Por los fans Capítulo veintitrés #4
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Capítulo veintitrés #4

—Mañana voy a tener una resaca del carajo —gruñe—. Menos mal que el banquete no es hasta las siete.

—El banquete de los cojones —resoplo, contemplando los descarados intentos de Ash Holloway de tocar a mi hermanastro—. ¿Por qué nos obligan a ir a esas mierdas? Hay ciertas personas con las que preferiría no cruzarme…

—Te entiendo, tío —responde Guty entre hipidos.

No creo que esté escuchando nada de lo que le digo, pero me da igual. Tengo todos mis sentidos puestos en fulminar con la mirada a Avi y a su nuevo amiguito, que no deja de manosearlo.

Frankie también parece estar fijándose en la forma en que Ash lo toca. Entonces alza la vista y nuestros ojos se sumen en otra de esas conversaciones silenciosas que no necesitan palabras. Frunce el ceño y sacude la cabeza ligeramente.

Yo me limito a apretar los labios y a encogerme de hombros mientras le pego otro sorbo a mi bebida.

«¿Qué espera que haga? ¿Que vaya corriendo a separar a Ash de mi hermanastro a la fuerza…

y monte una escenita delante de todo el mundo para demostrar de una vez por todas que el dolor que me atenaza el pecho cuando me encuentro cerca de él es real?

¿Que cada vez que lo miro me da un vuelco el estómago, me hormiguea la piel y, por más que trate de enterrarlo todo en lo más profundo de mi ser y fingir que no existe, la agonía que me atormenta no hace más que intensificarse, hasta tal punto que siento que me faltan pedazos de mí mismo cuando no estoy a su lado… ?».

«No puedo. Además, vete a saber qué significa todo esto…».

—¿Dónde se ha metido Theo? —pregunto, tratando de distraerme con lo que sea, mientras me giro lentamente para apartar la mirada de ese sofá endemoniado donde están ocurriendo cosas que no me interesan una mierda.

—Creo que se ha pirado con alguien… —Guty me da un tirón del brazo—. ¿Con quién crees que debería liarme esta noche?

—Tío, me la pela —balbuceo, con los párpados entrecerrados—. Líate con quien te dé la gana. —Esbozo una sonrisita forzada—. ¿Con quién crees que debería liarme yo esta noche?

Guty se ríe y me pellizca las mejillas mientras trato de quitármelo de encima a manotazos.

—Sabes de sobra que puedes liarte con quien quieras.

—Necesito liarme con alguien nuevo… —contesto con voz ronca, sin ser del todo consciente de mis palabras—. Me hace falta un buen polvo para olvidarme del último.

—¿Con quién fue el último…? ¿Con Lexi?

Emito un gruñido como respuesta y poso los ojos sobre dos chicas que están bailando. Me fijo en cómo se rozan los pechos al moverse y comienzo a morderme el interior de la mejilla.

«A mí eso antes me ponía… Aunque fuera un poco, ¿no?».

«Habría jurado que me gustaba de verdad…».

—¡Hala! Toma ya… —chilla Guty junto a mi cara, provocando que me encoja—. Mira eso…

Supongo que se refiere a las chicas restregándose la una contra la otra, así que asiento, parpadeando con dificultad mientras espero a que mi polla recuerde que nos gustan las tías.

—Joder, macho, no sabía que tu hermanastro jugaba en ambas ligas —añade Guty entre risitas.

Vuelvo la cara hacia él.

—¿Qué…?

Señala con la cabeza al otro lado de la habitación y todos los músculos del cuerpo se me tensan de golpe conforme sigo su mirada. Se me encoge el estómago, como si me hubieran lanzado al vacío desde un avión.

«Avi…».

El pecho se me hunde, comprimiéndome el corazón entre las costillas, y abro los ojos de par en par.

Está besando a Ash… O Ash lo está besando a él. Da igual… El caso es que está ocurriendo. Se están besando.

«No…».

Estoy desangrándome por dentro. Me siento como si me estuvieran abriendo en canal con herramientas oxidadas.

No puedo moverme. No puedo respirar. Me he quedado atrapado aquí, en mi propio purgatorio, observando cómo el puto Ash Holloway le pasa a Avi los dedos por el cuello y los entrelaza con su pelo mientras le devora los labios.

«Esos labios… que… que creía que estaban… reservados solo para mí».

Soy incapaz de seguir manteniéndome en pie. Estoy a punto de desplomarme de rodillas sobre el suelo. Aprieto el puño con tal fuerza que el vaso rojo de plástico que sostengo en la mano acaba agrietándose y el alcohol que contenía se me derrama por el brazo.

Guty se ríe a carcajadas y grita:

—¡Dale caña, Avi!

—No… —susurro en un sollozo, y luego me aclaro la garganta—. No. —Lanzo el vaso al suelo y digo entre bramidos—: No. No, no, no. A la mierda.

«No puedo quedarme de brazos cruzados mirando».

Me dirijo hacia ellos hecho una furia, pero Guty me agarra del brazo a medio camino, sin dejar de reírse.

—Tío, ¿qué haces?

