Ponme las pilas Capítulo 29
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Capítulo 29

Kalen

Nova se acerca a donde estoy, terminando de preparar todo, y me abraza por detrás. Dejo todo y solo la siento. Esta noche no podía dejar de besarla, de acariciarla y de sentirla junto a mí.

Nunca hice esto con nadie. Bora dormía en su cuarto y yo en el mío.

La respeté.

Me engañó.

Y ahora veo la diferencia entre una vida real y una ligada a las responsabilidades. Mi mundo no es para gente como Nova. Ella merece la libertad de no ser juzgada por gente que valora otras cosas por encima de la verdad. Y yo no puedo escapar de quien soy.

Esta noche, mientras ella dormía feliz entre mis brazos, lo vi claro. Vi claro que si la ligaba a mí, al final todo lo que es ella se vería opacado por las responsabilidades de ser una mujer perfecta para mí, de cara a la galería. Es lo que nos han enseñado desde niños.

Mi hermana no era así antes de prometerse, de tener que aceptar ser perfecta para su marido. Mi tía tuvo que romper con todo, vivir sola para lograrlo y, cuando las habladurías se dispararon, le tuvimos que dar la espalda en público.

No me gustaría que quien soy destroce lo maravillosa que es ella y lo pensé todo porque, al mirarla acurrucada contra mi pecho, imaginé lo maravilloso que sería despertar así cada día de mi vida.

Dolió saber que solo puedo aceptar todo esto por un periodo corto de tiempo.

Pero el final no ha llegado. Si solo puedo tener esto de ella, tengo que disfrutarlo. Aún sigue aquí, conmigo.

—Me ha encantado cómo me has puesto las pilas —me río por cómo lo dice y la giro entre mis brazos.

Lleva una de mis sudaderas. Le queda enorme.

—Estoy bien —dice cuando nota mi inquietud—. Solo estamos jugando. A ver, tu hermana me va a despedir igual, pero ya nada será igual tras esto.

—Te entiendo.

La beso y vamos hasta donde he preparado la comida. Carne al horno con patatas asadas y una salsa de vino tinto.

—Umm… está delicioso. Podría haber hecho un postre, pero no sabía que me quedaría a dormir.

—Tal vez otro día.

—Eso me gustaría.

Disfruta de la comida. Me encanta que sea por algo que yo he preparado. Está acabando, cuando tiro de ella para que se siente sobre mí para besarla. No puedo apartar mis manos de ella. Andamos hasta el sofá y nos besamos hasta estar jadeantes.

—Te necesito, Kalen…

—Estás dolida, preciosa.

—Por favor… Te quiero dentro de nuevo.

—Joder…

Llevo mis manos a su sexo. Lleva uno de mis bóxers. La tela ya está mojada por su excitación. Muevo mis dedos dentro y se contrae de dolor.

—Hoy no puede ser, pequeña. Pero sé lo que necesitas. —Muevo mi mano contra su dolido sexo—. Aún chorreas mi semen.

—¡Sí!

Froto mi mano contra su coño y la beso hasta que se corre contra mi mano.

Me dejo caer contra ella, duro, pero sabiendo que hoy hacer algo es doloroso para su cuerpo.

—Quiero cuidar de ti. —Aparto el pelo de su cara—. ¿Me dejas?

—Sí, pero tengo que volver a casa para prepararme para trabajar. —Pongo mala cara—. ¿Qué pasa?

—Nos han invitado a última hora a la inauguración. —Me tumbo en el sofá y se tumba encima.

—Te veré con ella.

—Sí. No creas nada de lo que veas. Bora a veces me besa en la boca para fingir… No creas nada, por favor. No soportaría que creyeras que te mentiría solo para tener sexo. No soy de esos, y menos contigo. —Noto la ansiedad crecer en mi pecho.

Nova pone la mano en mi mejilla y sonríe.

—Tranquilo, sé la verdad.

—Pero te dolerá verme con ella.

—Será raro, sí.

Lo será, sí, porque solo quiero estar con ella. Por eso, cuando llega el momento de irse, porque mi chófer la llevará a su casa, me siento vacío, como si me faltara el aire. Aunque nos hemos besado en la puerta, no ha sido suficiente.

