Pole Position: Rivales en la pista Capítulo 32
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Capítulo 32

Harper

S ubirme a lo alto del podio con el tío del que estoy enamorado hasta las trancas es la experiencia más increíble del mundo. Un momento que pasará a la historia, y es literal, ya que acaba de anunciar su retirada.

Me encanta verlo celebrar con su familia e incluir a los niños en todo.

Sé que la muerte de su madre es un tema recurrente en muchas de las entrevistas, y ha hablado con cariño del impacto que ha tenido en él durante la temporada.

También ha comentado los sacrificios que ha hecho su hermana para cuidar de su madre y que él pudiera perseguir sus sueños, y sé que para Elise habrá significado mucho.

Adoptamos un enfoque de perfil bajo ante la prensa sobre nuestra relación.

No es que pretendamos esconder nada ni que nos den miedo los prejuicios en el mundo del automovilismo.

Es que la forma en la que vivía antes, mostrando cada ligue y juerga en mis redes sociales, en una búsqueda desesperada de validación y aprobación de desconocidos, no es algo que quiera hacer con la maravillosa conexión que tenemos Kian y yo.

Lo nuestro es privado, pero no es ningún secreto.

Nos pertenece a nosotros y solo a nosotros.

En la fiesta de Hendersohm, la celebración tiene un ambiente distinto.

Aquí no somos el centro de la mirada del público.

Aquí no somos la «realeza trabajadora», así que podemos ser pareja, además de compañeros de equipo.

Todo el equipo, junto con sus familiares, invitados y amigos, tiene la oportunidad de conocerse, compartir historias y ponerle el broche de oro a esta temporada.

La primera persona que se nos acerca es Elijah, que ha venido con su familia.

Elijah abraza a Kian como si fuera un soldado que regresa de la guerra, pero es un reencuentro precioso, y se nota lo felices que son por estar juntos de nuevo.

Me da pena que Elijah se haya perdido esta increíble temporada, pero también sé que nunca me habría enamorado de mi ídolo, el gran Kian Walker, de no ser por el accidente de Elijah.

—El famosísimo Harper James.

Elijah me tiende la mano para saludarme, y se la estrecho con firmeza. Seguro que no intenta intimidarme, pero quiero caerle bien. Es el mejor amigo de Kian, así que me importa lo que piense de mí.

—No tan famosísimo como tú, Elijah Gutaga. Créeme, al principio de la temporada, este… —señalo a Kian con el pulgar— se enfurruñaba mucho porque le tocaba estar conmigo y no contigo. Ocupar tu puesto era un gran reto.

Sonríe, y casi suspiro de alivio al ver que no parece odiarme del todo.

—Supongo que cambió cuando empezaste a comerle la polla, ¿eh? —Trago saliva. No sé qué esperaba de Elijah, pero no era esto—. Conmigo eso no lo consigue, así que creo que me has superado en ese ámbito.

— Touché —respondo, y Kian me atrae hacia él.

—Voy a arrepentirme de haberos presentado. Sé que vas a sacar a la luz su lado inmaduro. —Me da un codazo en las costillas.

—No puedo creer que mi mejor amigo esté enamorado —replica Elijah .

—¿Qué quieres que te diga? ¿Cómo iba a no enamorarse de mí?

Puede que aún no nos hayamos dicho el mágico «te quiero», pero sé lo que siente por mí y espero que sepa lo que siento por él.

—A ver, al principio fue complicado porque no podías dejar de ser un capullo —dice con puro sarcasmo en la voz.

—¿Yo? ¿Un capullo? Nunca.

—¿Te la chupó o no te la chupó un tío en el pasillo de nuestra autocaravana? —Me estremezco al recordar uno de los peores momentos de la temporada, pero me abraza con más fuerza, y sé que ya lo ha superado.

—Más les vale desinfectarla bien antes de que vuelva a mudarme allí la próxima temporada. —Elijah pone los ojos en blanco.

—No te preocupes, no pude correrme antes de que Kian saliera de su habitación y me echase la bronca. —No voy a mencionarle que también tuvimos sexo en el sofá, en la encimera de la cocina, en la ducha y en las dos habitaciones. Ojos que no ven, corazón que no siente.

—¿Estás preparado para volver? —le pregunta Kian a Elijah; es evidente que Elijah está ansioso.

—Y tanto que sí. Me cuesta pensar que no vaya a ser contigo, pero supongo que no me quejaré demasiado si podemos conservar a tu noviete.

