Capítulo 45
Nova
Recojo las cosas para irme a casa de Geno. Pago a mi prima lo que le debo y ni le digo adiós. Voy a regresar al hostal, pero antes quiero despedirme de Kalen. Le he escrito para ver cuándo podemos vernos.
Tarda dos días en decirme que, si estoy libre, su chófer me recogerá el sábado por la tarde. Le digo que vale y preparo mi viaje de vuelta para el domingo.
—No me gusta que te vayas —me dice Geno.
—No es para siempre. Volveré, pero cuando tenga trabajo.
—Casa ya tienes —me dice Geno—. A mí me gusta tenerte aquí.
—Gracias, no lo descarto.
—Vale.
—¿Te arrepientes de romper con todo?
—De ser libre, no; de perder a mi hermano y a mis amigos, sí. Él dejó de buscarme y a mis sobrinos no los vi tanto como me habría gustado. Para dar ese paso, uno tiene que estar muy seguro y que sea una decisión propia, no movida por el amor.
—Lo sé.
—He pensado mucho en esto al verte con mi sobrino y me ha dolido esta decisión, pero la volvería a tomar. Pero yo la tomé por mí. Pase lo que pase, yo nunca podré echar en cara a nadie el peso de mis decisiones. Si él rompe con todo, debe ser por él mismo.
—Sí, lo sé.
—Esto no es una despedida. Solo un hasta pronto.
La abrazo y, cuando Kelvin viene, no tiene buena cara.
—No me gusta que te vayas —me dice—. Me iré contigo. Necesito despejarme. Tengo vacaciones unas semanas. ¿Te importa que vaya contigo?
—No, nos vamos el domingo.
—Bien. Necesito un cambio de aires y, si es contigo y tu familia, mejor.
Le digo que vale porque lo necesito cerca y a mi familia.
Aunque la comida con ellos siempre es buena, no estoy en mi mejor día y eso se nota. Los dos tratan de animarme, al igual que cuando estoy sola con Kelvin en su casa. Mis cosas están en cajas.
—Pasará —me dice mi amigo al sentarse a mi lado en el sofá.
Luego me pasa el brazo por la cintura y me abraza.
—¿De verdad?
—Si no es amor de verdad, sí. Si es del de verdad… Ese nunca se olvida.
—¿Y tú sabes de eso?
—Sí. Me di cuenta de que era gay cuando miraba a mi mejor amigo de forma diferente en la universidad.
Hasta ese momento, había salido con mujeres, pero siempre me faltaba algo.
Entonces conocí a un jugador de hockey y nos hicimos muy amigos.
Poco a poco, me di cuenta de que mi obsesión con él no era de amistad.
Él se echó novia y verlos juntos me mataba.
Tuve que aceptar la verdad. Se casaron al acabar la universidad; él iba a acabar jugando en las grandes ligas.
Fui a su boda… y fue mi despedida. Nos escribimos para cumpleaños y Navidad. Ya nada es lo mismo.
—Tiene que ser duro.
—Sí, porque, aunque quise ser su amigo, me dolía mucho verlo feliz con ella. Pero prefiero que sea feliz, pero sin verlo.
—Porque a ti te destroza.
—Sí.
Saca el móvil y lo busca en la NHL. Aparece un hombre muy, muy guapo. Moreno, de ojos grises. Sonríe. En casi todas las fotos sale sonriente. En una sale sin camiseta y tiene un cuerpo de infarto.
—Normal que te volvieras gay con semejante tableta. —Se ríe.
—No estaba tan mazado.
—Era broma…
—Ya. Al final el amor llega, aunque no quieras, ¿verdad?
—Verdad. Y seguro que encuentras el amor. Estoy convencida de ello.
—O tú, si no, nos casamos con el otro y vivimos siempre juntos. Eso sí, relación abierta.
Me río y le estrecho la mano. Ponemos algo en la tele y, aunque quiero parecer despreocupada, no dejo de pensar en mi despedida con Kalen. No estoy preparada para decirle adiós. Lo amo demasiado para hacerlo sin que duela. Sin que me rompa en cientos de pedazos.
Kalen
Regreso a mi casa, tras varios días de pruebas médicas.
No tengo nada malo; solo ansiedad. Mi padre dice que me den unas pastillas y que se me quita.
Sé que solo quiere quitar hierro a todo esto.
Ha dormido en la sala de espera y tenía una pinta horrible; mi madre igual, pero yo los quería en mi cuarto, conmigo.
No quiero tomarme nada. Quiero creer que puedo controlarlo. Que puedo dar a un botón y estar bien de golpe.
Nova me ha pedido hablar.
Sé que es una despedida y, ahora mismo, cuando por dentro no sé ni quién soy, sé que para ella lo mejor es alejarse de mí. Por eso, no quiero contarle nada de dónde he estado o por qué he tardado en responder. Me prohibieron el móvil y el ordenador.
Y he tenido tiempo para pensar y no veo salida. No sé cómo escapar de mi vida. Si no es Bora, será otra, y si no es de nuestro círculo, la destrozarán solo por no haber tenido la suerte de nacer como nosotros.
No quiero tener hijos y ser como mis padres o que la gente apague la luz de Nova. Ya lleva muchos años viviendo a medias. Se merece brillar como nadie.
Ser libre.
Entro a mi despacho y miro mi empresa. La que tengo de aplicaciones. Ha habido problemas que no he podido resolver. Joder.
Noto cómo me tenso y me visto para irme a ver si puedo arreglarlos. Avisé de que iba a estar aislado, pero no esperaba que las aplicaciones que tenemos subidas cayeran tanto en bolsa. ¡Joder!
Me paso horas trabajando. Buscando una salida, pero ahora mismo lo veo todo demasiado negro.
A medianoche me falta el aire y tengo que irme a Urgencias. Odio sentirme tan débil. Odio que mi cuerpo haya dicho basta, cuando yo quiero seguir corriendo a doscientos por cien y ahora no puedo.