Pole Position: Rivales en la pista Capítulo 5 #3
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Capítulo 5 #3

—Muy bien hecho, chicos. Un excelente inicio de temporada.

Pero escuchad con atención lo que os voy a decir.

Se acabaron las chorradas, las peleas internas y las tonterías.

A partir de ahora, formaréis un frente unido.

Es la última advertencia que os doy. Arreglad lo vuestro o fingid, me la pela, pero, como la prensa, los patrocinadores y los VIP no se lleven la impresión de que sois los mejores amigos del mundo, tendréis que buscaros otro equipo. ¿Queda claro?

Siento un nudo en el estómago. Tengo la garganta seca y no puedo tragar saliva. No puedo perder mi puesto en este equipo. No así. Me destrozaría.

Que me echen como a mi padre por algo tan tonto… Creo que jamás lo superaría.

—Claro. Pido disculpas por mi falta de profesionalidad. Sé que no me adapto bien a los cambios y me parece que no he manejado bien la situación. Pero eso no justifica mi comportamiento…

Hasta a mí me suenan desesperadas las palabras, y puede que lo sean.

Puede que sea un tío de treinta y tres años que se enfrenta al final de su carrera y que se muere por no convertirse en la persona a la que más desprecia del planeta, pero me iré cuando y como lo decida yo.

Me he pasado toda mi vida esforzándome para deshacerme de las comparaciones entre nosotros y no voy a ceder en el último momento .

Harper gira la cabeza tan rápido para mirarme que casi le da un latigazo cervical. Me observa como si no supiera muy bien qué pensar de esta versión de Kian Walker. Espero que no vaya a discutir conmigo sobre esto. Al fin y al cabo, es principalmente culpa suya.

—Creo que solamente necesitáis conoceros un poco mejor.

No tenéis que adoraros, seguís siendo rivales, pero debéis controlaros.

Este es un deporte de espectadores, todo el mundo os contempla.

La forma en la que habláis del otro y entre vosotros en público es importante.

También es un deporte de equipo, así que comportaos como un puñetero equipo. ¿Entendido?

Asiento rápidamente; en cambio, Harper sigue guardando silencio.

—Vale —accede al final.

De nuevo me recuerda a un niño caprichoso. En ese sentido, tendré que ser yo el adulto.

Estoy tratando de pensar en una actividad que podamos hacer juntos, algo que tengamos en común y que podamos usar para resolver esta situación entre nosotros.

—¿Vamos al gimnasio? —le propongo.

—¿Eh? —responde Harper, sin entender mi idea.

—Podríamos empezar a entrenar juntos y subir algunos vídeos a las redes sociales. Será bueno para nuestra conducción, y así podremos conocernos un poco mejor.

Harper sigue comportándose como un adolescente cabreado al que regaña un profesor al que claramente no respeta. Lo único que puedo hacer es mantener la calma. Puede que él no entienda lo que está en juego, pero yo sí. Quizá tengo más que perder.

—Fue culpa mía. Debería haberte dado la bienvenida al equipo como es debido, tío.

A lo mejor no lo he recibido bien y he rozado la hostilidad.

Él no sabe que compararme con mi padre me haría enfadar, pero tampoco me importa ser el más maduro de los dos.

Harper siempre parece saber exactamente qué decir y hacer para provocarme.

Justo cuando creo que lo tengo todo bajo control, hace un comentario que me saca de quicio.

Anders nos sonríe a los dos; está claro que mi sugerencia ha dado en el clavo, pero Harper sigue tomándose su tiempo para aceptar. Durante un segundo, casi creo que no lo hará, que prefiere desperdiciar la mayor oportunidad que ha tenido en su vida por su propio orgullo.

—Vale. —Es lo único que vuelve a contestar. Tendrá que bastar.

—Genial. Sabía que no me defraudaríais. Los patrocinadores están muy entusiasmados con vuestro dúo y con lo que lograréis esta temporada. No lo desaprovechemos.

Anders siempre se ha preocupado mucho por el equipo, sé mejor que nadie que el equipo es más importante que cualquier piloto individual.

El automovilismo es una industria multimillonaria, y dirigir un equipo implica ser implacable a la hora de ganar dinero.

Puede que Anders adore Hendersohm, pero no está en esto por diversión.

Si no consigue controlar a sus pilotos, los dueños podrían despedirlo.

Si nuestros desacuerdos desaniman a los patrocinadores y empiezan a buscar otras opciones…

En fin, no hace falta decir que no puede ser un negocio que no dé beneficios.

Por eso entiendo su necesidad de contentar a todo el mundo.

Harper se une de nuevo a la celebración, mientras yo me escabullo de vuelta al hotel. No tengo ánimos para sumarme a la fiesta. Lo único que necesito ahora es hablar con mi familia y dormir. ¿Cuándo empezó a ser tan agotador ganar?

Enciendo el móvil y me llega un aluvión de mensajes, principalmente de amigos y familiares de mi ciudad natal. Pero también hay varios de Elijah, que me felicita por mi primera victoria de la temporada.

Por desgracia, las payasadas de Harper en el podio se han vuelto virales.

No me extraña que Anders estuviera tan cabreado.

Algunos periodistas incluso afirman que la supuesta ruptura entre Harper y yo es culpa mía.

Por lo visto, a pesar de mi carrera de hoy, mis mejores días ya pasaron y estoy estorbando a una nueva generación de pilotos superestrellas.

La misma gente que me consideró el niño prodigio del campeonato durante más años de los que puedo recordar ahora me llama abuelo.

¿De dónde sacan esas tonterías? A ver, ¿acaso no me han visto hoy?

Casi me entran ganas de plantearme seriamente retirarme esta temporada. Darle a la prensa lo que quiere.

Sin embargo, no soy de los que se rinden. Y no voy a dejar que un novato arrogante me saque de mi juego.