Ponme a prueba Capítulo 17
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Capítulo 17

Reid

Voy a ver a los médicos para una revisión rutinaria. Luego, a ver el partido y comentar cómo nos vemos, en qué podemos mejorar. Pasamos muchas horas visionando el partido y los de los equipos a los que nos enfrentaremos.

Esta semana tengo dos partidos fuera y uno en casa el martes. Luego estaré cuatro días fuera. Estoy acostumbrado a viajar. Ir de un lado a otro. Pasar poco tiempo en mi casa. Como hoy, que, tras ver los vídeos, entrenamos hasta acabar reventados.

Llego tarde a casa y busco a Kelvin. No he dejado de pensar en él; de recordar su boca. Sus manos. Sus dedos dentro de mí y necesito más.

Pero hoy no puedo ni moverme.

Lo busco, tras dejar mi bolsa de entrenamiento, y lo veo en la cocina con Geno. Ambos me miran. Geno se acerca y me abraza. Kelvin sonríe y mira mi boca; si no estuviera Geno, mandaría el cansancio a la mierda para poder besarlo.

—Tienes cara de agotado. —Geno me acaricia la mejilla—. Siéntate en el sofá, cariño. Nosotros hacemos la cena.

Voy al sofá y me pongo la tele. Me acomodo… y me duermo.

***

—Eh…, despierta. —Abro los ojos y veo a Kelvin arrodillado ante mí, con esa sonrisa que tanto me gusta de él—. Si te dejo dormir en el sofá, mañana vas a estar hecho una mierda para el partido.

—Y que lo digas.

Tiro de él y lo beso. No puedo dejar de pensar en su boca. En lo que siento cuando me toca y en todo lo que quiero experimentar a su lado. Nos separamos jadeantes.

—Reid, no vas a dormir una mierda.

—Voy a estar muchos días de viaje, por los partidos. Solo quiero aprovechar el tiempo.

Tiro de él y se pone sobre mí, para liarnos.

Nos enrollamos como dos adolescentes en celo.

En la universidad era así, a veces. Aunque era más de sexo rápido, la verdad.

Con él me gusta todo. Sentirlo sobre mí me hace temblar.

Vibrar, mientras nos acariciamos sobre la ropa y nos movemos frotando nuestros cuerpos.

Soy consciente de su polla dura rozando la mía y con cada roce siento un escalofrío.

Si seguimos así, me voy a correr, aunque tampoco me importa porque estoy perdido en esto.

Es algo más que follar. Es sentir y dejarse llevar.

Hace muchos años que no lo hacía, o tal vez nunca.

Cuando era adolescente, todo eran prisas por sentir que estaba con alguien.

Luego, en la universidad, el sexo era rápido y siempre me quedaba insatisfecho.

Y con Alicia, al principio, no fue mal del todo.

Luego, ella tenía muchas pegas y yo, la verdad, pocas ganas de intentar algo diferente.

Pero con Kelvin me dejo llevar.

Movemos nuestros cuerpos para que la fricción sea mayor. Tiemblo con cada embestida. Tiro de su pelo y él del mío. Estoy perdido en su sabor. En lo que siento cuando me toca. No quiero que esto se detenga, pero mi orgasmo tiene otros planes.

—Me voy a correr… ¡Joder! —Y sin poder contenerme, me dejo ir.

Kelvin me sigue y nos quedamos abrazados y jadeantes en el sofá.

Acaricio su espalda, distraído, y beso su cuello.

—No siempre es así —afirmo.

—Eso es porque soy tu mejor amigo y así puedes explorar sin miedo.

—Será eso —respondo, pero por dentro siento que es algo más. Algo que tal vez ahora mismo no estoy preparado para analizar.

—¿Todo bien? No te rayes con lo que pasa.

—¿Por tener sexo con un hombre? No. Me gusta. Joder, no dejo de pensar en qué más me tienes que enseñar.

—Vas a acabar conmigo —bromea y se levanta—. Vamos a dormir o mañana te veré jugar de pena.

Me tiende la mano y se la cojo. Andamos hasta nuestros cuartos, pero él no hace amago de darme un beso de buenas noches, ni yo tampoco, porque sería raro explicar un beso cuando ya nos hemos corrido.

Entro a mi cuarto y me doy una ducha rápida pensando en las ganas que tengo de estar con él de nuevo y probar cosas nuevas.

Kelvin

Estoy jodido.

Muy jodido.

Tremendamente jodido.

¡Joder!

Antes de despertarlo, me quedé un rato mirándolo dormir, mientras leía a su lado para no despertarlo.

No podía dejar de mirarlo. Hasta que puso una mueca de dolor y supe que tenía que sacar al grandullón de ahí.

Besarlo no entraba en mis planes, pero Reid siempre fue muy espontáneo. Y eso me está desarmando.

Recordar que solo es sexo, que pronto se cansará, no mitiga todo lo que siento cuando me toca.

Estoy loco por él.

Nunca me he sentido así con nadie. Todo es demasiado intenso a su lado y no hace más que hacer que pierda la cabeza del todo por este hombre, que siempre fue todo para mí.

No sé si detener esto o dejarme llevar para atesorar este paréntesis en su vida, y así recordar cómo de diferente es todo cuando el sexo se hace con alguien del que estás enamorado.

No sé qué hacer.