por tener con él. Pero ahora mismo no puedo, porque el ambiente ya está bastante caldeado como para añadir más tensión…

Lo único que quería era verlo, pero no de esta manera, con todo el mundo atento de cada uno de nuestros movimientos. Me supera.

—¡Eh, los de la banda! A los bastidores, que hay que prepararse —les grita alguien a Frankie y a Zeb, agarrándolos para guiarlos hasta allí.

—Mierda… —resopla él, siguiendo al tío que ha ido a por ellos al tiempo que le lanza a Avi una mirada de disculpa.

—Buena suerte, cielo —dice Frankie con un encogimiento de hombros conforme se los llevan a rastras.

Y ahora Avi se ha quedado completamente expuesto, girando la cabeza de un lado a otro mientras todo el mundo comienza a percatarse de su presencia.

Recorro su figura con mirada inquieta y, por un instante, me olvido de todo el caos que nos rodea…, porque está deslumbrante.

Se ha puesto un traje de tres piezas, muy elegante, todo sea dicho.

Entallado, de un color negro ligeramente brillante, con una camisa gris debajo y un chaleco.

La corbata es fina y de un rosa vibrante muy propio de Avi, porque no sería él si no llamase un poquito la atención…

También lleva unas Converse en lugar de zapatos de vestir, las uñas pintadas de negro y el pelo despeinado con ese toque suyo tan característico que le sienta de maravilla.

Parece el típico chico emo al que lo han obligado a ponerse un traje y, madre mía, qué bien le quedan esas pintas. Me lo imagino perfectamente subido en un escenario cantando alguna canción de My Chemical Romance que seguro que se sabe de memoria.

Entreabro los labios de las ganas que tengo de decirle todas estas cosas… O de saludarlo, por lo menos, porque no he dejado de pensar en él ni un solo segundo desde anoche.

Una oleada incontrolable de deseo me arrasa por dentro y me impulsa a extender la mano, como si quisiera sostenerle la suya, olvidándome por completo del gentío, del drama y de la catástrofe que se cierne sobre nosotros.

Me limito a mirarlo y él me devuelve la mirada como si ansiara lo mismo que yo…

Bailar juntos.

«Lo único que quiero es bailar pegado a él…, porque nunca tuvo la oportunidad de hacerlo en el instituto».

De todas las primeras veces que hemos compartido, esta es la que más anhelo vivir con él.

Sin embargo, la realidad atraviesa de golpe nuestra burbuja y los murmullos de mis compañeros, de las animadoras y de quienes nos observan me retumban en los oídos, rompiendo el hechizo.

—Ese es…, el del OnlyFans —susurra alguien.

—¡Es @GorraDelRevés ! —exclama otra persona en voz baja.

—He oído que lo hizo todo en el campus… —Las palabras nos envuelven igual que el grupo que se está formando a nuestro alrededor.

—Pero ¿quién es @NoSoyTuCari ?

Me echo a temblar de pies a cabeza, con el estómago encogido en un puño.

Se acabó… Lo noto en cada fibra de mi cuerpo.

«Este es el principio del fin».

—Avi, ¡mi niño precioso! —Hannah se acerca a nosotros dando zancadas con su vestido negro y abraza a su hijo, sin tener ni idea de que nos encontramos en el ojo del huracán.

—Vas hecho un pincel —le dice mi padre, sonriendo y dándole una palmada en la espalda.

—Vaya, hombre… —Se rasca la nuca, alternando la mirada entre nuestros padres y el resto de la fiesta, que no le quita ojo—. De verdad que esperaba que no estuvierais aquí para presenciar esto…