Peyton Place (Peyton Place 1) 4 #3
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La cara de él estaba congestionada cuando se abalanzó nuevamente sobre ella, y en el rápido segundo antes de que sus manos pudieran tocarla, Selena levantó el atizador con ambas manos y lo dejó caer con toda su fuerza encima de la cabeza de Lucas.

Él se desplomó inmediatamente, casi a los pies de Selena, y temerosa de que recuperara sus energías y se levantara, la muchacha volvió a abatir el atizador una y otra vez sobre su cabeza.

La sangre manó a borbotones y le salpicó la cara.

«¡No debe levantarse! ¡Si se levanta me matará! ¡No puedo dejar que se levante! Debe estar muerto.»

Pero Selena no se atrevió a descubrirse los ojos y mirar.

Notó que dos brazos delgados tiraban de ella, apartándola del cuerpo que yacía a sus pies, y siguió sin atreverse a descubrirse los ojos.

Fue cuando notó una fuerte bofetada en la mejilla que bajó la mano y se encontró ante su hermano Joey.

Detrás de ella, el fuego producía un sonido seco y amistoso, mientras el tronco que ella había colocado sobre los morillos empezaba a arder.

«¡Tan deprisa! —pensó con aturdimiento—. En el corto espacio de tiempo que necesita un tronco para empezar a arder.»

Levantó la mano izquierda y se secó la boca. La retiró cubierta de sangre. Se pasó la lengua por los labios y notó el sabor a sangre.

—Me he cortado el labio —dijo tontamente.

Joey meneó la cabeza.

—Es de él —susurró—. Estás totalmente cubierta de sangre.

Lo único que Selena quería hacer era echarse en algún sitio y quedarse dormida.

Se sentía como si no hubiese dormido en varias semanas, y meneó la cabeza para combatir el agotamiento que la invadía.

«No puedo dormirme —pensó con soñolencia—.

Tengo que permanecer despierta y pensar.

» Con esfuerzo, decidió finalmente lo que debía hacer.

Se dirigió hacia el teléfono como si andara sobre barro, y tenía ya la mano en el auricular cuando Joey la alcanzó y le apartó la mano de un fuerte golpe.

—¿Qué vas a hacer? —inquirió.

Habría querido gritar, pero habló en un ronco susurro.

—Llamar a Buck McCracken —dijo Selena, y volvió a levantar la mano hacia el auricular del teléfono.

—¿Estás loca? —susurró Joey, agarrándola por la muñeca. Tosió—. ¿Estás loca? —Esta vez habló en un tono normal que pareció demasiado alto—. ¿Estás loca? No puedes hacerlo. Si llamas al comisario, te arrestarán.

—¿Qué otra cosa puedo hacer? —preguntó Selena.

—Tendremos que librarnos de él —dijo Joey—. Os he oído hablar. Nadie sabe que está aquí. Nos libraremos de él y nadie lo sabrá jamás.

—¿Cómo podemos librarnos de él?

—Le enterraremos.

—No podemos. La tierra está helada. Jamás conseguiríamos cavar un agujero lo bastante profundo.

—El corral de las ovejas —dijo Joey, y los dos permanecieron inmóviles, pensando en el corral de las ovejas.

Ninguno de los dos miró el cuerpo caído delante de la chimenea.

—La tierra no está helada en el corral de las ovejas —aseguró Joey—. Hace dos días llevé la lámpara de infrarrojos para los corderitos. Estará blanda. Igual que en verano.

—Nos descubrirán —dijo Selena—. Hay sangre por todas partes. Nos descubrirán.

—Escucha, no podemos dejar que nos descubran. Si lo hacen, te arrestarán y te meterán en la cárcel. Te meterán en la cárcel y después te ahorcarán. —Joey se sentó y se echó a llorar—. ¡Selena!

—¿Sí, Joey?

—¡Selena, te ahorcarán! Tal como se ahorcó mamá. ¡Te colgarán del cuello hasta que te pongas azul y te mueras!

—No llores, Joey.

—¡Selena! ¡Selena!

Como si los sollozos de Joey fueran estimulantes, Selena empezó a pensar. Se sobrepuso a sí misma, miró a Lucas y después se tragó las náuseas que le produjo su aspecto.

—Ve a buscar una manta, Joey —dijo con calma.

Al cabo de un momento, cuando Joey le hubo dado una manta de lana que cogió de la cama de su hermana, Selena dijo:

—Ve a sacar a las ovejas del corral.

Puso la manta alrededor de la cosa aplastada que había sido su padrastro.

Sólo su cuerpo era identificable. Cuando ella y Joey le arrastraron fuera de la casa, el viento agitó la parte inferior de su camisón y su bata y los enredó en torno a sus piernas.

La sangre de Lucas empapó la manta y dejó un rastro rojo sobre la nieve.

Selena y Joey enterraron a Lucas en una fosa de casi un metro de profundidad, y cuando lo hubieron hecho, Joey volvió a meter a las ovejas en el corral, que inmediatamente empezaron a andar de un lado a otro, como era su costumbre, y a los pocos minutos cubrieron la fosa recién cavada de huellas de pezuñas.

Pero la excavación y el enterramiento fueron sencillos en comparación con el trabajo de limpiar el salón.

Amanecía cuando terminaron, y el viento seguía soplando y agitando los helados copos de nieve.

Se acercaron a una de las ventanas y miraron al exterior.

El sendero que iba de la casa al corral de las ovejas estaba totalmente cubierto de nieve virgen, como si nadie hubiera pasado por allí.

1 ROTC: Reserve Officiers Training Corps (Centro de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva). (N. de la T.)