Ponme a prueba Capítulo 25
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Capítulo 25

Reid

Ganamos el partido y, al acabar, vamos a celebrarlo al restaurante del hotel.

Algunas mujeres se nos acercan. Una trata de hablar conmigo, pero no siento nada.

Ni atracción, ni nada. Sí reparo en que es preciosa y que, si tuviera que ser sincero, me atrae más que otras personas, pero no quiero seguir con la conversación.

Hablo por educación y, cuando un compañero se acerca, me escabullo hasta la barra del hotel.

Veo que tienen la tele puesta y sale un anuncio.

Es uno en el que sale Kelvin; en este caso, para un perfume.

Una mujer sale encima de él mientras están en la playa.

Su mirada es sexi, masculina y arrebatadora; de esa que parece que dice que te va a hacer cientos de cosas malas.

Lo había visto muchas veces, pero antes no sabía el sabor de su boca o qué se siente cuando lo tienes dentro de ti, o al revés. Lo deseo con tanta fuerza que me duele no tenerlo cerca para dejarme llevar.

¿Es solo sexo? No tengo ahora mismo respuesta para eso.

—Es tu amigo. —Jon mira el anuncio, cuando la cara mojada de Kelvin aparece en la pantalla, y sus ojos azules parecen más intensos.

—Sí, lo es.

—No me gustan los hombres, pero creo que, si él me hablara, me pondría nervioso. Es sexi a rabiar.

—Lo es, sí.

—¿Siempre fue así?

—Sí, en la universidad atraía muchas miradas, pero es selectivo con sus encuentros sexuales. Y de pareja.

—Y para no serlo. Con esa cara, lo sería hasta yo.

No tardamos mucho en irnos a dormir. Mi compañero de cuarto esta vez sí viene y escribo a Kelvin cuando estoy en la cama. Me ha felicitado por el partido. Hay fotos de él y sus amigos viendo el partido en casa. Geno me ha mandado un audio para felicitarme y una foto.

Es raro que esta gente me haya acogido con tanto cariño sin apenas conocerme. Espero no darles nunca razones para alejarse de mí. Odio este miedo a perder gente que me importa. Tal vez no desaparezca nunca.

Kelvin: ¿No estás ya medio dormido a estas horas?

Reid: Cachondo, es lo que estoy, y tengo a mi compañero roncando al lado.

Me manda un gif de un mono riéndose.

Reid: Mañana llegaré por la tarde. ¿Tienes planes?

Kelvin: Tengo que ir a una sesión de spa para hacerme unas fotos para redes. Luego me dejarán estar ahí un rato. Pásate y nos relajamos juntos.

Mándame la dirección.

Lo hace y anoto la cita. O tal vez no se pueda llamar cita cuando quedas con tu amigo, en el que no dejas de pensar. Joder, estoy muy confundido últimamente y sé que solo tengo que dejarme llevar. Solo eso… Hasta que entienda qué quiero ahora.

Kelvin

Hablo un poco con Reid y, como esperaba, se duerme a mitad de la conversación.

Le mando un mensaje de buenas noches y, en vez de dejar el móvil, repaso las mejores jugadas del partido en una página deportiva.

Reid ha anotado un tanto y lo ha hecho con una elegancia brutal.

El portero ni ha olido el puck . Ha puesto sus dos dedos en el pecho un instante, como siempre, y yo hice lo mismo en casa.

Lo enfocan y, aunque tiene el casco y el protector, puedo ver la felicidad brillar en sus ojos.

Es algo que años atrás no estaba. Los comentaristas han dejado claro que el divorcio le ha sentado muy bien.

Lo peor es que no sé cómo esto sentará a Alicia.

Espero que no sea tonta para perder los nervios en los directos, sabiendo todo lo que puede perder.

Me meto en los perfiles de Alicia y no ha subido nada.

Ahora soy yo el que la vigila para que no le joda la vida a Reid.

No soportaría que le hiciera daño. Es horrible vivir con este miedo constante de que alguien te joda la vida en un segundo y, ahora con las redes, a la mínima pasas de estar en lo más alto a darte el batacazo.

Es cierto que enseguida pasan a otra cosa, pero el daño ya está creado y a ver quién se repone de un golpe así.