CAPÍTULO 10 QUIERO VERTE
QUIERO VERTE
—Y esta vez menos mal no hubo agresión por parte del marido, pero ¡imagina el plan!
—Kassy nos está contando la última aventurita de los amigos de Ryder Knox que volvió a pasar ayer en su vecindario mientras Selena, Jannet y yo la escuchamos con la boca abierta.
Estamos desayunando algo en la cafetería del instituto, en el descanso.
Y todas estamos igual de afectadas por lo que cuenta Kassy.
Al parecer, Nick Stone y Justin Maloni fueron pillados la noche anterior saliendo por la ventana de otra de las vecinas de Kassy y el marido los pilló infraganti con su mujer— ¡Salieron los dos desnudos!
¡La tipa esa se estaba montando un trío!
—Kassy se desternilla de la risa mientras nos lo cuenta.
A mí se me ha atragantado el bocado del dónut glaseado que me estaba comiendo.
¿Un trío? ¿Y yo me siento mal por lo que estaba haciendo con Ryder?
—¿Hay una especie de apuesta o algo entre esos chicos para follarse a las vecinas de tu barrio? —se burla Selena y Kassy palidece en ese momento.
—¡Que no se les ocurra acercarse a mi madre o la que saldrá en las noticias seré yo! —apunta Kassy y entonces todas reímos a carcajadas— ¡No os riais! Aunque eso no va a pasar, mi madre tiene buen gusto. Jamás se fijaría en uno de esos andrajosos.
—Kas, no seas así, esos chicos están de muy buen ver y tú y yo y todas lo sabemos —apunta Selena y su comentario casi me hace sonreír.
Es la primera vez que habla bien o algo bien de los amigos de Ryder y eso hace que mi consciencia se perdone todavía más por todo—.
Además, me he dado cuenta de que desde la última vez que te perdiste en una de las habitaciones de The Ruins hablas mucho de ellos, eso quiere decir que piensas en ellos —apunta Selena con tono acusatorio y me hace fruncir el ceño—.
Todos vimos que bajaste toda despeinada justo a la vez que lo hacía Ryder Knox. ¿Tienes algo que contarnos, Kassy?
El rostro de Kassy palidece. El mío creo que también. No, no, no… Ryder subió con otra chica y… ¿hicieron un trío con Kassy?
Miro a mi amiga con los ojos muy abiertos y ella no dice nada, está nerviosa, más que nunca. ¡Mierda!
—Kassandra Dixon, empieza a hablar ahora mismo —le insta Jannet.
—No hice nada, me estaba besando con otro chico cuando Knox entró con la tipa eso y solo los observé —admite finalmente Kassy y todas aguardamos silencio para que continúe—.
¿Qué iba a hacer? Se metió en la misma habitación, sin importarle una mierda que estuviera ocupada, y se puso a follar como un animal con esa chica y…
no pude evitar mirar. El tipo con el que estaba yo me estaba masturbando y la verdad que hasta que no vi a Ryder en acción no me estaba enterando de nada.
Pero, escuchad, ¡ese cabrón sabe lo que se hace!
Dios… es tan sexy… ¿Serán todos sus amigos igual?
Porque francamente me estoy planteando seriamente tener una aventura en secreto con alguno de ellos.
Nada serio. Solo para coger buen entrenamiento en la cama antes de llegar a la universidad.
Todas mis amigas ríen y hacen soniditos de “esto es un buen chisme”, pero yo no reacciono hasta que de mi voz sale una frase de forma involuntaria mirando a los ojos a Kassy.
—¿Cómo es? —Kassy sigue riendo y me mira.
—¿Cómo es el qué? ¿Su polla? Bueno, es un buen espécimen, si se me permite decirlo —sigue riéndose y con su explicación. Selena y Jannet gritan un ¡Uh!
—No, no eso —ya sé cómo es su polla, pienso para mí— ¿Cómo es ser follada por Ryder Knox? —el silencio se hace en el grupo y veo a Kassy tragar saliva.
—No he sido follada por Ryder Knox, Ava.
—Pero lo has visto. ¿Qué viste en ella, en la chica? —insisto.
—Se corrió como tres veces —de repente el relato de Kassy se vuelve más serio y su expresión también—.
Tenía los ojos en blanco casi todo el rato y él…
joder, se movía de una manera increíble.
No puedo explicarlo con palabras chicas, ojalá lo hubiera grabado.
Pero no me imagino a ninguno de los demás chicos de este instituto follando así, la verdad.
Espero que nuestra suerte cambie en la universidad, porque si solo los chicos malos saben follar, estamos en un gran problema.
—Acabaremos todas como tus vecinas —añade Selena y otra vez vuelven todas a reír.
