Capítulo 4 #3
—No sé para qué me molesto. Espero que sigas cagándola a lo grande, James, porque entonces Anders te echará y tendré un compañero de equipo decente que sí tenga posibilidades de ganar.
Dicho esto, se marcha con la cabeza bien alta. Qué capullo. ¿Cómo se atreve a subestimarme?
Casi desearía que Johannes se hubiese quedado para que viera lo que tengo que aguantar .
Mi primera prueba clasificatoria llega antes de lo que esperaba, y, aunque soy el novato de la pista, el público me aclama cuando entramos en los boxes de Hendersohm.
Los aficionados nos lanzan camisetas; me sorprende que Kian se detenga a firmarlas y a estrechar la mano de todos los niños que buscan obtener algo de su ídolo.
Siempre está muy concentrado en el trabajo.
No tiene tiempo para nadie ni para nada. O quizá es que no tiene tiempo para mí.
El ambiente dentro de los boxes es único, lleno de técnicos, analistas, diseñadores, agentes y el mismísimo jefe, Anders.
Todos se preparan para el inicio de la temporada.
Me alegro mucho de incorporarme a una temporada en la que los monoplazas solo han necesitado algunos ajustes respecto al año pasado, porque fueron buenísimos, así que no tengo que solucionar los problemas de un coche completamente nuevo y reconstruido que aún está siendo revisado por los técnicos.
Anders se regodeó mucho durante la pretemporada de que en Hendersohm no había un piloto número uno porque no es la filosofía de su equipo, pero todos saben que el puesto de líder pertenece a Kian.
¿Acaso no se da cuenta de que el equipo al completo gira en torno a él y a sus deseos?
Es la llama que brilla entre las polillas, que revolotean sin rumbo.
Supongo que este fin de semana veremos qué pasa.
¿Me frenarán si me acerco a Kian? ¿Cuántos técnicos estarán pendientes de mi monoplaza para asegurarse de que mis cambios de neumáticos sean tan rápidos como los de Kian?
Va a ser interesante, como poco.
Y resulta incluso más interesante de lo que jamás habría imaginado.
El tío al que he seguido y admirado durante años se desmorona.
Le cuesta arrancar y no puede mantener el ritmo en algunas de las curvas más duras del circuito de Baréin; en general, su actuación deja mucho que desear .
De hecho, termino por delante de él, marcando un tiempo de vuelta que me llena de alegría, tanto a mí como a todo el equipo de Hendersohm. Ash, mi ingeniero y el tío que me dará consejos durante toda la temporada, no para de elogiar lo bien que lo he hecho para ser un novato.
Kian sigue intentándolo hasta el último minuto, aunque no es suficiente.
Oigo a Cole decirle a Ash que Kian solo ha llegado a la octava posición, mientras que yo estoy en la cuarta.
Es un cambio de posiciones que creo que nadie esperaba; Kian menos aún.
Imagino lo que estará pensando él al oír que ha quedado octavo y yo, cuarto.
¿Quién es el piloto número uno ahora, Kian? ¿Quién corre el riesgo de ser despedido? Sesión de formación, los cojones. Todavía no ha habido ninguna consecuencia por mi ausencia; si tenían alguna duda sobre si valía la pena como piloto, pues parece que sí…
El ambiente se enrarece en los boxes cuando entra Kian.
Al principio está en silencio, y luego nunca lo he visto tan enfadado.
Golpea su casco con tanta fuerza que prácticamente rebota en la mesa y cae al suelo, me sorprende que la visera no se rompa con el ruido que ha hecho.
Tiene todo el derecho a estar frustrado.
Terminar octavo en la fase clasificatoria cuando debería haber estado entre los tres primeros no es bueno.
Ni yo mismo estoy seguro de qué ha pasado hoy.
Nadie dice ni mu y la tensión se puede cortar con un cuchillo. La rabia de Kian anula el bullicio del público del circuito. Me fascina la sucesión de emociones que le cruzan el semblante y no puedo apartar la mirada.
De pronto, suelta un suspiro; es como ver un globo desinflarse.
La imagen me resulta cinematográfica y parece ocurrir en una especie de cámara lenta espantosa.
La lucha y la angustia desaparecen de su expresión y de su cuerpo hasta que vuelve a ser el sereno e imperturbable Kian Walker y enseguida comienza a disculparse con todos .
No encuentro la palabra adecuada para describirlo.
Es como las cuatro estaciones en un día, una fuerza de la naturaleza que contiene caos y calma en una brillante y hermosa coraza.
Anna lo lleva aparte; antes de que me dé cuenta, ya se ha ido.
Para él ahora mismo no existe la prensa, y es probable que sea lo mejor si ha abollado un casco.
Cuestan miles de dólares y se ciñen perfectamente al cráneo para que nos protejan de todo lo que nos pueda deparar la pista.
Me toca enfrentarme al equipo solo. Es todo muy raro, y curiosamente estoy decepcionado.
Debería estar emocionado, pues he obtenido el cuarto puesto en mi primera clasificatoria; sin embargo, la prensa solo quiere hablar del decepcionante resultado de Kian, así que mi logro queda completamente eclipsado.
Porque todo tiene que girar en torno a Kian Walker, claro.
Me cago en Kian Walker.