Capítulo 33
Kian
L a multitud se ha dispersado y, durante unos segundos, solo estamos Harper y yo, apoyados en la barandilla, contemplando el circuito de Yas Marina, de Abu Dabi.
El sol comienza a fundirse con el horizonte en una bruma amarilla y violeta, iluminando la pista de una forma que jamás había visto. Es una preciosidad.
—¿Harp?
—¿Mmm? —Oigo el murmullo de su respuesta a mi lado, y me pone nervioso pensar en lo que voy a decir a continuación—. Estoy enamorado de ti.
Espero que se retuerza o que huya, pero no lo hace. Hay un segundo de silencio insoportable, antes de que se gire para mirarme a los ojos.
—Y yo —susurra.
—¿Tú también estás enamorado de ti? —Me clava los dedos en las costillas.
No puedo evitar reírme. Sé exactamente a qué se refiere, pero necesito oírselo decir.
—No, gilipollas. Te quiero. Te quiero de verdad.
Dicho esto, no quedan más palabras. Solo nos queda el futuro, y me muero de ganas de que llegue.