La llevo bajo mi piel.

** *

—Llegas con el tiempo justo. —Bora entra a mi cuarto en la mansión que compartimos. Le gusta que salgamos de aquí para las fiestas.

—Voy bien de tiempo.

—Últimamente pareces diferente.

—Tal vez porque cada año que pasa te soporto menos. Y ahora largo de mi cuarto.

—Como si fuera a ver algo que no hubiera visto antes.

—Largo, Bora.

Protesta, pero se marcha. Es peligrosa, y si nota que estoy jugando a otro juego, puede anticiparse. Debo tener cuidado y no olvidar que esta mujer fingió tan bien que me hizo creer que me amaba.

Con el tiempo, me he dado cuenta de todas las carencias.

Pero, cuando en tu vida no ha habido tanto amor, poco parece un universo.

Por eso, me costó más. Quiero a mis padres; todo sería más fácil si no los quisiera, pero a su lado siempre hemos guardado las formas y con mi hermana hace años que parecemos dos extraños.

Por eso, cuando Bora llegó, tener algo que fuera mío de verdad me hizo amarla o creer que la amaba.

Ahora ya no tengo tan claro que alguna vez ella me importara de verdad.

Sobre todo, porque lo que siento por Nova, sin ser aún amor, es mucho más real, más intenso. Más todo.

Es mejor tener cuidado, o mi esfuerzo por librarme de esta mujer será en vano.

Busco el traje para esta noche. Uno de diseño, azul marino. En mi piel aún quedan marcas de las uñas de Nova. Mi cuerpo sigue oliendo a ella. No quiero ir a esta fiesta. No quiero verla tan cerca y a la vez tan lejos. Ver este choque de clases que ahora mismo me asfixia.

Es inevitable.

No puedo cometer un solo error ahora que estoy tan cerca de librarme de Bora y de su padre. Al bajar a la cochera, Bora está en el coche. No me toca hasta que llegamos y me toca salir. Tenderle la mano y sonreírle como si la amara.

La miro, viendo a la mujer que de verdad es. No sé cómo un día pudo gustarme algo de ella. Es fría y calculadora. Es guapa, sí, pero su belleza es fría. Como un témpano de hielo.

Pienso en Nova con mi sudadera, sin nada de maquillaje en mi casa. Perfecta. Preciosa. Real. Quiero volver a ese momento con ella. A nuestra burbuja.

No quiero estar aquí y noto cómo me falta el aire. Joder, tengo que recordar cómo se respira. Yo puedo con esto. Yo puedo…

** *

—La prensa no nos quiere. —Bora pone morros.

—Cuando nos divorciemos, no te dejarán en paz.

—Sí, pero no sé si quiero ser una divorciada. —Me tenso.

—Es lo que serás. Tenemos un trato.

—¿Acaso no sabes que si no soy yo, será otra la que elija tu padre? Al menos a mí ya me conoces. No podrás escapar de él, de sus deseos, y más porque no le hemos dado un heredero. Querido, soy yo u otra igual o peor.

Acaricia mi mejilla mientras yo me estoy ahogando ante su verdad.

No, joder, tiene que haber una salida.

Paseo la mirada por la sala y sé que la busco a ella, a Nova. Necesito perderme en su sonrisa. Que me rescate mientras me estoy hundiendo.

Entonces la veo, sonriendo a un hombre que coge algo de su bandeja sin reparar en su sonrisa.

Se gira otra mujer y no pierde la alegría.

Como hace en la tienda. Da igual que por dentro esté perdida.

No deja de ser quien es y tal vez por eso llegó hasta esta mañana virgen, porque era incapaz de fingir.

No como yo, que sujeto a una mujer mientras deseo a la que tengo enfrente.

Sé cuándo me ve porque sus ojos verdes pasan de la alegría a la tristeza al verme con Bora. Gira la cabeza para que no vea su dolor, pero lo he visto. Tal vez debería dejarla ir ahora que ninguno ha cometido la estupidez de convertir este deseo en algo más profundo.

Solo un poco más, me implora mi alma.

Como si supiera que, tras Nova, mi vida dejará de tener matices de color y todo será gris. Como si supiera que solo con Nova podré experimentar lo que es la felicidad.