Ponme a prueba Capítulo 24
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Capítulo 24

Kelvin

—Mira a la cámara, como si quisieras lamerme la boca —me dice la fotógrafa y me guiña un ojo.

Miro a mi agente y este le dice que no toleramos insinuaciones sexuales en las sesiones. Fue mi trato para aceptar el suyo. Soy modelo de pasarelas y anuncios, pero si alguien se sobrepasa o me trata como un objeto, me largo.

—Um…, vale. Pues imagina que soy tu pareja.

Y cómo no, imagino a Reid. Su sonrisa y su forma de besarme, como si no se terminara de creer que un beso pudiera hacerte sentir rozar el cielo con los labios. Vi la sorpresa en su mirada cuando follé con él, que le gustara tanto, o cuando él entró en mí y sintió que todo era demasiado intenso.

Todo esto le gusta, le encanta, pero de ahí a sentir algo más, va un trecho.

He tenido parejas muy buenas en la cama que luego no eran nada.

No quiero hacerme ilusiones.

Sigo con la sesión y, tras cambiarme, escribo a Kalen para ver si está libre para tomar unas cervezas; Nova tenía lío con Mara en un evento. Kalen me dice que me pase por su casa y tomamos unas cervezas de importación que ha pedido.

Al llegar a su vivienda, tras aparcar, toco la puerta y me abre.

Entro en su casa, que es un edificio entero, reformado a su gusto.

El despacho de Nova está en la misma manzana.

Desde su casa, puede ir al despacho usando el patio de luces.

Un patio de luces con muchas plantas y una cascada iluminada preciosa, que se ve desde su salón.

Kalen me tiende una cerveza y nos sentamos en el sofá. Doy varios tragos antes de hablar.

—Creo que las cosas con Reid se me van a ir de las manos.

—Lo creemos todos —admite.

—Él solo lo ve todo como un experimento, que le hace feliz después de años de miedo y yo… Joder, yo cada día estoy más enamorado de él.

—¿Y qué vas a hacer?

—Dejarme llevar. Si esto es todo lo que voy a tener de él, quiero disfrutarlo. Lo que no sé es cómo decirle a mi corazón que no lata de esperanza.

—Eso es complicado. Cuando estaba con Nova, a pesar de todo lo que teníamos en contra, tenía una pequeña esperanza de que hubiera una salida.

—Ya, creo que voy a acabar mal.

—Bueno, cuando eso pase, haremos lo que sea para subirte el ánimo.

—Cuento con ello.

Chocamos las cervezas y ponemos el canal de deportes.

Están poniendo un partido de Reid de reposición.

Mañana juega y quiero ver el partido. Geno me ha dicho de hacer algo para cenar y Nova y Kalen a lo mejor se pasan por mi casa.

Hablo un poco con Kalen hasta que se hace tarde, y me marcho a mi casa.

Tras cambiarme, miro mi móvil y, por suerte, estoy en la cama, porque eso evita que se me caiga al suelo.

Reid: Me acabo de correr en el aseo, viendo las imágenes que te hice. Joder, no puedo dejar de pensar en ti.

¿Estás dormido?

Kelvin: No, pero debería. Mañana madrugo. Por cierto, estoy creando un monstruo.

Reid: Eso parece. ¿Qué tal el día? El mío, agotador. Debería estar dormido, pero me cuesta. Pensé que con una paja me entraría sueño, pero no dejo de pensar demasiado alto.

¿Qué piensas?

En nosotros. En si soy feliz porque eres tú o porque esto debería ser así desde hace tiempo.

Leo sus palabras, una y otra vez, y la esperanza late con fuerza en mi pecho.

Kelvin: Has salido de un matrimonio complicado. Y el sexo puede confundir las cosas cuando es bueno.

Reid: Sí. Puede ser. Solo sé que no dejo de pensar en ti. En lo que quiero hacerte. ¿Es normal?

Sí, sexualmente somos muy compatibles. Y como amigos también.

Puede ser. Vamos, cuéntame tu día y a ver si me entra sueño.

Hablamos hasta que deja de enviar mensajes y sé que se ha dormido.

Miro sus redes sociales antes de apagar la luz.

Ha subido un vídeo con sus compañeros. Es tan guapo que duele mirarlo.

Lo deseo más que a nada. No puedo bajar la guardia o, cuando acabe, nos perderemos como amigos otra vez, y no quiero que eso pase de nuevo; ya me duele demasiado no haber estado ahí cuando sufría tanto.