Capítulo veintidós #5
—Vale, bueno, lamento ser portadora de malas noticias mientras estáis aquí la mar de a gusto jugando a las casitas… —Se saca el vapeador del bolsillo del abrigo y le da una calada larga—. Pero he pensado que a lo mejor querrías saber que Zeb ha encontrado tu OnlyFans.
—¡¿Qué?! —brama Kyran, con los ojos abiertos de par en par por el terror.
—Kyran, ¿quieres hacer el favor de irte a comer?
—replico entre dientes—. Yo me encargo.
—Me lanza una mirada llena de ira que me hace tragar saliva y recular al instante—.
Lo siento, cari. —Intento tocarle el hombro, pero se aparta bruscamente—.
He sido muy borde… No pretendía hablarte así.
Es que no quiero que te preocupes, ¿vale? Anda, disfruta de la cena…
—Avi, ¡me importa una puta mierda la cena! —escupe furioso.
—« Cari» —repite Frankie poniendo un puchero—. Qué monos sois.
—Tú cállate la boca —le ordeno, señalándola con un dedo, y luego me vuelvo hacia Kyran para tranquilizarlo antes de que le dé un chungo—. Zeb es uno de mis mejores amigos, Kyran. No va a contárselo a nadie, te lo juro. —Miro de reojo a Frankie, en busca de confirmación—. ¿ Verdad?
Ella asiente con firmeza.
—Totalmente. Zeb nunca diría nada. —Kyran parece relajar los hombros un poco, hasta que Frankie añade—: Pero creo que también deberíais saber que lo descubrió porque un amigo suyo le pasó el enlace…
—¿Qué amigo? —Se me escapa un grito ahogado—. ¿Va a la Boston College?
Frankie nos dedica una mirada compasiva y guarda silencio a propósito, lo cual ya es respuesta suficiente. Me cubro la cara con las manos.
—Hostia puta… —murmura Kyran—. Se acabó. Mi vida se ha ido a la mierda.
—No. No, no, no, tampoco es para tanto, hombre —dice Frankie para tratar de calmarlo, aunque claramente no está surtiendo efecto—.
Solo lo saben un par de personas. ¡Y eso no significa que vayan a enterarse de que eres tú!
—grita, porque él ha salido disparado hacia el dormitorio hecho una furia.
—¿Qué haces? —pregunto nervioso cuando sale con el móvil en la mano.
—Desactivar mi cuenta de Twitter —gruñe, tocando la pantalla con los dedos visiblemente temblorosos—. Haz lo mismo con la tuya. Pero ya, joder. No estoy de coña, Avi.
Asiento despacio.
—Vale…
Saco el móvil, abro la aplicación y entro en el perfil de @GorraDelRevés .
«Doscientos mil seguidores a la basura».
«Dios bendito… No me extraña que la peña nos esté descubriendo. Estamos entre el tres por ciento de creadores más valorados de OnlyFans».
—Ya está, desactivada —lo informo, y sacude la cabeza, como si todavía no se sintiera satisfecho.
—Ahora el OnlyFans… —exige, y me quedo observándolo boquiabierto un instante.
—Kyran…, no te precipites. ¿Por qué no lo hablamos tranquilamente?
— ¿Hablarlo? —brama—. ¿De qué coño vamos a hablar, Avi? Es mi vida. ¡Me estoy jugando mi futuro, joder!
—Lo sé. —Me paso una mano por la cara—. Y también sé que estás asustado, pero vamos a pensarlo en frío un segundo…
—¿Estás de puta coña? —me interrumpe, acercándose a mí hasta que siento cómo tiembla de ira—. No hay nada que pensar, Avi. Elimina la puta cuenta ya.
Desvío los ojos hacia mi amiga, que parece bastante incómoda, como si no supiera dónde meterse.
—Frankie, ¿nos dejas un minuto a solas, por favor?
Asiente y sale por la puerta. No sé si va a quedarse rondando por el pasillo o si piensa volver a su apartamento… La verdad es que me gustaría pedirle consejo y preguntarle cómo de grave cree que es lo que acaba de pasar.
Pero no puedo pararme a charlar con ella ahora mismo, porque Kyran está fuera de sí.
—Todo esto es culpa tuya… —masculla, caminando de un lado a otro mientras se tira del pelo con desesperación.
—¡¿Culpa mía ?! —exclamo, sin dar crédito a sus palabras—. No me jodas, no es nada justo que me lo achaques a mí…
—¡Deberías haber tenido más cuidado, Avi! —ruge—. Tendrías que haberte difuminado tú también la cara. Es solo cuestión de tiempo que alguien conocido ate cabos y averigüe quién sale contigo en los vídeos.
Titubeo un instante, sintiendo una oleada de dolor, rabia y culpa abatiéndose sobre mí con la fuerza devastadora de un tsunami.
—Tampoco sales tanto en el contenido de suscripción normal… Solo en los vídeos de pago por visión —digo en voz baja, mordiéndome el labio, porque soy consciente de que no es del todo cierto.
En su perfil de Twitter nunca ha salido su cara, y en el mío, solo a veces…
Aunque lleva razón: en OnlyFans basta con apoquinar doce dólares para verme la cara.
Es cierto que siempre he desenfocado la suya, incluso en el contenido exclusivo, pero, aun así…
Últimamente he subido más publicaciones de ambos juntos, aparte de los vídeos de pago.
