Por los fans Capítulo diecinueve #6
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Capítulo diecinueve #6

Estoy tan tenso que siento que voy a saltar por los aires en cualquier momento, igual que una goma que se estira demasiado. Me impulso hacia él, a punto de estallar, hasta que todo alrededor se vuelve oscuro y tiemblo.

—Voy a c-correrme… Jo-jodeer, sí…

Me estremezco de pies a cabeza y me deshago en un orgasmo que me atraviesa hasta el alma mientras rocío toda la cama de semen.

—Shh… Eso es, cari… —musita—. Dámelo todo…

Continúo restregándome contra su boca y chocando las caderas con el edredón para soltar hasta la última gota a la vez que grito tonterías ininteligibles sobre la almohada.

—Avi… Avi, Avi, Avi… Soy… tu… Soy tuyo.

Por suerte, no creo que entienda lo que estoy diciendo, porque es una locura. Pero no puedo controlarme. La cabeza no para de darme vueltas y me siento abrumado por la intensidad del momento.

—Me encanta cómo haces que me corra… ca… —Hundo la cabeza en la almohada a toda prisa para callarme a mí mismo y no terminar esa palabra.

Avi ralentiza los besos y los lametones frenéticos.

Entonces me aparta la cara del culo y me empuja hacia la cama.

Me acurruco, aún vibrando de la euforia, y gatea por el colchón hasta sentarse a horcajadas sobre mi cintura.

Todavía lleva los pantalones puestos, pero los tiene bajados a la altura de los muslos y se está agarrando la polla con una mano, moviéndola de arriba abajo a un ritmo veloz, mientras sujeta la cámara en alto con la otra y lo graba todo.

—Voy a ponerte perdido de mi corrida, precioso —dice con los ojos entrecerrados, mordiéndose el labio y aumentando cada vez más el ritmo de la mano.

—Córrete sobre mí… —ruego en apenas un susurro, e inclino la cabeza hacia atrás, aguardando la calidez de su semen.

—¿Tú quieres?

—Sí, por favor… —respondo con la voz temblorosa. Estoy completamente entregado al momento. Tengo la piel encendida y los pezones duros, deseosos por empaparse de él—. Lléname entero, cari…

Abro los ojos de golpe.

«¿Qué cojones acabo de decir?».

Avi los abre aún más, separa los labios y deja escapar un gemido suplicante antes de echar la cabeza hacia atrás.

—Jooder… Joder, Kyran, madre mía…

No tengo tiempo de escandalizarme por cómo me he dirigido a él hace unos segundos, porque justo en ese momento me empapa el pecho, el cuello y la barbilla con su semen caliente y resbaladizo.

Avi disminuye la velocidad de su mano y se exprime la punta para asegurarse de haberse vaciado por completo mientras se muerde el labio para no hacer ruido.

Llegados a este punto, ni siquiera sé si estaremos armando un escándalo.

La sangre me late con tal fuerza en los oídos que podríamos estar gritando ahora mismo y, aun así, no me daría cuenta.

Trago saliva, echo un vistazo a las perlas de semen que me salpican todo el cuerpo y me paso la lengua por el labio, saboreando a Avi.

Cuando nuestras miradas se encuentran, trepa un poco más arriba para meterme la polla en la boca.

La recibo de buena gana y se la chupo con ansia, tomando lo que me ofrece y deleitándome en su sabor salado.

Me enreda los dedos en el pelo, me acaricia y me sujeta la cabeza mientras yo me concentro en comérsela hasta que se le empieza a ablandar en mi lengua.

La saca lentamente, con la respiración entrecortada, y me restriega la punta hinchada por los labios y la barbilla. Luego se desploma sobre mí, arroja el móvil a un lado y me besa en la boca. Me succiona los labios y juguetea con mi lengua, probándose a sí mismo.

