Ponme a prueba Capítulo 37
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Capítulo 37

Kelvin

—¡Jodiste la cita! ¡Estoy harto! —mi agente me grita mientras me maquillan para unas fotos.

El maquillador me mira como si me preguntara la razón por la que soporto esto.

Y no lo sé. Este lugar ya no me atrae como antes; tal vez porque ser modelo mata una parte de mí. Y me pregunto si sigo aceptando esto para no fallar a mis padres. Mientras no haga público por quién me siento atraído, ellos no me darán la espalda del todo. ¿A qué precio? ¿A eso se le llama familia?

Familia es la que está ahí, pase lo que pase.

Familia es la que te abraza en la oscuridad para darte su luz.

Familia es la que te tiende una mano cuando te caes.

No, lo que he tenido siempre solo ha sido un espejismo.

—¡Basta! —le digo y el maquillador me da un apretón en los brazos, y se aleja.

—¿Qué dices?

—Que no quiero seguir con esto. No quiero seguir contigo.

—¿Cómo?

—Lo que escuchas. Voy a llamar a mi abogado para romper el contrato.

—No puedes hacer eso.

—Bien, pues entonces te quedas con mis condiciones.

—¿Gritar que eres gay y que te gusta Reid?

¿Esas son tus putas condiciones? Va a adoptar a un niño.

¿Crees que lo que necesita Reid ahora es eso?

¿Que necesita la prensa cerca juzgando si podéis ser buenos padres, si acabáis de empezar?

No, no le interesa a Reid eso ahora. No, hasta que no se afiance la adopción.

Así que agacha la cabeza, haz las putas fotos y deja que el resto hagamos nuestro trabajo.

Callo, porque tiene razón: decir ahora que soy gay solo haría que la gente uniera más cabos sueltos entre Reid y yo, y no sé cómo esto puede afectar a Nate.

Debo pensar muy bien cada paso que quiera dar.

Y es una mierda, porque no soporto más seguir siendo modelo si para ello tengo que mentir sobre quién soy, como si no pudiera ser el mejor modelo sin importar a quién ame.

***

—A ver, te diría que lo mandes a la mierda, pero es un tema delicado. —He venido a comer con Nova a su casa.

—Sí.

—Pero creo que es bueno que vayas a cenar con Reid. Me apunto y así nadie podrá ver algo raro.

—Gracias.

—Reid está enamorado de ti, se le nota.

—No lo sé. Tal vez solo esté confundido.

—Puede ser hetero y enamorarse de ti. A mí me gustan los hombres y no me voy liando con todos. Lo que quiero decir es que el amor es cosa de almas. Y la tuya y la de Reid se han encontrado en el mundo para estar juntas. Solo necesitáis tiempo.

***

Reid abre la puerta de su casa. Ya sabe que venían Nova y Kalen. Y Geno, que esta última se ha enterado y se ha apuntado. Pasa más tiempo en mi casa y en la de Reid que en la de ella, la verdad.

Reid está muy guapo con ropa deportiva de su equipo. Ha debido venir de entrenar. Maggi ha preparado la cena. Me cae bien enseguida. Al final se queda a cenar con nosotros porque Geno insiste. Mi lianta favorita.

Reid se pone a mi lado en su zona del salón. Nuestras rodillas se juntan y cada vez que lo hacen siento un escalofrío. También, cuando nuestras manos se chocan en la mesa. Disfruto de estar aquí, aunque ahora solo pueda ser así.

Tal vez siempre.

Al acabar, ayudo a Reid a recoger todo.

—He estado a punto de mandar a la mierda a mi agente y contar al mundo que soy gay.

—Ah…, bien. Si lo haces, graba ese momento, que quiero ver su cara.

—No lo he hecho porque en redes somos la comidilla. Si lo dijera, pensarían que sí había algo más entre los dos.

—A mí no me importa. Ya lo sabes…

—No lo hice por Nate. Ahora mismo no necesitas a la prensa encima.

—Ah, cierto. Qué mierda de casi padre, que solo pensé en mí y en que no me importaría que gritaras a los cuatro vientos lo que sientes. —Se pasa la mano por el pelo, cansado.

—No digas eso. Basta, Reid. Eres increíble.

—Por eso han venido todos a cenar, para no alentar las habladurías —adivina.

—Tal vez, cuando Nate esté aquí, y todo vaya mejor, no importe si vengo a cenar solo o nos vemos a solas.

—Entiendo. —Busca mi mano y la acaricia—. ¿Y tal vez tampoco importe si te quedas a dormir alguna noche?

—Reid…

—Kelvin… —Nos miramos con tantas cosas que decir, que callamos porque no es el momento.

Aun así, las veo en sus ojos y él en los míos; lo que contemplo en sus ojos grises me llena de amor por él y me pregunto si es posible que no tenga dudas, sino que sepa que quiere todo conmigo y por eso no le importe que el mundo sepa lo nuestro.

Debemos tener cuidado por ese niño.

—Céntrate en Nate y luego… Tal vez acepte dormir contigo.

Nos acariciamos con los dedos, de la única forma que dos amigos pueden hacerlo ahora. Dos amigos que se mueren por comerse la boca. Cada vez que Reid mira mis labios, me cuesta concentrarme en las razones por las que es mala idea.

—¿No voy a perderte?

—Nunca —le respondo.

Nos miramos y alguien parece que está llorando. Miramos hacia la puerta y Geno, Nova y Kalen nos observan, en plan disimulo, desde una esquina.

—¡Por nosotros no os cortéis! —grita Geno.

—No tenemos nada más que decir —añade Reid—. De momento —matiza y me gusta.

Me gusta pensar que quiere luchar por mí.

Que tal vez ya no tenga dudas y para él yo sea algo más que un puerto seguro.

Estoy aterrado, pero quiero confiar en él.

En lo nuestro. Aunque se quede en pausa.

Solo es por un tiempo. Estamos construyendo nuestra familia y hay un niño que nos necesita a los dos.

Nunca me he planteado ser padre, pero ahora, ser parte de la vida de Nate me parece un sueño.