Por los fans Capítulo nueve #3
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Capítulo nueve #3

En cualquier caso, no es asunto mío, así que me limito a darle sorbos a mi vaso mientras ella me conduce por toda la casa.

Al parecer, el alcohol me ha hecho bajar tanto la guardia que tardo un rato en darme cuenta de que tiene a Avi cogido del otro brazo, pero, antes de que me suelte para ir a relacionarme con alguien que no esté tan pegado a mi hermanastro, nos arrastra a los dos a su habitación.

Avi se dirige hacia la cama con toda la tranquilidad del mundo, se tira en ella como si fuera el amo de lugar y apaga el porro en un cenicero que hay en la mesita de noche. Contemplo perplejo cómo se despatarra y se queda mirando al techo.

«Vale… Estos dos se lo están montando fijo. Si no, no me explico cómo puede estar tan a gusto en su cama. Aunque tampoco es que me importe».

—Aquí es donde ocurre la magia —dice Frankie con un suspiro, liberándome por fin el brazo para ponerse a deambular por el dormitorio.

—Magia, ya… —Avi suelta una risita sarcástica, sacudiendo la cabeza.

—Bueno, pues… gracias por enseñármelo. —Empiezo a retroceder lentamente—. Pero creo que me voy a ir a… otro sitio.

Justo cuando me dispongo a agarrar el pomo de la puerta, Frankie vuelve a acercarse a mí y me coge de la mano.

—Kyran…, quiero preguntarte algo, pero antes necesito que me prometas que vas a tener la mente abierta.

Avi se ríe al oírla.

—Es una idea pésima. —Le dedica una mirada acusatoria a Frankie—. De las peores que se te han ocurrido.

—Hazme el favor de callarte, Aviel —lo reprende con suavidad y luego vuelve a centrarse en mí.

—¿Por qué me da la impresión de que estáis a punto de secuestrarme y venderme como esclavo sexual…? —Abro los ojos de par en par y los observo a ambos. La tensión comienza a aguarme la borrachera.

—No te flipes tanto —se burla Avi, y Frankie le levanta la mano para que pare.

—Vale, iré al grano —interviene el «demonángel» que se encuentra frente a mí—. Tengo un pequeño negocio montado en una página que tal vez te suene. Se llama OnlyFans…

«Ay, la leche. Verás…».

—Normalmente me grabo yo sola, pero hace poco mis fans empezaron a pedirme que hiciera colaboraciones. En concreto, quieren que invite a dos chicos y, como tú eres…, bueno, ya sabes, guapo y todo eso…, quizá te interesaría…

—Para el carro. —Aparto la mano de un tirón—. Si lo que estás sugiriendo involucra a las tres personas que estamos ahora mismo en esta habitación, me temo que voy a tener que rechazar tu propuesta, con todo el respeto.

—Te lo dije —murmura Avi mientras lanza una pelota de malabares al aire, la coge y repite el proceso una y otra vez.

«Un momento… ¿Qué?».

Doy un paso hacia él, fulminándolo con la mirada.

—¿Tú sabías que iba a preguntarme eso? ¡¿Estás mal de la cabeza o qué te pasa?!

—Bueno, vamos a calmarnos. —Frankie me apoya la mano en el pecho mientras Avi mueve los brazos en el aire, como si estuviera diciéndole: «¿Ves los pollos que me monta?».

—Espera… ¿Me invitaste a la fiesta para que hiciera un trío contigo y con tu novia? —me río, sin poder dar crédito a lo que está pasando.

Avi se queda paralizado un instante. Entonces dirige la vista hacia mí y se incorpora de golpe en la cama.

—¿Perdona? ¿Cómo que novia ?

A Frankie se le escapa una risita.

—No, no. No soy su novia.

—Eso. No es mi novia —repite él con toda la seguridad del mundo, y pongo los ojos en blanco.

—Vale, pues follamiga. Lo que sea. Me da igual.

—Tampoco. —Avi se levanta de la cama—.

Nunca nos hemos liado. Lo que te acaba de proponer es uno de sus elaborados planes para ganar pasta.

Y he de reconocerle el mérito. —Echa un vistazo a la otra implicada y aplaude de broma—.

Bravo. Lo has intentado. Odio ser yo quien te lo recuerde, pero…

Bueno, para qué mentir, me encanta llevar la razón, así que: ¡te lo dije!

Este gilipollas nunca se va a plantear siquiera participar en un trío del que yo forme parte.

Además, me gustaría ahorrarme la vergüenza de ver qué entiende él por acostarse con alguien.

No sé ni cómo reaccionar. Tengo tanta información que digerir que siento que me va a estallar la cabeza.

—Muy bien, Avi —resopla Frankie, molesta—. Ya me ha quedado claro. Solo he pensado en él porque lo conocemos y creía que necesitaba dinero rápido, igual que tú.

—¿A qué te refieres con «dinero rápido»? —pregunto, completamente desconcertado—. ¿Qué tiene que ver el dinero con montarme un trío contigo y el imbécil de mi hermanastro?

—Eh, muchas gracias, capullo —gruñe Avi.

—Bueno, yo me encargaría de grabar el vídeo para mi OnlyFans —explica Frankie con calma— y luego se lo vendería a mis suscriptores… Así que, como es lógico, repartiría los beneficios con mis colaboradores.

