Pido Perdón Epílogo
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Epílogo

Esto ocurrió… y aún importa.

Nota de autora

Pido Perdón es una obra de ficción inspirada en hechos reales.

Comencé a escribir esta novela sin conocer todavía la verdadera dimensión de lo que había ocurrido.

Apenas había escuchado fragmentos dispersos de algunas historias, leído pequeños testimonios o visto imágenes sueltas en algún documental.

Fue durante los últimos meses de escritura de Los Hijos del Olvido cuando esta historia empezó a abrirse paso dentro de mí de una forma inesperada.

Al principio solo existía una sensación. Una incomodidad difícil de explicar.

La intuición de que detrás de aquellos silencios había algo mucho más profundo, más doloroso y más oscuro de lo que imaginaba. Y entonces empecé a investigar.

Cuanto más leía, más difícil me resultaba apartar la mirada.

Descubrí testimonios de mujeres jóvenes encerradas en instituciones donde el miedo, la culpa y el silencio formaban parte de la vida cotidiana.

Muchachas obligadas a crecer demasiado pronto.

Hijos arrebatados. Castigos difíciles de imaginar.

Vidas enteras marcadas por una vergüenza que nunca les perteneció.

Muchas de aquellas mujeres callaron durante décadas. No porque hubieran olvidado, sino porque nadie quiso escucharlas.

Esta novela nace de ese silencio.

Aunque Alicia, Laura y Ana son personajes ficticios, muchas de sus emociones, heridas y vivencias están inspiradas en relatos reales de mujeres que pasaron por las diferentes instituciones del Patronato de Protección a la Mujer durante buena parte del siglo XX en España.

No he querido escribir un ensayo histórico. He querido acercarme al lugar más difícil: el interior de quienes vivieron aquello.

Cómo se rompe una muchacha por dentro. Cómo aprende a sobrevivir. Cómo el miedo puede quedarse viviendo dentro de alguien incluso muchos años después.

Y también cómo, a veces, incluso en medio de la oscuridad, sigue existiendo una pequeña posibilidad de dignidad.

He escrito esta historia desde el respeto más profundo hacia todas aquellas mujeres que todavía hoy continúan luchando para que su memoria no desaparezca.

Ojalá esta novela sirva, aunque solo sea un poco, para mirar hacia ellas con la humanidad que durante demasiado tiempo les fue negada.

Claudia Gómez