Ponme a prueba Capítulo 19
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Capítulo 19

Reid

El viaje se me hace cansado y, cuando llego al cuarto del hotel, tras la cena, estoy reventado.

Mañana es el partido y lo queremos dar todo.

Mi compañero de habitación se ha quedado en la de otro, para verse con unas mujeres, sin que se dé cuenta el entrenador.

Me ha dicho si quería unirme a la fiesta, pero no, lo siento. No es mi estilo.

Tras ponerme cómodo, me meto en la cama y escribo a Kelvin.

Reid: ¿Qué tal tu tarde?

Kelvin: He estado haciendo unas entrevistas.

¿Puedo verlas?

Adjunto enlace.

Miro las entrevistas y me gusta cómo sonríe. Cómo juega con la cámara y esa masculinidad que desprende con cada uno de sus estudiados movimientos. Joder, es sexi a rabiar y su forma de mirar tan fijamente me pone mucho.

Reid: Sabes qué efecto tienes con la cámara.

Kelvin: Es mi trabajo. Cuanto más inalcanzable me sienten, más pagan por mí y son más los productos que patrocino.

Reid: He leído, por algún lado, que la gente dice que nunca conoces a tus ídolos. Creo que de alguna forma los idealizamos tanto que, cuando los conocemos, los bajamos del pedestal y los hacemos lo que son: humanos.

Exacto. La gente no quiere conocer quién soy como persona, o a ti. Quieren de ti eso que te hace parecer irreal o inalcanzable.

Sí, ¿qué hacías?

Leer en la cama.

Mándame foto. Por si es mentira :P

Me envía una foto y se me seca la boca por la pinta que tiene. No lleva camiseta y puedo ver sus músculos definidos. Quiero pasar mi lengua por ellos y luego bajarle el pantalón azul marino, que puedo ver.

Kelvin: Quiero otra igual.

Se la paso. Tampoco llevo camiseta. Le guiño un ojo en la foto.

Reid: Me gustaría lamerte entero. ¿Llevas ropa interior?

Kelvin: Hoy no.

¿Te has tocado alguna vez pensando en mí?

Solo de imaginarlo, dándose placer con mi imagen en su retina, se me pone dura. Muy dura. Veo cómo golpea contra el pantalón de lino que uso para dormir.

Kelvin: Muchas veces.

Pienso en la universidad, en cuando fui consciente de que sentía algo por mí y me pregunto si, en ese momento, no pudo evitar hacerlo.

Reid: ¿Te gusta imaginar cómo me follas?

Kelvin: ¿Quieres que se me ponga dura?

Quiero que te toques pensando en mí, porque yo lo estoy haciendo.

Toco mi polla sobre el pantalón y miro la puerta. Hago una foto de mi mano dentro del pantalón y se la mando.

Kelvin: ¿Te gusta tocarte pensando en mi boca lamiendo tu dura polla, Reid?

Madre mía… Noto un escalofrío mientras recuerdo cómo fue follarme con la boca. Tenerlo a mis pies y sentir cómo me corría con fuerza. Tengo ese momento grabado a fuego en mi alma y necesito más.

Reid: Sí, me gustó correrme en tu boca. Y más me gustará cuando me enseñes cómo follarte ese culo tan sexi que tienes.

Kelvin: Antes te follaré yo, con fuerza, para que me recuerdes durante horas.

Hazte una foto.

Me la envía y en la foto puedo ver cómo se da placer con los pantalones medio bajados. No necesito tocarme mucho más para correrme con fuerza. Le he dado a grabar antes y le mando cómo se mojan mis pantalones.

Kelvin: Joder, me he corrido casi igual de rápido que tú, al verte.

Reid: ¿Es normal esta atracción sexual?

Sabes que no, pero tal vez te da miedo saber que esto es especial.

Tiene razón: no sé si estoy preparado para esa respuesta.

Anda, no te rayes. Solo es sexo y estás explorando, tras el divorcio. Déjate llevar, Reid. Está todo bien.

Le digo que vale y hablamos un poco más del día, mientras nos cambiamos y limpiamos el desastre de antes, hasta que nos despedimos. Al colgar, miro su foto, antes de guardarla en una carpeta con contraseña. Esta es solo para mí. Para cuando necesite un momento a solas de placer.

Y sí, lo mejor es dejarme llevar.