Por los fans Capítulo trece #5
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Capítulo trece #5

Aun así, es primordial que piense con la cabeza para que esto no se nos vaya de las manos y, sobre todo, para evitar que Kyran pierda los papeles. Si quiere grabarlo, lo grabamos.

Además, no voy a negar que me resulta muy tentadora la idea de capturar este momento tan surrealista.

Así que me saco el móvil del bolsillo, abro la cámara y le doy a grabar como puedo con el brazo en alto al mismo tiempo que nos comemos como si no hubiera un manjar más apetitoso que nuestros labios.

Al restregarle la polla con la mía, la noto palpitante y dura como una piedra a través de la tela de sus vaqueros.

—¿Te gusta? —susurro, succionándole el labio inferior con avaricia.

—Sí… Joder, me… encanta —contesta entre gemidos, asintiendo con la cabeza.

—¿Y si te beso aquí? —Le recorro la mandíbula con los labios hasta llegar a la garganta y le paso la lengua por la nuez. Al verla subir y bajar, se la muerdo suavemente y se le escapa un delicioso grito ahogado—. Shh… Tranqui, precioso.

—Nada de apodos cariñosos —gruñe, aunque me ha puesto las manos en el culo y está sosteniéndome con fuerza contra él a la vez que guía mis caderas hacia las suyas—. No soy tu novio.

—Anda, no te flipes, que tampoco eres mi tipo —murmuro, metiéndole la mano que tengo libre por debajo de la camiseta para sentir la calidez y la suavidad de su piel—. Esto es por los fans, ¿no?

Asiente de nuevo con la cabeza.

—Por los fans —susurra entre gemidos—. Chúpame la oreja.

Se me dibuja una sonrisita de satisfacción en los labios a medida que me acerco a su oído.

—Pídemelo por favor.

—Por favor —suplica entre dientes, como si le molestara tener que someterse a mí, pero el placer que está experimentando le impide resistirse.

Le succiono el lóbulo y le doy golpecitos con la lengua, provocando que se estremezca y se retuerza.

—¿Lo hago mejor que ella? —lo tiento, meciendo las caderas contra las suyas. Ambos miembros, gruesos y firmes, comienzan a ejercer presión bajo los pantalones, ansiosos por liberarse.

—Vete a la mierda…, Avi. —Dice mi nombre jadeando, con la cabeza apoyada en la puerta—. Mmm… Joder…

Se le tensa todo el cuerpo, lo que me da a entender que podría correrse en cualquier momento, y la simple idea hace que se me contraigan los huevos de tal forma que parecen estar a punto de reventar.

Vuelvo a llevar mi boca a la suya y lo beso con voracidad mientras nos restregamos como si intentáramos encender un fuego.

—Dios, qué bien te mueves… —digo, arrancándole un gemido.

—No me quiero correr en los pantalones… —lloriquea con voz áspera, aunque sé que, en el fondo, no le importa. Igual que a mí no me importa ni en lo más mínimo llenarme de semen los calzoncillos de Calvin Klein que llevo puestos ahora mismo.

Aun así, murmuro contra sus labios:

—¿Quieres que te la saque? —Asiente con desesperación al ver cómo le deslizo la mano hasta la polla—. ¿Quieres acabar en mi boca?

—J-joder…, Avi… —Me clava los dedos sobre la ropa.

—Demasiado tarde —me respondo a mí mismo, sin dejar de succionarle el labio—. Córrete para mí, cari.

—Que no soy tu… Jodeeer. Hostia puta, Avi, me corro.

Kyran se estremece y me sujeta del pelo para mantenerme pegado a él mientras suelta un gemido ahogado en mi boca. Le agarro la polla por encima de los pantalones y muevo la mano para exprimir al máximo su orgasmo al mismo tiempo que me froto contra su cadera.

—Joder, vas a hacer que me corra en los pantalones, Ky… —Antes de que mis palabras aterricen en sus labios, mi semen comienza a salir disparado en oleadas viscosas que me empapan los calzoncillos y la pelvis.

