Ponme a prueba Capítulo 21
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Capítulo 21

Reid

—¿Alguna vez te has sentido atraído por un hombre? —Jon escupe el refresco.

Tras un largo día de entrenamiento, hemos ido a tomar algo cerca de su casa, que no está lejos de donde miré la casita reformada.

He pensado mucho en ella. Me gusta para vivir, pero no la idea de hacerlo solo.

He quedado en una hora con Kelvin para el evento en el sex shop de la sobrina de Geno.

Siento curiosidad por saber de qué irá. Conociendo a Geno, me puedo esperar cualquier cosa.

—No. ¿Por?

—Me siento atraído por alguien, pero solo por esa persona del mismo sexo.

—Tal vez lo que te atrae de esa persona no es el sexo, sino él. No sé si me explico.

—Sí, lo he pensado. Tal vez me atrae que siento que él nunca me haría daño.

—Y tras lo que has vivido te aferras a eso.

—Ajá. —Doy un trago a mi refresco y pienso en sus palabras. Jon lo sabe todo de Alicia, porque unos días después del divorcio me vine abajo y se lo conté. Me juró no decir nada y lo creo.

Si no le cuento lo de Kelvin es porque no es mi secreto, sino el de él. A mí me da igual que alguien sepa que me atrae mi mejor amigo.

—Puede ser. Ayer tuvimos que bloquear a mi ex de todo.

—Mejor. Es mejor pasar página del todo. Tienes suerte de no tener hijos, o esto no hubiera sido posible nunca.

—Sí, yo quería ser padre, pero ella no. Al final dejé a un lado mis deseos y con los años no he querido tener un hijo con ella.

No, cuando estaba viendo cómo era en verdad.

Me da miedo cómo podía usar a los hijos en mi contra.

—Jon asiente—. Cuanto más tiempo paso sin ella, menos entiendo por qué seguí ahí.

—Por miedo, lo sabes.

Le digo que sí y es triste que una historia no se cimiente en el amor, sino en la angustia de no confiar en lo que hará la otra persona si se le pone fin.

Le digo lo del evento y se apunta. Vamos en su coche hasta donde está el edificio donde será.

Aparcamos cerca y vamos hasta la tienda. Esperaba luces de neón, pero no. Es todo más coqueto, para que la gente se sienta cómoda. Al entrar, veo a Naira y se nos acerca con una preciosa niña en los brazos.

—Has venido, y con compañía. —La llaman y la niña se pone a gruñir—. No encuentro a mi madre para dejarle a la niña. Debe estar arriba hablando.

—¿Le llevo a la pequeña?

—¿No te importa?

—Si a esta princesa no le importa que la lleve conmigo hasta tu madre, yo encantado.

—Gracias, Reid. Encantada, Jon. Subid por esas escaleras y el evento empezará dentro de poco. Hay chocolate caliente y dulces.

Cojo a la pequeña, que se viene conmigo sin dudarlo. Huele a bebé, aunque ya hace tiempo que ha pasado el año. Subimos por las escaleras y a la primera que veo es a Geno con un coqueto vestido rosa. Al vernos, se acerca y me coge la pequeña, pero esta llora y se refugia en mis brazos.

—Solo quiere estar conmigo hoy.

—No es tonta, estás muy bueno. —Jon se ríe y se lo presento.

Geno nos dice que vayamos con ella y, cuando se gira, vemos que en la espalda lleva el dibujo de un pene con ojos, como si fuera un angelito. Ya me parecía a mí que iba muy sosa para un evento así.

—¿Es real lo que estoy viendo?

—Sí, yo la he visto con pijama de ositos cachondos. —Jon se ríe y vamos con Geno.

Busco a Kelvin con la mirada. Quiero verlo. Tenerlo cerca y verme reflejado en sus ojos azules. No sé qué mierda es lo que siento; solo sé que, cuando no lo tengo cerca, me falta.

—Kelvin llegará un poco más tarde —me susurra Geno, a quien no se le pasa ni una.

Le digo que vale y nos pasan una bandeja de comida. Algunas personas nos reconocen y nos hacen fotos. Todo se calma cuando entra una mujer para hablar del orgasmo femenino y masculino.

—Hablemos del ano —dice la mujer y se hace el silencio—.

Se pueden tener orgasmos anales. ¿Lo sabíais?

—La gente niega con la cabeza—. Es lo que la gran mayoría de la gente cree, pero el ano y el recto están conectados con muchas terminaciones nerviosas y rodeados por músculos y esfínteres muy sensibles, por lo que sentir placer o un orgasmo no es nada descabellado.

—Nos mira y sonríe—. Y bueno, en personas con próstata, aún más.

Muy cerca de este punto hay lo que podría ser un punto G que, con la estimulación adecuada, te hace ver las estrellas.

Pero tranquilas, que en las personas con vulva es lo mismo, solo que esta estimulación conecta con el punto G y el clítoris, creando sensaciones muy profundas en ambos casos.

Con lo que, tanto en hombres como en mujeres, el sexo anal da un placer diferente y muy desconocido en nuestra sociedad, ¿verdad?

La gente dice que sí y empiezan a hacer todo tipo de preguntas. Más de una, interesada en cómo preparar la zona. Y un hombre en cómo poder hacerlo con su novia. Esta le dice que deje de tener miedo a los tapones anales o juguetes, y que exploren juntos.

Cuando miro al público, veo a Kelvin apoyado en la pared con aire divertido por la curiosidad de la gente por el sexo anal.

Nuestras miradas se cruzan y siento el deseo de explorar con él todo esto.

Al acabar, ponen cosas a la venta y Jon compra algunas.

Yo algunas velas y un lubricante de chocolate.

Kelvin se nos acerca y me cuesta mucho no devorarlo con la mirada. Está impresionante con esa camisa y esos vaqueros desgastados. Intento no mirarlo mucho para que no se note lo que siento cuando me roza.

Jon y él hablan un poco y luego nos despedimos.

Jon me dice que le ha encantado la charla; de hecho, los ha etiquetado en redes. Yo también se lo he mandado a quien me lleva las redes para que suba algo a historias. Llego a la casa de Kelvin y decido hacerle la cena mientras pienso en lo que he comprado y en las ganas de probarlo todo con él.