Play off 59. La nada
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59. La nada

La nada

Enzo

Negro.

¿Estoy soñando?

¿Estoy cayendo?

No lo sé, parece que desaparezco.

Vuelvo de nuevo. No sé por cuánto tiempo, no tengo la certeza. ¿Qué me está pasando? No sé dónde estoy. Creo que hay voces. Voces que no tienen caras. Son ecos en la lejanía, como si estuvieran al final de un túnel:

—No se mueve.

—Tenéis que llamar a los médicos...

—¿Respira?

No sé quiénes hablan. Quiero decirles que estoy aquí, que los estoy oyendo, pero no sé por qué no puedo hacerlo. Intento moverme, pero mi cuerpo no me responde. De pronto es como si fuera una pieza inerte.

Negro otra vez.

Veo una luz. Imágenes difusas inundan mi cabeza.

Intento recordar qué ha pasado. Había ruido, ¿Jack está a mi derecha?

No me mira. La jugada anterior, sus palabras.

.. ¿Qué me había dicho? Me esfuerzo por recordarlo, creo que fue lo que me desestabilizó, algo me dijo, pero no consigo recordar el qué. Después, un golpe.

Mi cuerpo girando sin control. Siento el vacío. Un impacto seco, brutal. Las imágenes no son claras, son como fragmentos rotos. Como flashes que lo ciegan todo. ¿Ese golpe de dónde ha venido? No veo al rival, no veo nada, solo un estallido blanco, y me apago.

Siento frío, un frío que cala hondo. Hay algo duro bajo mi espalda.

¿Sirenas?

Las luces atraviesan mis párpados. Intento abrirlos, pero no puedo. Es inútil.

Jack apartándose, Jack, Jack, Jack y su sonrisa de superioridad. Me duele la cabeza, es un dolor que me cala hasta lo más hondo.

Creo que la pierna me dolía también. Me dolía antes, pero ahora no.

—La presión está bajando.

—¿Me oyes?... Enzo, si me oyes, trata de apretar mi mano.

Quiero gritar, quiero decirles que sí los oigo, joder. Pero mi cuerpo no me responde. No sé si le aprieto la mano. No sé ni siquiera si tengo mano.

Vuelvo a sumirme en la oscuridad. Creo que me voy a quedar aquí un rato más. Aquí, en la nada, no duele, no tengo que esforzarme.

Vuelvo.

El ruido cambia, es ¿metálico? Huele a desinfectante, como cuando estuvimos con Archie. ¿Me he muerto? Es eso. Tiene que serlo.

—A la de tres...

—Cuidado con las cervicales.

Siento que alguien me mueve y el puto mundo revienta en mil puntos de dolor. Siento que mi pecho sube y baja sin que lo pueda controlar. La pierna me duele tanto que grito con todas mis fuerzas, pero no estoy seguro de si la voz sale de mi cuerpo.

Intento abrir los ojos de nuevo.

Nada.

Creo que me llevan a algún sitio. Yo voy detrás, perdido entre las sombras de las que no consigo salir.

—Parece una contusión cerebral grave.

Creo que es lo último que oigo antes de volver a sumirme en la oscuridad que flota sobre mí como una sentencia.

Y luego, otra vez, la nada. Una nada que ahora duele.