Poso los ojos en Avi de nuevo.

—¿Por eso has accedido tú? ¿Por el dinero?

Asiente con desgana y agacha la cabeza.

—Necesito reunir diez mil dólares para poder seguir en la uni.

De pronto, Avi y yo volvemos a ser conscientes de nuestra situación y el ambiente se torna mucho más serio.

Pero, aun así, no puedo evitar soltar una carcajada. Es superior a mis fuerzas.

—Ni de coña pienso hacer…

—Ya te hemos oído —me corta Avi, mirándome de reojo.

—Ey. —Frankie lo coge de la mano para tranquilizarlo y después me dirige una sonrisa llena de comprensión—. No os preocupéis. Ha sido una estupidez. No he dicho nada.

Sacudo la cabeza y me encamino hacia la puerta, dispuesto a olvidarme de la absurda propuesta y no volver a sacar el tema jamás; sin embargo, me detengo en seco.

No sé si se debe al pedo que llevo encima, a las inseguridades por la derrota de ayer o si simplemente me da miedo perder todo lo que he logrado y verme obligado a volver a casa, pero, antes de abrir la puerta, los labios se me mueven solos y pronuncio en un susurro:

—¿Cuánto ganaríamos? —Giro la cabeza un poco para mirar a Frankie y añado—: En un caso hipotético, claro.

Ella contrae la boca.

—¿En un caso hipotético…? Probablemente dos mil cada uno por lo menos, puede que incluso más.

Parpadeo varias veces, atónito. Imagino que ahora mismo tengo símbolos de dólar por córneas, porque Frankie se acerca a mí y me pone la mano en el hombro.

—Y eso es solo para empezar.

Me doy la vuelta poco a poco, sintiendo todas mis dudas desvaneciéndose a medida que visualizo esa preciada cantidad de dinero.

—¿Qué quieres decir? —le pregunto a Frankie, evitando mirar a Avi. Me niego a ver la cara que estará poniendo al darse cuenta de que una ínfima parte de mí se lo está planteando en serio.

—Cuanto más promocione el vídeo, más gente pagará por él. —Se encoge de hombros.

—Es que no sé si podría… —Sacudo la cabeza en señal de protesta y, aunque era lo último que quería, al final acabo dirigiendo la vista hacia Avi, que parece claramente sorprendido por el rumbo que está tomando la conversación—. No me van los tíos —bramo, y él suelta un resoplido.

—Ya lo sé, gilipollas. A mí tampoco. —Cruza los brazos—. Y menos si son como tú.

Me acerco más a él.

—¿Qué coño estás insinuando?

—Vale, vale. Calmaos, por Dios. —Frankie vuelve a interponerse entre nosotros—. Me encanta la tensión que tenéis, de verdad, pero sabéis que podéis hacer un trío sin tocaros, ¿no?

—Es que es raro de cojones —digo, negando con la cabeza mientras me alejo de él y me tiro del pelo—. Es mi puto hermanastro. No creo que salga bien.

—Bueno, nadie te está obligando, superestrella —responde Avi con retintín—. No pasa nada. Quédate con las animadoras del montón a las que te sueles tirar, ya encontraremos a alguien más lanzado que nos ayude a ganar pasta.

Se me tensa la mandíbula y noto cómo la rabia y la frustración me queman las entrañas igual que el alcohol que me he tomado.

—No tienes ni idea de lo que estás hablando. No sabes una mierda de mi vida sexual.

Avi se limita a esbozar la misma sonrisita de siempre.

—Entonces, ¿qué es lo que te da tanto miedo? —susurra, acercándose más a mí—. ¿Te preocupa verme la polla y que te entren unas ganas irrefrenables de…?

—Cállate de una puta vez, Avi —lo interrumpo—, o te juro que me grabo partiéndote la cara y lo subo a World Star.

Se mantiene impasible ante mis amenazas, como siempre, lo que alimenta aún más la ira que bulle en mi interior.

—Piensa en todo el dinero al que estás renunciando por ser un cagueta y no querer meterte en faena en la misma habitación que yo… —Se le ensancha la sonrisa.

—No soy ningún cagueta —replico entre dientes—. Lo que no quiero es que me intente tocar un friki pervertido como tú.

—Fijo que esto pone a tono a más de uno —susurra Frankie—. ¿Os importa que lo grabe para contenido extra?

Le lanzo una mirada llena de rabia. Mi instinto me pide a gritos que salga corriendo de esta habitación y dé con otra forma de conseguir la pasta que necesito.

Sin embargo, tras coger aire y pensar en ello con un poco más de calma, llego a la conclusión de que, a no ser que me haga camello o atraque un banco, no existe otro modo más rápido de reunir tal cantidad de dinero.

Con esa idea en mente, aprieto los dientes y suspiro.

—Voy a ponerme ciego. Nos vemos aquí cuando esté tan borracho que no pueda pensar en qué coño estoy haciendo.

Acto seguido, salgo de la habitación en busca de todo el alcohol posible para sobrevivir a esta pesadilla.

«¿Alguien sabe dónde hay una piscina olímpica llena a rebosar de whisky?».