—¿Qué… cojones…? —balbucea Kyran, aferrándose a mí para no derrumbarse mientras ambos temblamos y absorbemos todo el aire.

Permanecemos de pie durante un buen rato, apoyados el uno sobre el otro contra la puerta, tratando de recuperar el aliento tras el subidón que hemos experimentado.

«¿Qué coño acaba de pasar?».

«Nos hemos enrollado a lo bestia y nos hemos follado con la ropa puesta hasta perder el control, eso es lo que ha pasado».

Kyran me quita las manos de encima e intenta enderezarse como puede. Me pongo derecho y me separo de él, no sin antes darle un beso tierno en el labio inferior.

Cuando me alejo un par de pasos, me fijo en su cara y da la impresión de estar sorprendido, desaliñado, satisfecho y horrorizado. Todo a la vez.

«Eso es bueno, supongo».

Detengo la cámara, aunque ni siquiera sé lo que he grabado, y no puedo evitar sonreír para mis adentros.

«Aquella noche se corrió en los pantalones por mí. Lo sabía».

—Esto ha sido… —empieza a decir.

—¿Increíble? —termino por él.

—Una estupidez —me corrige. Se echa el pelo hacia atrás con los dedos y va en busca del papel higiénico.

—Ahí tienes toallitas —le informo, señalando la cesta que hay al lado del lavabo.

—Gracias.

Las coge e intenta limpiarse por debajo de los pantalones mientras yo hago lo mismo, dándole vueltas a todo lo que acaba de suceder entre estas cuatro paredes.

«Vaya espectáculo…».

—¿Cómo coño vamos a salir de aquí sin que se den cuenta de que estábamos juntos? —pregunta con la voz rasgada, frotándose los ojos frente al espejo.

A pesar de haberse corrido como un poseso hace apenas unos segundos, parece bastante estresado, lo cual provoca que la euforia que me había invadido comience a disiparse, porque no quiero que se ponga nervioso ni se asuste.

—Todo el mundo está como una cuba. Te aseguro que no van a darse cuenta —le digo, y me mira fijamente—. Pero puedes irte tú primero si quieres y yo me espero unos minutos antes de salir. Créeme, nadie suele prestarme atención en este tipo de fiestas. Soy casi invisible.

Kyran ladea la cabeza y entreabre los labios como si fuera a decir algo, pero se queda callado. Asiente con la cabeza, se muerde el labio y vuelve a fijar la vista en el reflejo que le devuelve el espejo.

—Deberíamos follar algún día —digo sin pensar.

No sé por qué. Tal vez se deba a la cogorza que llevo encima o al subidón de nuestro encuentro, pero, al verlo contemplándose en el espejo como si no se reconociera a sí mismo, las palabras me han salido solas de la boca.

Kyran se gira de golpe y me mira como si se me hubiera ido la olla del todo. A lo mejor eso es lo que ha pasado…, porque nadie en su sano juicio diría algo como lo que yo acabo de soltarle. O, al menos, eso creo.

Él, por supuesto, se dispone a refunfuñar.

—No quiero fo…

—Los dos sabemos que sí quieres —lo interrumpo con un susurro, poniéndole el dedo índice en los labios. Al retirar la mano, permanece quieto y desvía la mirada hacia mi boca—. Además…, es por los fans. O sea, no podemos descuidar el OnlyFans, ¿no?

—No pienso follarte por dinero, Avi —gruñe.

Lo observo con los ojos entrecerrados.

—¿Quién dice que vayas a ser tú el que me folle a mí ?

Me mira en silencio un segundo y entonces le brota una carcajada de la garganta. Es increíble lo poco que lo he oído reírse… El sonido que emite parece completamente ajeno a él.

—Estás fatal de lo tuyo. —Suspira, apartándome a un lado para dirigirse a la puerta, pero, al hacerlo, me roza los abdominales y clava los ojos por última vez en mí antes de agarrar el pomo—. Ni se te ocurra volver a pensar en ello, Avi.

Curvo los labios en una sonrisa mientras me muevo hacia una esquina para que nadie me vea desde fuera.

—No prometo nada, superestrella.