Me alegra oírlo, pero no me voy a hacer ilusiones todavía. Dejaré que mi mánager se encargue de las negociaciones del contrato, y solo tendré confianza en la próxima temporada cuando la tinta se haya secado.

—Eso espero —digo—. De verdad.

Veo a Grant acercándose con Jesse en los hombros, así que estoy seguro de que Elise y Cassie no andan muy lejos. Le doy un codazo a Kian, que enseguida los ve también .

—¿Nos disculpas?

Elijah mira por encima del hombro y se aparta asintiendo para volver con su esposa y sus dos hijos.

Kian sale corriendo a toda velocidad antes de que yo pueda mover un músculo, y luego Elise corre y Cassie se cae y se levanta sin derramar una sola lágrima para echar a correr de nuevo para alcanzarlos.

Kian hace girar a Elise y la abraza con fuerza.

Y al poco llega Cassie y él también la hace girar, y la niña grita de alegría mientras su cabello y su vestido ondean a su espalda.

Es una escena adorable. No hay palabras para describirla.

Grant y Kian se dan la mano, y luego Grant le entrega a Jesse, que se retuerce sin entender nada, pero está claramente estimulado de más. Nunca me cansaré de verlos así.

No oigo toda su conversación, pero está llena de amor, orgullo y alegría.

—¡Y justo en el cumpleaños de Cassie! —exclama Elise.

Kian vuelve a levantar a la pequeña y da una vuelta como si su sobrina fuera un trofeo, besándola y presumiendo de ella.

—He ganado una copa para ti, peque, ¿lo has visto?

Ella asiente, hablando a toda velocidad —en su mayor parte, palabras incomprensibles, por lo que llego a captar— y riéndose mientras Kian la hace girar de nuevo.

Me resulta casi doloroso verlos. Las lágrimas amenazan con brotar, y no sé si son de alegría ajena o si también son una especie de autocompasión al lamentar lo que nunca tuve cuando era niño.

Está más claro que el agua que Kian quiere lo mismo. Adora a sus sobrinos, siempre les lee cuentos por FaceTime y les compra regalitos de cada país que visitamos. Algún día será un padre fantástico.

En momentos como este, me imagino a los dos criando a una familia. Me da un miedo que te cagas y es abrumador, teniendo en cuenta que no sé absolutamente nada de ser padre, pero por primera vez en la vida tengo buenos ejemplos que seguir de los cuales aprender.

Creo que aún nos quedan por lo menos un par de años antes de llegar a ese punto.

Como conozco bien a Kian, querrá que yo también tenga mi momento de gloria, como lo ha tenido él, y, si decidimos tener hijos, los dos querremos estar presentes en todo momento para criarlos como es debido.

Después de que ambos hayamos experimentado el dolor de la ausencia de un padre, sé que estaremos de acuerdo en la importancia de hacerlo bien.

Elise me da un codazo cuando vemos a su hermano y a su primogénita compartir un momento tan bonito.

—No me puedo creer que mi hermanito tenga novio.

—Solo eres trece minutos mayor que yo —le recuerda Kian con un gruñido al tiempo que baja a Cassie.

La pequeña sigue aferrada a él, agarrándole dos dedos con una manita.

—Deberías hacerte con uno de esos, Kian.

Elise me observa brevemente, y yo le lanzo una mirada desesperada a Kian, casi para suplicarle que me confirme que lo estoy haciendo bien.

Sin embargo, la expresión de Elise es más bien interrogativa que crítica, y me pregunto si me habrá leído la mente sobre la posibilidad de tener hijos en el futuro.

Señala hacia Kian, que me mira como si fuera una preciada posesión, y tengo que tragarme la emoción que amenaza con desbordarse.

—Está muy feliz, y no creo que sea solo porque haya ganado otro trofeo.

Ojalá tenga razón. Quiero hacer feliz a Kian para siempre, si me deja.

Supongo que tengo muchas cosas que decirle.

No sé si ahora mismo podría expresar todos mis sentimientos con palabras, pero no importa porque lo bueno de la pretemporada es que tendremos tiempo.

Habrá tiempo para decírselo de una manera que no sea complicada ni caótica. Habrá tiempo de sobra.

—O sea, el trofeo es muy chulo, pero miradme bien… —Me señalo el cuerpo.

Todos rompen a reír. Me conformaré con eso porque todavía no sé muy bien cómo mantener conversaciones sentimentales con sus personas favoritas del mundo.