Pole Position: Rivales en la pista Capítulo 19 #2
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Capítulo 19 #2

—Hijo —empieza, y tengo que esforzarme para controlar la respiración y mantener la calma.

Puede que mi padre sea un cabronazo, pero tengo la suerte de haber tenido una figura paterna en este deporte.

Un verdadero ejemplo. Alguien que no solo se preocupa por el dinero que ganamos, sino que realmente ama el deporte y a su equipo—.

Estás brillante. Creía haber visto buenas carreras tuyas en tus comienzos, sobre todo la temporada pasada, pero esta está siendo fantástica.

Tu aplomo y tu concentración, además de tu habilidad para decidir cuándo arriesgar y cuándo ir con cuidado… Me asombras. Estoy muy orgulloso de ti.

Son grandes halagos viniendo de él, y me sonrojaría muchísimo si volviera a tener entre quince y veinticinco años.

Ahora…, en fin, ahora lo asimilo y ya. Los músculos me protestan por una década de dolores y molestias debidos al desgaste que este deporte supone para el cuerpo, así que me alegra saber que ha merecido la pena.

—Gracias, señor. Se lo agradezco mucho.

—Y la forma en la que has acogido y protegido a Harper… Sé que aún debe pulir algunos detalles, pero está aprendiendo muy buenos hábitos de ti. Se está convirtiendo en un valioso miembro del equipo Hendersohm .

Casi me alegra más oír buenas noticias sobre Harper.

¿Por qué será? Todavía estoy pensando en mi futuro en el campeonato; sin embargo, sé que, tanto si me quedo como si me voy al final de la temporada, será decisión mía.

Harper aún no tiene ventaja sobre mí; una buena temporada no le garantiza un puesto el año que viene.

Sobre todo si Elijah está en forma y listo para regresar a la competición.

No envidio la difícil decisión que tendrá que tomar el equipo.

—Lo está haciendo genial, pero no creo que tenga nada que ver conmigo. Tiene talento natural.

Unos dedos me recorren la espalda y noto cómo todo mi cuerpo se agarrota. Ni siquiera necesito girarme para saber que está detrás de mí y que ha oído al menos parte de lo que acabo de decir sobre él.

Por suerte, nadie parece ver esas íntimas caricias. Anders felicita a Harper, luego se ponen a hablar de las oportunidades que ha tenido para colarse en la segunda posición, antes de ir con Ash a analizar los datos.

No sé cómo tiene tanta energía. Hoy en día, la emoción de ganar se me desvanece rápidamente; después me quedo con un peso insoportable de agotamiento. Lo siento en los huesos. Lo único que quiero es desplomarme en la cama y descansar un rato. Hoy ni siquiera tengo energía para mirar los datos.

Con solo treinta y cuatro años, seguramente no debería sentirme así.

Estoy en mi mejor momento, pero siento que este deporte me ha envejecido.

Estoy seguro de que la mayoría de los pilotos están igual, así como los deportistas profesionales en general.

Es una carrera corta para mantenerse en la cima del rendimiento de élite, ya seas piloto, futbolista, yudoca o bateador.

Necesito un buen masaje. Se lo pediré al fisioterapeuta antes de ir a Italia, nuestra última parada de la fase europea.

O tal vez le pida a Harper que use sus manos mágicas cuando volvamos a casa. Puede aliviar algunas contracturas de mis músculos más íntimos. Seguro que hoy he forzado muchísimo los glúteos .

Aunque me toca esperar un buen rato. La mente de Harper no para de dar vueltas ni se calla, sentado junto a Ash en su escritorio improvisado en el box, con estadísticas y cifras desfilando por la pantalla mientras Harper analiza cada número.

No es que me queje; me alegra sentarme y observar cuánto disfruta de este deporte.

Nadie parece gozarlo tanto como él. Independientemente de lo que se pueda decir sobre su actitud relajada hacia el entrenamiento y la autodisciplina, nadie puede negar su pasión.

O a lo mejor sea porque veo todo lo que sucede entre bambalinas.

Veo cómo algunas noches se queda en la cama examinando horas de grabaciones para aprender de otros pilotos y de sus carreras pasadas.

Reflexiona sobre sus vueltas más lentas, sobre sus errores y sobre sus oportunidades perdidas, también estudia con aún más detenimiento los detalles de sus vueltas más rápidas.

Harper James solo quiere seguir mejorando, y es admirable, se mire por donde se mire.

Quiero recordarles a todos los periodistas que se olviden de las decisiones que toma en su vida personal y que se concentren en su conducción.

Más de una hora después, se pone la sudadera del equipo y se acerca a mí; estoy revisando el móvil y chateando con Elise.

—No tenías por qué esperarme.

Se le nota la sorpresa en la cara al verme. Lo que no sabe es que habría esperado más. Otra hora. Dos. Incluso más.

—Pensaba que podíamos volver juntos, nada más. —Hablo con calma. Muchos miembros del equipo todavía andan por aquí, recogiendo el equipo para prepararlo y transportarlo a Italia.

—Será mejor que nos vayamos, ¿no? —La sorpresa se transforma en emoción y enseguida en pura lujuria al mirarme a los ojos.

He hecho fisioterapia y estiramientos, pero aún llevo puesto el mono. Creo que nunca antes había recibido una mirada tan elogiosa.

No hablamos durante el camino de regreso a la autocaravana, pero no hace falta. Aunque mantenemos cierta distancia, entre nosotros hay una chispa de electricidad. Es la promesa de lo que está por venir en el instante en el que la puerta al mundo exterior se cierre tras nosotros.