El resto de las horas de clase las paso tratando de imaginar a Ryder Knox follando. Esto es patético. Tengo que estrenarme con alguien o voy a ser una salida hasta que ocurra.
En clase de historia estoy completamente en una película porno formada en mi cabeza con Ryder Knox como protagonista cuando siento que alguien me habla.
—¡Eh! ¡Monroe! ¿Estás ahí? —sacudo la cabeza y miro a mi derecha.
Un momento, ¿cuánto tiempo lleva Daniel Connel sentado en el asiento que hay junto a mí?
Le hago una mueca parecida a una sonrisa e intento que no se me note lo que tenía en la cabeza, aunque es una gilipollez, nadie puede leer las mentes, pero ahora mismo me siento como si me hubieran pillado infraganti— ¿Estás bien?
—me pregunta Daniel con una sonrisa en el rostro, seguro que tengo que tener una cara de lela ahora mismo de lo más ridícula.
—Sí, sí, perdona. Estaba tan metida en la explicación del profesor Moore que no me he dado cuenta de que me hablabas —me invento como excusa. Connel ladea la cabeza y me mira extrañado.
—No sabía que te interesaba los métodos de agricultura del siglo XVIII —me dice. Mierda.
—¿Qué me estabas diciendo? —desvío el tema porque ya no sé cómo salir de aquí sin acabar peor parada.
—Te decía que de verdad lo siento por haberte dejado tirada cuando…
Pongo los ojos en blanco y lo interrumpo.
—Déjalo ya, Connel. Estás perdonado, ¿vale?
¿No te lo demostró mi beso del otro día?
—que por cierto esa mierda de beso ha sido mi primer beso con un chico y me acabo de dar cuenta ahora mismo.
Porque he hecho cosas mucho más íntimas que besar a un chico antes de mi beso con Daniel Connel.
Estoy tan mal que he empezado la casa por el tejado.
—Eso quería decirte. Tu beso… bueno, me demostró que he sido un imbécil. Que no debería haberme creído eso que decían de ti y todo eso. Y… me gustaría repetirlo, Ava, pero más participativo esta vez.
Mi rostro palidece ante sus palabras.
—¿Qué es eso que se dice exactamente de mí? —pregunto de forma inquisitiva.
—Yo… bueno… a la vista está que son tonterías.
—¡Dímelo! —le ordeno.
—Ava, no me metas en líos. Te estoy diciendo que voy a ignorarlo. Que me apetece mucho salir contigo y que…
—¡Que me lo digas! —le grito esta vez.
—Señorita Monroe, salga de clase ahora mismo —escucho decir al profesor Moore. Joder.
Miro al profesor, susurro un lo siento y me levanto de mi asiento.
Cojo mis libros y salgo pitando a mi taquilla para dejar mis libros y coger mi teléfono móvil para hablar con Kassy.
Necesito ayuda. Algo está pasando en Crow High y voy a averiguar qué demonios es.
Kassy tiene la tarde libre hoy, creo. Así que le escribiré para que me espere al terminar las clases y poder hablar con ella.
Pero cuando abro mi taquilla veo algo dentro que llama mi atención. Es una bolsa de papel que yo no he puesto ahí. Miro a mi alrededor, pero no hay nadie. Todavía no ha acabado la última clase del día y los alumnos estarán todavía en clase.
Con el ceño fruncido echo un vistazo a lo que hay en la bolsa. Es… ¿una camiseta? Enorme, por cierto. Sí, es una cami… ¡¿qué cojones?! ¡Es la jodida camiseta de Ryder Knox del equipo de fútbol americano! No estoy soñando. Aquí pone R. Knox y el número nueve debajo. ¿Quién ha puesto esto aquí…?
Entonces veo un papelito caer al suelo. Me agacho, con la camiseta aun en la mano. Y cuando mis ojos se posan en lo que pone en el papelito se me dibuja una sonrisa estúpida en la cara y mi pecho sube y baja de la emoción.
Quiero verte, cosita.
Cuando me doy cuenta de que estoy riendo como una maníaca histérica me muerdo el labio para dejar de hacerlo y guardo la camiseta en la bolsa antes de que alguien me vea. Pero antes de guardarla la huelo disimuladamente y joder… creo que voy a tener un orgasmo solo de olerlo.
Quiere que me la ponga para vernos esta noche en la ventana. Es eso.
Me ha encantado la sorpresa. No puedo negarlo. Siento una maraña de sensaciones maravillosas y muy intensas en el estómago y una ilusión mayor que la de un niño el día de navidad.
Quiero volver a verlo. Y por supuestísimo que me pienso poner su camiseta. Además, se me acaba de ocurrir una idea estupenda para combinar con esta camiseta. Estoy tan absurdamente emocionada que se me ha olvidado que tenía algo que decirle a Kassy.