Ponme a prueba Capítulo 40
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Capítulo 40

Kelvin

Toco a la puerta de Reid. No está. Si ganan hoy el partido, se clasifican para los playoffs . Maggi abre la puerta. Entro y veo a Nate haciendo los deberes en la mesa.

—Entonces, ya tienes ocho años —le digo y saco de la espalda una pequeña tarta.

—Ya he soplado las velas y me han dado regalos. —Se acerca y mira la tarta.

—Ya, pero yo estaba trabajando y no he podido venir antes. Vi esta tarta y me dije: «Es la más bonita de toda la tienda, tengo que traerla para un niño especial».

—Es como una pelota de béisbol.

—Sí, y por dentro es de avellana. Me han chivado que es lo que más te gusta.

—Esta la has encargado, Kelvin.

—Me has pillado. Eres demasiado listo para tu edad. —Le gusta que le diga eso.

Dejo la tarta en la mesa y enciendo la vela que he comprado con el número ocho.

Reid no me lo ha pedido, pero sé que era importante para él que uno de los dos estuviera aquí con él.

Porque queremos construir una familia juntos.

Algo que tampoco me ha dicho a las claras, pero lo leo en sus silencios.

Hago fotos a Nate y Maggi nos saca una foto juntos. Partimos la tarta y la tomamos los tres juntos mientras empieza el partido de hockey.

Maggi se marcha y nos deja a solas. Nate me pregunta cosas de hockey y, como yo, pone mala cara cuando hacen una falta a Reid. Anota un tanto y nos muestra tres dedos; ahora son tres. Hago lo mismo.

—¿Qué es ese gesto?

—El de los tres: Reid, tú y yo.

—Ah.

No le da importancia, pero, cuando Reid anota otro tanto, casi al final, saca tres dedos, que no se atreve a llevar al pecho, pero ahí están. Hago una foto sin que se dé cuenta, porque andaba con el móvil. El partido acaba y pasan a los playoffs .

Le mando un audio para darle la enhorabuena y Nate dice que al menos su padre no es un paquete.

Le doy a mandar, emocionado, porque lo ha llamado padre sin darse cuenta.

Cuando Reid lo escucha, me dice que estaba llorando.

Lo sabía. Y me dice que el otro día también se le escapó, cuando le dijo que se me notaba mucho que me gustaba.

Me hizo gracia que el niño lo notara, y me gusta saber que Reid le habla tanto de mí.

Acuesto a Nate y me quedo mirándolo dormir. Es tarde cuando me marcho, sabiendo que voy a luchar porque un día este sea mi hogar.

***

Voy con el resto de los amigos a casa de Jon.

Nos va a contar algo importante. Todos sospechamos que es que tiene novia.

Entro y sus compañeros me dicen que Reid está fuera con Nate.

Reid y yo no nos hemos visto solos, pero la gente no es tonta y sabe que algo hay; al menos, los que son más cercanos.

Nate le dice a Jon que el hockey es un rollo y Reid se ríe.

—Voy a jugar en el equipo del cole de béisbol el año que viene. Ese deporte sí mola. ¿Verdad, Kelvin?

—A mí me gustan todos los deportes, pero no se me da bien ninguno.

—A ti se te da bien poner morritos a la cámara. —Jon me imita como modelo.

—De verdad, cariño, no te dediques a modelo —dice la que es la novia, que se supone que nadie lo sabe.

Avery, la novia no oficial, nos mira y se va con Maggi y Nate a por comida, que han sacado al jardín. Hoy hace buen día.

—No sé si no le gusta mi deporte, porque no le gusta, o para joder.

—Creo que es lo segundo. Te ve jugar y no pierde detalle. Y yo puede que tampoco.

—A ti porque te gusta mirarme el culo —susurra.

—Y no te olvides de que me ponen tus quinientos morados.

—No me hables. Tengo más que nunca.

Nos miramos más tiempo de lo que deberían observarse dos amigos.

Nova se nos acerca y Kalen trae algo de beber. Jon sale, abre la boca y…

—¡Tienes novia! ¡Ya lo sabemos! Y ahora a comer. —Geno le jode el momento a Jon. Su novia se ríe.

—Te dije que todo el mundo lo sabía.

Jon mira a sus amigos y todos asienten.

—Bueno, pero esto seguro que no se lo veían venir. —Se arrodilla y no se escucha ni una mosca.

—¿Qué haces, Jon? ¡Solo llevamos dos meses!

—¿Y qué más da? No necesito más para saber que no quiero dos meses. —Abre la caja del anillo—. Que quiero toda la vida contigo.

Geno mira todo con los ojos como platos y, cuando Avery dice que sí, aplaudimos.

—Mira, esto no lo vimos venir.

—Lo sabía. —Jon ha sido más listo que todos nosotros. Por algo es el capitán y se anticipa a todo.

Disfrutamos de la tarde y Nate juega con otros niños, cada vez más integrado. Cada vez se ríe más y, aunque sigue mirando a Reid con desafío, en el fondo se derrite por él.