—Voy a cargarme al gilipollas ese —gruño entre dientes, con la respiración entrecortada, mientras veo a Avi intentando zafarse de sus labios.

«Se está apartando. No quiere besarlo».

Aun así, lleva pegado a su boca un buen rato.

«¡Joder! ¡Me cago en todo! Estoy hasta los cojones».

Empujo a la gente para abrirme paso hasta el sofá, notando cómo me corren ríos de lava por las venas.

Ira, frustración, odio, confusión. Todo se arremolina en mi interior. Tengo la adrenalina por las nubes ahora mismo y siento que voy a estallar de tal manera que temo hacerle daño a alguien.

Avi permanece con los ojos abiertos mientras Ash le desliza los labios por la mandíbula, y los abre aún más cuando se percata de mi presencia. Al intentar separarse del otro lo más rápido que puede, se choca con el regazo de Zeb y le derrama la bebida por todas partes.

—¡Serás perra! —Zeb se levanta de un salto, empapado en alcohol—. ¡Que voy de Prada!

Me abalanzo sobre Ash Holloway, lo agarro del brazo hasta ponerlo de pie y lo lanzo al otro lado de la habitación de tal forma que se estrella contra un grupo de gente y todos acaban cayéndose como fichas de dominó, formando un montón.

—¡Kyran! ¡Espera…! —grita Avi.

—¡Tío, cálmate! —vocifera Guty.

Pero es demasiado tarde. Ya me he lanzado sobre Ash y lo estoy agarrando por el cuello para estamparlo contra el suelo.

—¡Ni se te ocurra volver a tocarlo! —le rujo en la cara, sin rastro de autocontrol.

Puede que haya perdido la conciencia. Mi cuerpo actúa por puro impulso, obedeciendo a la irrefrenable necesidad que se apodera de cada fibra de mi ser de destruir a este imbécil por haberse atrevido a besar a mi Avi—. No es tuyo, ¡¿me oyes?!

Alzo el puño, pero una mano me agarra del brazo. En realidad, varios pares de manos.

Hay por lo menos cuatro de mis compañeros de equipo intentando frenarme y alejarme de Ash, que está tendido debajo de mí, pestañeando con los ojos muy abiertos y mirándome, atónito.

—Harbor, ¡para! —me ordena alguien. Creo que es Fellows—. No lo hagas, tío. Piénsalo bien…

«Me… importa… una… puta… mierda».

La rabia me consume por dentro. No encuentro la forma de escapar de ella. Solo distingo destellos fugaces en mi cabeza…

«Una habitación oscura».

«La cara de decepción de mi padre».

«Un rosario enrollado en una mano curtida…».

—¡Joder! —bramo.

Y, a pesar de que hay cuatro pares de manos sujetándome, apenas logran separarme de Ash mientras me retuerzo, tratando de echarme sobre él otra vez y partirle la puta cara por besar esos labios.

«La sonrisa de Avi se desvanece… al decirle que no tiene ni idea de quién es en realidad».

Todas las veces que le hice el vacío… Que le tiré los libros al suelo en el instituto, que lo llamé pringado delante de mis amigos…

Todas las veces que me marché…

Cada uno de esos momentos me asalta la mente y me ciega con una oleada de emociones tan intensa que apenas logro respirar. Las imágenes surgen de forma caótica y fragmentada, como si estuviera reproduciendo en mi cabeza una película con un viejo proyector escacharrado.

«Enredados entre las sábanas… Él acariciándome con ternura, el pelo cayéndole sobre los ojos».

«Risas, besos, alientos compartidos…».

Estoy ahogándome en los recuerdos. Todo ha cambiado entre nosotros.

Era mío.

—¡Soltadme, joder! —gruño, sorbiendo por la nariz mientras me zafo de su agarre y me aparto de Ash tambaleándome.

Respiro con desesperación y mantengo la cabeza agachada mientras salgo de la habitación a toda prisa con Guty a mi lado y su mano en mi espalda.

—No pasa nada —anuncia al resto en voz alta pero serena—. Solo necesitamos un poco de aire fresco. No hay nadie herido.

Siento todos los ojos clavados en mí, como si me estuvieran apuntando a la cara con un enorme foco a medida que avanzo a trompicones entre la gente de camino al pasillo para distanciarme de las miradas curiosas.

La adrenalina sigue vibrándome por todo el cuerpo y se me ha pasado la borrachera, pero ahora la desesperación está sobreponiéndose a la rabia, de modo que necesito sentarme con urgencia.

«Respira. Tranquilízate».

«Estás aquí… Todo va bien».

Guty me conduce hasta un rincón tranquilo del pasillo. Entonces me aparto bruscamente de él y empiezo a caminar de un lado a otro, tirándome del pelo.

Él me observa con cara de preocupación.

—¿Estás bien?

—No, no estoy bien, joder —escupo entre dientes, sacudiendo la cabeza.

—¿Qué tienes contra ese pavo? —pregunta con cautela.

—¡Que es un puto capullo! —gruño.

—¿Por qué? ¿Qué te ha hecho para que…?

