Ponme las pilas Capítulo 33
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Capítulo 33

Nova

No veo a Kalen en toda la semana, aunque hablamos cada noche y cada día me manda algo de almuerzo o desayuno con Lug. Que se levante temprano para prepararlo me llega al corazón. Es su forma de cuidar de mí, aunque no puede verme.

Me he centrado en estudiar y en la tienda, aunque no ha entrado nadie.

Y cada día la tienda da más miedo. Yo, si tengo un problema sexual o busco a alguien que me ayude, no entraría.

Me sentiría intimidada. Sí creo que está bien tener un sitio donde puedes expresarte, pero a las mujeres les cuesta hablar de sexo, cosa que hay que mejorar.

No pueden pasar de cero a cien en un día.

Pero Ula sabrá.

Le he dicho a Mara que, si tiene trabajo para mí, estaría abierta a escucharla.

Me da pena dejar el sex shop , porque tenía ideas muy chulas para él y me ha hecho abrirme… Madre mía, qué juego de palabras. Pero como sea, este lugar ha hecho que dejara de tener miedo de aceptar a la mujer sexual que soy, sin miedo al ridículo, por hombres que nunca merecieron mi tiempo.

Es sábado y ahora estoy en la sala de personal, para la inauguración de este hotel.

Será en la terraza. Vendrán influencers y famosos; entre ellos, Kalen.

Estoy deseando verlo, pero me destroza verlo con ella.

Sobre todo, porque siento que no es feliz y todo lo que le rodea le crea ansiedad.

Cuando me pide que le hable, a veces escucho su respiración acelerada.

Odio sentir cómo su mundo le quita la vida y no poder hacer nada, salvo hablar y contarle mil anécdotas de mi familia y del hostal.

Me retoco el uniforme. Hoy llevo pantalones y una camisa blanca con pajarita. Por suerte, la camisa es de mi talla y no voy amenazando a nadie con mis botones a medio dispararse.

Voy donde me dice Mara y preparo bandejas para que se las lleven.

No es hasta el postre que me toca salir a sala.

Veo a Kalen en cuanto pongo un pie en la terraza, como si su aura me llamara.

Está muy guapo con ese sexi traje negro a medida.

Se gira y nuestras miradas se cruzan un segundo.

Siente deseo y alivio al verme. Aparta la cabeza.

Su esposa le dice algo. Este responde como si le cayera bien.

Ya me explicó que es un teatro, pero me duele igual.

Me muevo por el lugar hasta que termino la bandeja. Cuando regreso, Kalen se acerca a coger algo.

—¿Te espero en mi casa? Por favor, te necesito, Nova.

No me mira, pero sus palabras me calan hondo. Hay dolor en ellas. Es como si me necesitara para recordar cómo se respira.

—Vale.

—Ahora te mando mi clave y pido al chófer que te lleve. Yo tengo que ir a tomar unas copas con unos amigos. Intentaré no tardar. Si estás cansada, acuéstate.

—¿Qué haces aquí, querido?

—Le estaba preguntando si tienen más tarta de queso, que te ha encantado.

—Ahora mismo se la traigo, señor.

Voy hasta la cocina, agitada, y pido más tarta de queso en vasitos. Me la dan y salgo. Voy hasta donde están Kalen y su mujer. Esta me da las gracias y luego lo besa en la boca. En esa boca que me atormenta, que me quita el sueño y que añoro.

Giro y paso la bandeja. Por dentro, mi corazón late fuerte.

Cuando acabo mi turno, tomo aire sola en el cuarto donde me cambio la ropa. Saco el móvil y veo un mensaje de Kalen.

Kalen: 1492038# ese es el código de mi casa. Por favor, Nova, no tengas en cuenta ese beso.

No respondo. Me quedo un rato sin saber si quiero o no ir.

Kalen: Mi chófer te espera; que te lleve a tu casa si no quieres venir… Es tarde. Me quedo más tranquilo si sé que te acompaña.

Ha debido ver que lo leía y no respondía. Guardo mis cosas. Me despido de Mara y bajo hasta el coche de Kalen. No sé qué hacer. Me debato entre ser sensata e irme a mi casa o ir a casa de Kalen y esperarlo. Si voy y luego esto me estalla en la cara, será solo por mi culpa.

No dejo de verla a ella besándolo. Y ese beso me duele. Me duele mucho. Si no detengo esto ahora, siento que me acabaré enamorando perdidamente de él. Ese beso no me hubiera dolido tanto si no estuviera pillada ya.

Sé que puedo sufrir y, aun así…

Aun así, acabo en su casa y, tras coger una de sus camisetas, me meto en su cama para esperarlo.

Si esto sale mal… solo me quedará llorar y aceptar que no siempre corremos cuando hay señales de aviso para darnos la vuelta y alejarnos.

Kalen

Llego a mi casa más tarde de lo que quería. Entro agitado y nervioso, por si ella no está. Odio cada vez que Bora me toca. Casi nunca me besa, o no lo hace en la boca, pero últimamente está más intensa que nunca.

Porque queda menos para el divorcio.

Busco a Nova.

La encuentro en mi cama, dormida con una de mis camisas.

La miro. Solo la miro. Perdido en ella y en el placer de que esté aquí. De que, a pesar de todo, siga aquí y no se haya rendido conmigo. Noto cómo el nudo en mi pecho se disipa y recuerdo cómo se respira de nuevo.

Sigue aquí.

Conmigo…

Un poco más.

Acaricio su mejilla antes de ir a darme una ducha para quitarme el recuerdo de Bora de mi cuerpo. Entro en la cama cuando me seco y la atraigo a mis brazos.

—Hola —dice medio dormida.

—Lo siento, preciosa…

—Sé lo que hay.

—Te juro que no te miento. Que ella no me importa, que…

—Te creo, pero da igual. Solo estoy de paso en tu vida; un día tomaremos caminos diferentes. Pero no hoy.

Sus palabras me duelen porque son ciertas.

La abrazo y sé que, si pudiera, detendría el tiempo así, con ella entre mis brazos.

Se está colando muy rápido en mi pecho. No sé cómo podré verla marchar. Y solo de pensarlo siento que tiemblo y que me cuesta recordar cómo se respira.