Porque dejó de importarnos el dinero y comenzamos a hacerlo por nosotros.
Como aquella foto de Kyran acurrucado sobre mi pecho. A pesar de que no se le ve la cara, ahora que lo pienso, alguien que nos conozca a ambos podría darse cuenta de que es mi hermanastro el que aparece en las fotos y los vídeos.
—¿Te has empeñado en arruinarme la vida o qué? —me ladra—. ¿Eso es lo que quieres?
—Se te está yendo la olla… —murmuro.
—Como no elimines la puñetera cuenta, te juro que me las vas a pagar, Avi…
—Estás haciendo una montaña de un puto granito de arena —le espeto—. Llamaré a Zeb y hablaré con su amigo para averiguar qué sabe. ¡No tenemos por qué tirarlo todo por la borda!
Se cubre la cara con las manos y ahoga un rugido de frustración contra las palmas.
—Avi, ¡espabila! Hemos ganado dinero de sobra para cubrir nuestros gastos. Hay que saber cuándo parar.
—¡No es por el puto dinero! —grito, lanzándole una mirada llena de exasperación.
Se queda observándome, con el pecho agitado por la furia que lo domina.
—No es por el dinero… —Mi voz se desprende de toda la rabia y se convierte en un susurro desesperado y suplicante—. Es por nosotros.
Kyran me mira boquiabierto y, a juzgar por la expresión de su rostro, sé que en su interior se está librando una batalla entre esa parte de él que entiende exactamente a qué me estoy refiriendo y la que se niega a asumirlo.
Me acerco y le coloco las manos sobre el pecho, percibiendo el calor que despide por cada poro y el temblor nervioso que le recorre el cuerpo.
—Ky…, esta cuenta representa toda nuestra historia.
En ella hemos compartido momentos con gente a la que le ha encantado vernos juntos y que nos considera especiales.
—Hago una pausa para tragarme el nudo de vulnerabilidad que me atenaza la garganta—.
Sé que tú estás acostumbrado a que los demás te adulen, pero yo no, ¿vale?
Nunca he recibido ese tipo de atención por parte de nadie.
Excepto de los fans. Les parecemos perfectos juntos, joder, y no solo por el sexo…
He recibido mensajes de personas contándome que ver nuestros vídeos les había infundido el valor que necesitaban para aceptar su sexualidad…
De personas que decían sentirse solas, pero que vernos las había ayudado a superar sus miedos…
La voz me tiembla al intentar contener la emoción para seguir hablando.
—Y me han llegado mensajes de gente que afirmaba que sentía nuestra conexión… Que vernos a ti y a mí juntos era mucho más especial que los cientos de vídeos que circulan por ahí de otros follando.
Alzo la mano para sostenerle la mandíbula.
—Y estoy de acuerdo, cari. Esto ya no es por el sexo ni por el dinero. Es por Kyran y Avi, y no…, no quiero renunciar a ello si eso implica perderte a ti también.
Agacho la cabeza, porque me da pánico sostenerle la mirada en este instante. Me siento como si me hubiera abierto en canal y le hubiera brindado en bandeja todas mis inseguridades para que hiciera con ellas lo que quisiera.
—Avi… —musita con la voz rasposa, tomándome las manos—, te suplico que borres esa cuenta. Por favor, hazlo por mí y por mi futuro… Por la NFL. Deja todo lo demás a un lado, aunque sea por ahora, y piensa en lo mucho que podrían joderme la vida esos vídeos si alguien de mi entorno los descubriera.
Cierro los ojos mientras el alma se me parte en mil pedazos. Me he arrancado el corazón del pecho para entregárselo… y él se pone a hablar del puto fútbol.
—¿Has escuchado algo de lo que te he dicho…? —Doy un paso atrás, me doblo por la cintura y me cubro la cabeza con los brazos, incapaz de soportar el dolor que me provoca todo esto.
—Claro que lo he escuchado… —susurra—, pero, ahora mismo, tengo que pensar en mí, no en nosotros.
—Madre mía, deja de mirarte el ombligo un segundo… —Me enderezo y pongo los ojos tan en blanco que casi giran por completo dentro de las cuencas.
Está comportándose como un capullo integral y me siento gilipollas por sorprenderme siquiera, porque debería haberlo visto venir.
—¿Yo soy el que se está mirando el ombligo?
¿Y tú qué? —gruñe—. Avi, estás intentando convencerme de dejar en internet unos vídeos que podrían mandar a la mierda todas mis oportunidades de entrar en la NFL como si fueran una especie de declaración de amor hacia ti.
¿No te das cuenta de la puta locura que me estás pidiendo?
Los de los vídeos no somos nosotros, son solo @ GorraDelRevés y @ NoSoyTuCari .
¡Necesito que lo entiendas y que los borres de una puñetera vez, antes de que pierda todo por lo que he luchado en mi vida y me convierta en una mera sombra de Kyran Harbor!
Niego con la cabeza, derrotado. Entiendo lo que quiere decir, pero sus palabras me revuelven el estómago igualmente. Está claro que él no ve lo mismo que yo…
Los de los vídeos sí somos nosotros. Y no estoy preparado para perderlos… Para perder la prueba de que somos algo más.
Aun así, no tengo elección. No pienso arruinarle la carrera; ya me siento bastante mal como para encima cargar con más culpa a mis espaldas, porque, por más que lo intento, no consigo quitarme de la cabeza que fui yo quien lo metió en todo este lío.