—Me quitó la novia en el instituto y ahora está intentando quitarme a mi… —Me quedo callado de golpe y Guty me mira como si hubiera perdido la cabeza. Me apresuro a cambiar el tono y murmuro—: Estaba prácticamente abusando de mi puñetero hermanastro. Perdona por intentar defenderlo…

«Pareces un chiflado».

Guty ladea la cabeza.

—No sé, tío… Yo diría que a Avi le estaba gustando.

—Qué coño sabrás tú de lo que le gusta… —Me froto la cara con las manos.

Soy plenamente consciente de que estoy quedando como un pirado de mierda ahora mismo, pero no puedo evitarlo. El recuerdo de la boca de Ash tocando la de Avi me está volviendo loco.

Guty permanece en silencio un rato hasta que al final se aclara la garganta.

—Muy bien, tío. Lo entiendo. Lo único que quiero es que no cometas una gilipollez que nos joda al resto.

Asiento rápidamente y me dejo caer contra la pared con un golpe sordo.

—Lo sé. Lo siento…

—No te disculpes. No ha pasado nada. —Me aprieta el hombro—. Voy a ir a asegurarme de que todos estén tranquilitos… No quiero que llamen a la seguridad del campus ni que hagan ninguna tontería de esas.

Asiento de nuevo y me froto los ojos mientras sus pisadas se alejan por el pasillo. Cuando lo oigo murmurarle algo a alguien, abro los ojos de golpe para ver quién se está acercando, con la esperanza de que sea…

—Ah. Hola… —Suspiro desganado al darme cuenta de que es Frankie la que viene hacia mí, descalza y con los zapatos colgando en la mano.

—Yo también me alegro de verte, ¿eh? —responde en voz baja con una sonrisa divertida.

—Lo siento, es que…

«Esperaba que fuera él».

—Avi quería venir a hablar contigo, pero le aconsejé que te diera un poco de espacio. —Se apoya en la pared, justo a mi lado—. Kyran, entiendo perfectamente por qué te has puesto así, en serio, pero todos estos vaivenes lo están dejando hecho un lío.

La miro de reojo y me trago el nudo que se me ha formado en la garganta.

—¿Y te crees que para mí es fácil? No tengo ni puta idea de lo que estoy haciendo ya…

—Lo sé —contesta en un susurro—. Da miedo… afrontar ciertas cosas.

El estómago se me encoge de repente.

—No te refieres a lo del OnlyFans, ¿no…?

Se ríe por lo bajo.

—Nop.

Dejo escapar un suspiro entrecortado y me paso una mano por la cara.

—Es mi hermanastro, Frankie… —digo con un hilo de voz.

—¿Y qué? —suelta con una risita burlona—. Ni que fuera tu hermano de verdad.

Me muerdo el labio.

—Pero yo no soy… Quiero decir, no me imaginaba que fuesen a gustarme…

—El caso es que te gustan —me interrumpe.

Su tono es firme y templado, comprensivo, como si simplemente estuviera exponiendo un hecho.

Y a lo mejor no pasa nada. A lo mejor no se acaba el mundo por… desearlo.

Por desear más de él.

—Acéptalo de una vez, Ky. —Me da un empujoncito amistoso.

Inclino un poco la barbilla y asiento con gratitud. Es reconfortante contar con al menos una persona que lo sabe.

«Aunque no sepa ni la mitad de la historia que se esconde detrás».

Frankie se endereza con un suspiro y se da la vuelta para irse.

—Gracias… —susurro, y esboza una sonrisa.

—Estoy en tu equipo. —Me guiña un ojo.

Pongo los ojos en blanco y comienza a alejarse por el pasillo entre risas mientras yo suelto poco a poco el aire que había estado conteniendo.

Pero entonces se detiene una vez más y dice:

—Ah, y Avi va a quedarse en mi apartamento. Para que lo sepas…

—¿De quién ha sido la idea? —Pestañeo, confuso.

—De él. —Me lanza una mirada de complicidad—. No quiere estar con nadie más, Kyran. Habría que ser tonto de remate para no darse cuenta.

Acto seguido, se marcha y me quedo a solas en el pasillo un buen rato; los ruidos de la fiesta se van apagando y la gente va saliendo poco a poco. Me siento en el suelo, me contemplo la palma de la mano y sigo las líneas de carreteras que me conducirían al autocine.

Quiero volver a aquella noche, cuando éramos felices, solo nosotros dos.

Sin cámaras, ni peleas, ni fans.

Solo él y yo…, juntos en un lugar desierto.

«Como su parque de atracciones viejo y destartalado».

Sonrío y cierro la mano, admitiendo mi derrota. Por muy confuso que me resulte todo esto, es innegable que me he dejado llevar por mi corazón en todo momento, y eso solo puede significar una cosa.

«Quizá Frankie no se equivoque. A lo mejor solo necesito aceptarlo de una vez».

Me saco el móvil del bolsillo y escribo un mensaje con los dedos temblorosos.

Yo: Tienes razón… Nunca te he odiado de verdad, cari.

«En realidad, creo que te quiero».