Pisa la Raya (DC Jake Tanner 1) Capítulo 55
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Capítulo 55

LUKE CIPRIANO

L uke estaba perdido. Físicamente. Emocionalmente.

Mentalmente. Todo lo que había pensado sobre su familia era una mentira, una fachada, una farsa.

Su vida entera había sido un torneo en el que ellos peleaban.

Y él era el premio. Lo habían utilizado para su propio beneficio narcisista.

Lo que más le dolía era lo de Freddy. Era con quien más vínculos había creado durante su infancia.

Casi inseparables. Todo mientras Danny trabajaba en algún sitio, trayendo el dinero para que pudieran comer y beber esa noche.

Freddy había sido el confidente de Luke, su compañero más cercano.

En cuestión de pocas horas, toda su familia se había desmoronado.

Una madre y sus hijos separados en plena naturaleza, cada uno abandonado a su suerte.

La metáfora perturbó a Luke mientras evocaba imágenes de sangre, masacre y muerte…

y, finalmente, una manada de leones atrapados por cazadores furtivos.

Rodeados de armas. Obligados a rendirse y a morir.

Luke cerró los ojos y desterró aquellos pensamientos de su mente.

Encontró un banco cercano y se sentó; la cabeza le daba vueltas mientras sacaba la llave del bolsillo y la hacía rodar entre los dedos.

El metal oxidado tenía un tinte entre verde y marrón, pero aun así lograba brillar bajo la luz del sol.

Luke deseó que fuera una señal, pero no creía en ese tipo de cosas.

Un poder superior no le había ayudado en ninguna otra etapa de su vida, así que ¿por qué iba a empezar ahora?

Además, de nada le servía tenerla de todos modos.

No tenía ni idea de dónde estaba Candice ni medios para llegar hasta ella.

Ojalá hubiera anotado el número de Dennis; le vendría bien ver una cara más o menos amigable en ese momento.

Espabila de una vez, idiota , se dijo a sí mismo.

Un coche pasó a toda velocidad por delante de él, captando su atención.

Luke levantó la cabeza de golpe y vislumbró un coche de policía que bajaba rugiendo por la calle.

Siguió el vehículo con la mirada hasta que aparcó junto a otro coche patrulla a lo lejos.

Al ver las luces intermitentes, a Luke se le heló la piel.

Los cazadores estaban cerrando el cerco a su alrededor.

Y alrededor de Danny.

Con las armas listas.

Un momento de epifanía lo sobresaltó. Era una farsa.

Todo estaba mal. Era un error. La policía encontraría a su hermano en el barco.

Por supuesto que lo harían. Danny era lo bastante estúpido como para estar allí en primer lugar cuando deberían haber tenido un Plan C, algo que nunca antes les había hecho falta.

Pero Danny era demasiado engreído, demasiado descarado.

Había ignorado casi todas las reglas de Freddy, el mantra por el que todos habían jurado cuando su antiguo líder aún estaba con ellos.

¿Y para qué? ¿Por una zorra estúpida que de todas formas le iba a robar todo el dinero?

Luke deseó que nunca hubieran ido a aquel pub aquel día; que Louise nunca hubiera entrado en sus vidas.

Los «y si» no cambian nada, gilipollas.

Se quedó mirando la bolsa de dinero que tenía delante.

Reflexionando. Con la cantidad que tenía, podría vivir la vida que quisiera.

En cualquier lugar. No había mucho que la gente no daría por tener ese mismo lujo.

Y sin embargo, ahí estaba él, perdiendo el tiempo con ello, considerando tirarlo todo por la borda.

Su mente se centró en las personas que habían resultado heridas para que él pudiera tener ante sí esos trozos de papel sin sentido y esos diamantes.

Luke pensó en el empleado al que Danny había disparado sin piedad, en el dueño del Audi, en el agente de policía.

Estaba mal. Muy mal. Habían ido demasiado lejos. Demasiadas personas habían sufrido por su maldad; por la maldad de Danny . Y tanto él como Michael eran cómplices, aunque ellos mismos nunca hubieran apretado el gatillo.

La mente de Luke cambió a Candice. Y entonces se dio cuenta: la policía lo buscaba a él , y estaba posicionada a solo unos cientos de metros; ellos sabrían dónde estaba Candice; ellos podrían salvarla.

Él podría salvarla. Aunque eso significara entregarse a la policía.

Un pequeño sacrificio que pagar por los eventos del día. Una pequeña oportunidad de redención.

Luke se apretó la cabeza con las manos hasta que todo le dolió y echó un vistazo a la barricada de vehículos policiales a lo lejos.

Un momento después, tomó su decisión.

Era mejor para todos si lo hacía de esta manera. Para él. Para Danny. Para Michael. Para las familias de los que habían sufrido. Para Candice. Para todo el mundo.

Agarrando su bolsa, Luke se la colgó al hombro y comenzó a caminar con paso vacilante hacia el ejército de agentes de la ley que estaban estableciendo un cordón en mitad de la calle.