CAPÍTULO 28 DÍA DE CHICAS Y… DE MENSAJES
DÍA DE CHICAS Y… DE MENSAJES
El domingo por la mañana mi móvil vibra sobre la mesita de noche. Es un grupo de chat nuevo con Selena y Jannet.
Selena: Chicas, ¿habéis sabido algo de Kassy?
Jannet: Nada desde el viernes. Estoy preocupada de verdad.
Selena: Yo también. Creo que deberíamos hacer algo. Algo sorpresa.
Jannet: ¿Como qué?
Selena: Ir a su casa. Su madre trabaja hoy, aunque sea domingo y Kassy tiene que cuidar a su padre.
Llevamos de todo: maquillaje, esmaltes, mascarillas, ropa divertida, snacks…
un día completo de chicas. La hacemos reír, nos disfrazamos, grabamos TikToks absurdos…
lo que sea para que tenga un rato de luz.
Leo el mensaje con una sonrisa triste. Kassy ha estado desaparecida desde la fiesta. Solo nos mandó un mensaje corto diciendo que necesitaba espacio. Sabemos que está mal, pero no sabemos hasta qué punto.
Yo: Me apunto. ¿A qué hora?
Quedamos en una hora. Salgo de casa con una mochila llena de cosas: esmaltes de todos los colores, mascarillas, diademas con orejas de gato, snacks y hasta una peluca rosa que Jannet me ha prestado.
Cuando nos reunimos en la esquina, las tres parecemos un comando de chicas en misión de rescate emocional.
Es el padre de Kassy quien abre la puerta.
Está mucho más delgado que hace unas semanas.
Muchísimo más cansado también. Pero cuando nos ve a las cuatro ahí plantadas, su expresión cambia inmediatamente.
Sonríe. Y es una sonrisa preciosa. Una sonrisa que dice más cosas de las que cualquier palabra podría explicar.
—Hola, chicas.
—Venimos a secuestrar a su hija —dice Selena muy seria.
—Adelante —dice sonriente.
Kassy aparece unos segundos después y se queda completamente inmóvil.
—¿Qué hacéis aquí? —pregunta con voz ronca.
—Día de chicas obligatorio. No aceptamos un no por respuesta —dice Selena, levantando las bolsas con una sonrisa enorme. Kassy intenta protestar, pero Jannet ya está entrando con la mochila llena de snacks.
—Tu padre nos ha dado permiso. Así que a callar.
El padre de Kassy se queda mirándonos entrar como un torbellino de risas y bolsas, su cara se ilumina con una sonrisa cansada pero genuina. Esa sonrisa vale oro. Es lo más bonito que veo en todo el día.
Pasamos la mañana entera haciendo el loco.
Le pintamos las uñas a Kassy de colores imposibles, le hacemos mil peinados absurdos, nos probamos ropa ridícula, grabamos TikToks donde bailamos fatal y nos ponemos mascarillas de pepino mientras comemos palomitas y chocolates.
Por un rato, Kassy se olvida de todo. Se ríe de verdad.
Nos reímos las cuatro como locas. Es uno de esos días que se sienten como medicina.
Por la tarde nos tiramos en el sofá del salón a ver una serie romántica. Kassy está en medio, con la cabeza apoyada en mi hombro. Su padre se ha dormido en el sillón y nosotras hablamos en susurros para no despertarlo. Saco el móvil discretamente y le escribo a Ryder.
Yo: Hola, Dios del Sexo. Solo espero que tengas un buen domingo .
La respuesta llega casi al instante.
Filosofía: Mi domingo acaba de mejorar considerablemente.
Siento una oleada de calor en el pecho. Sonrío como una tonta.
Yo: ¿Por qué?
Filosofía: Porque estoy haciendo un trío con una pelirroja y una morena muy caliente.
Me quedo mirando la pantalla con la boca abierta.
¡Será cabrón! Siento un pinchazo de celos tan fuerte que tengo que dejar el móvil un momento.
Las chicas me preguntan qué pasa y les digo que nada, que es mi hermano preguntando tonterías.
Pero el móvil sigue vibrando. Gruño bajito y dejo el móvil boca abajo.
Pero la curiosidad me mata. Lo cojo otra vez.
Filosofía: Me falta la rubia. ¿Te apuntas, Monroe?
Filosofía: Es mentira. Estoy trabajando en el trabajo de Filosofía que tenemos que defender mañana. ¿Tú qué haces?
Abro mucho los ojos. Joder. El trabajo. Lo había olvidado completamente.
—¡Mierda! —digo en voz alta. Las tres me miran inmediatamente.
—¿Qué pasa? —pregunta Selena.
—El trabajo de Filosofía. Se me había olvidado por completo que mañana tengo que presentar un trabajo con Ry… con un tipo de clase.
—¿Te vas?
Miro a Kassy y veo que al fin parece ella misma después de los días tan malos que llevará. Sé lo importante que son estos momentos en situaciones así. No pienso irme.
—No. Me quedo. Dormiré poco. Ya está.
Ryder vuelve a escribir.
Filosofía: ¿Qué estás haciendo ahora mismo?
Sonrío y respondo con maldad.
Yo: Pues estoy con un jugador de hockey con mucha responsabilidad afectiva y una sonrisa de infarto.
Filosofía: Un personaje de una serie de televisión no cuenta como ligue, Monroe.
Me sorprendo tanto que casi se me cae el móvil.
Yo: ¿Cómo conoces tú Off Campus? ¿Y cómo sabes que hablaba de eso?
Filosofía: Soy muy observador. Y tampoco hace falta ser superdotado para saberlo, es de lo que todas las chicas hablan en el instituto últimamente. Además, te conozco bien a ti y sé que te van más los jugadores de fútbol americano.
Sonrío como una idiota.
Yo: Es cierto. Preséntame alguno. En tu equipo hay muchos.
Ryder me responde con el emoticono del dedo corazón. Tengo que reprimir una risa fuerte para que las chicas no me pillen.
Yo: No seas celoso.
Ryder parece escribir y borrar varias veces. Al final llega su mensaje.
Filosofía: No me provoques entonces, Monroe.
La conversación se queda ahí. Dejo el móvil y me quedo mirando la pantalla de la tele sin verla realmente, preguntándome si Ryder ha sentido celos de verdad o solo estaba bromeando. Pero no puede ser, ¿verdad? Solo estamos bromeando.