Capítulo 23
Nova
Cuando salgo del aseo, estoy acalorada. Voy hasta donde están los chicos. Kelvin me mira y me dice que han traído otro plato. Kalen está mirando el móvil. Mis ojos van a sus manos, a esos dedos largos que han estado en mi sexo.
Me pongo más roja.
—¿Te noto acalorada? —pregunta Kelvin, curioso. Kalen sonríe de medio lado.
—En el aseo hacía mucho calor y hay mucha gente; el ambiente está cargado.
—Debe ser eso —añade Kalen, sonriente, mirando su móvil.
Kelvin se acerca a por algo de beber y Kalen se me acerca. Toca mi rodilla bajo la mesa. Estoy sentada en un taburete y ellos dos de pie.
—¿Todo bien?
—Muy bien. —Mis ojos van a su boca.
—Eres tan preciosa. —Hace círculos en mi rodilla—. Te juro que no quería complicar las cosas…
—Te entiendo —lo corto cuando se queda callado mirando mi boca—. Sé lo que hay, Kalen, y, por una vez, me merezco dejarme llevar, ¿no?
—Solo si no te hago daño con todo esto. —Su mirada denota preocupación.
Me atrevo a poner mi mano sobre la de él y le acaricio.
—Todo bien.
Asiente y se separa justo cuando Kelvin regresa con más bebidas. Hablan de apps. Kelvin conoce muchas. Si no hubiera sido modelo, hubiera diseñado apps. Esto no lo sabía.
—En confidencia —Kalen le enseña unas apps—, estas son mías.
—Pues son muy buenas.
Hablan de ellas y me gusta ver a los dos relajados. Llaman la atención por lo guapos que son. Uno tan moreno y otro tan rubio. Les hago una foto porque, cuando esto acabe, quiero un recuerdo de lo feliz que fuimos los tres juntos. Aunque tal vez Kalen no se aleje de mi vida.
Ojalá que no.
Cuando trabajas en un hostal, tienes que aprender a no encariñarte con la gente. Porque la gente está de paso en tu vida. Gente que quieres para siempre solo ocupa en tu vida unas semanas y luego el que se queda es el que recuerdas en cada rincón.
No quiero que eso me pase con Kalen, pero su vida dará giros cuando se separe de su mujer; si es que puede separarse de ella. Ojalá que sí, por él, para que sea feliz.
***
Cuando regresamos a nuestro edificio, Kelvin y yo, tras despedirnos de Kalen, se lo cuento todo. No puede contar nada y necesito sacarlo.
—Madre mía. Estás cayendo, y está casado.
—Lo sé. —No voy a decirle nada más sobre el matrimonio de Kalen.
—Imaginé algo cuando te siguió al aseo, pero, como entró al otro, dejé de mirar. Sabe mucho este hombre, y tú eres virgen.
—Gracias, no sabía que serlo era una enfermedad.
—No me entiendas mal. Me refiero a que no tienes experiencia con el sexo.
—Lo sé, pero por eso estoy aprendiendo.
—Con alguien casado.
—Sé lo que hay. No me enamoraría de él. No solo es porque esté casado, sino porque él pertenece a otro mundo. Yo no me veo siendo la mujer de un rico estirado y tomando pastas con la gente del otro día, que tienen un sitio tan increíble y no lo disfrutan.
—¿Sabes que el amor no se controla? Es como tus miedos. Llevas años aferrada a ellos, aunque querías dejarlos ir. Solo quiero que tengas cuidado. Yo he perdido la cuenta de las veces que me han roto el corazón con promesas que nunca se han cumplido.
—Lo tendré, pero quiero dejarme llevar. Sé lo que hay y sé que siento cosas que nunca he sentido.
—Porque te has pasado años con miedo a dejarte llevar.
—Puede ser. Los años pasan rápido cuando quieres superar un miedo.
—¿Con cuántos hombres has salido?
—Pocos. Era complicado fingir que me gustaba todo eso… Al final me alejaba.
—Es triste tener que fingir ante un hombre, porque así no le haces sentir mal por no esforzarse.
—Ya. Pero si nadie les dice a los hombres que las mujeres somos diferentes y necesitamos más preparación… Mi cabeza siempre acaba en otra parte.
—Lo saben, Nova, pero si no lo hacen, es porque no quieren.
—Pues qué triste.
—Llevas años creyendo que lo que te pasa era algo aislado y ahora estás descubriendo que hay más personas como tú.
Es así. Pensaba que había algo mal en mí. Mi familia lo sabía, pero no les expresaba cómo me sentía en verdad. Esa impotencia por salir con alguien y no sentir nada, salvo miedo a dejarme llevar. Por eso, sé que no puedo detener esto con Kalen, porque me hace salir de todo eso.
Como si sintiera que, a pesar de todo, entiende quién soy y qué necesito.
Llegamos a nuestra casa y nos despedimos hasta el día siguiente. Al cambiarme, cojo el móvil para irme a la cama y veo un mensaje de Kalen. Antes de leerlo, ya tengo ese burbujeo de la emoción latiendo en mi estómago.
Kalen: ¿Has llegado bien a casa?
Nova: Sí, estoy en la cama. ¿Y tú?
En la cama, también.
¿Te ha gustado la lección de esta noche?
Mucho, estoy deseando las siguientes.
Le he contado a Kelvin qué había pasado en el aseo. No, qué lío te traes con tu mujer… Necesitaba contárselo a alguien y él ha firmado. ¿He hecho mal?
Kalen: No, preciosa. Si tú confías en él, yo también, y ha firmado.
Nova: Vale, me quedo más tranquila.
Mañana salgo de viaje con mi querida esposa… Me han avisado ahora.
Yo trabajo donde Kelvin. Desfile de trajes de novio. Habrá muchos hombres sexis.
Mientras duren mis lecciones, no quiero que practiques con otros profesores.
¿Me pides exclusividad para nuestras clases privadas?
Sí. ¿Aceptas?
Acepto.
Buenas noches. Nos vemos.
Buenas noches.
Dejo el móvil con una tonta sonrisa en mi cara. Cierro los ojos y lo vuelvo a ver besándome y con sus manos entre mis piernas. Quería sus manos y su boca por todo mi cuerpo. Estoy adicta a él. Tal vez sí tenga un problema incontrolable.