La niebla de deseo que nos envuelve me aturde los sentidos e inunda la habitación mientras le paso los dedos por el pelo y mantengo la boca pegada a la suya para perdernos juntos en esta sensación el máximo tiempo posible, hasta que se diluya la intensidad del momento.

Avi se aleja de mis labios para recorrerme el pecho a besos y limpiarme el semen de los pezones con la lengua. Sus lametones provocan que se me ponga dura de nuevo, pero me quedo paralizado un segundo.

Cada vez que estamos juntos, lo nuestro se vuelve más profundo. Más intenso, más abrumador y más… bonito.

«Pero también más aterrador».

—Me has llamado « cari» … —susurra, y yo suelto un quejido de vergüenza e irritación, tapándome la cara con las manos para protegerme de la tremenda turra que va a darme por semejante desliz.

Se ríe por lo bajo, me rodea la cintura y me besa en esa zona sensible que se encuentra junto a la oreja—. Y has dicho que eres mío.

—Avi…, cállate, por favor —lloriqueo—. Ha sido sin querer. Me he dejado llevar por el momento.

—Ya, claro… —Se le nota la sonrisita de satisfacción en la voz, y me niego a admitir que ese tono me provoca un cosquilleo en el estómago—.

Lo que tú digas, cascarrabias. Pero que sepas que no soy una tía —se burla, y no puedo evitar soltar una carcajada—.

Soy un tío. Y los tíos no dejan que otros tíos los llamen « cari » .

—Qué pesado eres —refunfuño mientras se incorpora y se aparta el pelo revuelto hacia un lado.

—No pareces incomodarte tanto cuando Guty te llama « cari» o elogia tu «culito sexy » . —Me mira con los ojos entrecerrados y le respondo del mismo modo.

—Porque no lo hace en plan romántico ni lo utiliza como un apodo cursi —resoplo—. Él es así. Va diciéndole esas cosas a todo el mundo.

Frunce los labios.

—¿Seguro…?

Ladeo la cabeza y percibo algo en su expresión que me lleva a pensar que no está de broma. Parece más serio que de costumbre…, como si se hubiera puesto celoso.

«Pero ¿por qué iba a sentir celos de Guty? Nunca me he liado con él. Solo somos amigos y, además, es hetero».

El estómago me da un vuelco y trago saliva.

«Igual que yo, en teoría…».

Me acerco un poco más a Avi.

—Sabes que nunca me he… enrollado con otros tíos, ¿verdad?

Se mordisquea el labio un segundo.

—Ahora sí.

—¿Y tú? —El estómago se me encoge como si se estuviera preparando para recibir una patada.

Pero entonces niega con la cabeza y susurra:

—Tampoco.

Suspiro para mis adentros, asiento y nos limitamos a mirarnos en un silencio cargado de tensión mientras respiramos hondo.

—¿Te alegra que no lo haya hecho? —pregunta en voz baja.

«Sí».

—No. O sea, me da igual… —gruño—. Yo no voy a enrollarme con otros tíos…, porque esto es solo… por el dinero. —Trago con dificultad, y él abre los ojos de par en par cuando murmuro—: ¿Verdad?

Avi vuelve a quedarse callado unos segundos ensordecedores en los que siento en la piel el aire que nos envuelve, como si fuera una lluvia torrencial calándonos hasta los huesos. No sé qué significa nada de esto. Lo único que tengo claro es que ya no parece una charla de negocios…

«¿Acaso sigue siendo por los fans?».

Se sacude como si quisiera apartar un pensamiento de su mente y, por fin, murmura:

—Sí, claro.

Separo los labios para contestar, pero se levanta de la cama antes de que pronuncie palabra y se mete a toda prisa en el baño.

—Me limpio en un momentito y te dejo que te des una ducha. O lo que quieras… —me avisa en voz alta desde el interior.

—Vale… —musito.

En cuanto cierra la puerta del baño, me dejo caer de espaldas sobre la cama, con la vista otra vez fija en el techo.

Esta habitación sigue siendo exactamente la misma…

«Pero yo no. Ni de lejos».