CAPÍTULO 6 SIGUIENDO LOS MISMOS PASOS
SIGUIENDO LOS MISMOS PASOS
—Por favor, Ava, necesito tu ayuda para el parcial de historia —me suplica Kassy mientras estamos en la cafetería del instituto, en el descanso entre clase y clase, y yo me estoy comiendo mi sagrado dónut glaseado— Si suspendo, me voy a morir. Y mi padre me castigará de por vida.
—Ya te he dicho que mi padre no me deja salir esta semana por las tardes —le vuelvo a mentir porque el verdadero motivo de que no quiero estar fuera de casa es porque quiero acudir a mi cita a la ventana con “mi secretito”—.
Pero podemos hacer una cosa —concedo, porque no quiero dejarla tirada—.
Puedo recogerte de tu entrenamiento con las animadoras y comemos algo juntas en la biblioteca, te explico lo que me dé tiempo y después me voy cagando leches para mi casa.
—¿Tu padre no te deja salir para estudiar y te deja comer fuera? —me pregunta Kassy y odio cuando se pone en modo agente del FBI.
—Me dejará si sabe que sigo en el instituto y me quedo en la biblioteca para estudiar —digo y Kassy asiente convencida.
Estupendo. Ahora miento a mis amigas por ir a una cita no cita con Ryder Knox. Qué bajo has caído, Ava Monroe…
El día ha sido bastante raro. Ryder y yo nos hemos cruzado un par de veces por los pasillos, pero ninguno de los dos ha hecho el amago de mirar al otro o siquiera dar a entender de alguna manera que notábamos la presencia del otro.
Por mi parte es entendible, ¿no? Yo no soy la que tiene una mala reputación de los dos.
Pero él… ¿se avergüenza de mí? ¿Se habrá arrepentido?
¿Y si no aparece más por la ventana? Porque, seamos sinceros, yo no le estoy ofreciendo nada del otro mundo.
Ryder Knox tiene fama de haberse tirado a muchas mujeres, y algunas de ellas bastante experimentadas. Es una mierda esto de ser insegura…
Cuando llega el final de las clases hago tiempo en la cafetería y estudio para el examen de mañana mientras espero que Kassy termine de su entrenamiento como animadora.
Y cuando casi ha llegado la hora, me dirijo hacia el campo de futbol americano del instituto con la intención de esperarla en las gradas.
En seguida la veo. Es difícil no ver a la líder del equipo de animadoras.
Tomo asiento en las gradas y espero paciente mientras saco mi teléfono móvil y le escribo un mensaje a mi padre para decirle que me quedo un par de horas más en el instituto para estudiar.
Pero cuando estoy a mitad de escribir el texto, un movimiento capta mi atención.
Los chicos del equipo de futbol americano están corriendo justo por delante de la grada donde estoy yo, algunos de ellos sin camise…
ta… Mierda. ¡Ryder! ¡Coño, ¿cómo he olvidado que él es uno de las estrellas del equipo y estaría aquí entrenando?
! Ava, no le mires tan fijamente el torso, con esos pectorales contrayéndose, sudado, entintado y…
¡Mira a otro lado! ¡Ya! Pero me encuentro con su mirada azul de frente y me acaba de pillar mirándolo fijamente con cara de salida.
Sigue corriendo, inspirando por la nariz y expirando por la boca.
¿Y si piensa que he venido a verlo a él?
—¡Kassy! —grito desesperada llamando la atención de todo el mundo y saludando a mi amiga con la mano como una idiota— ¡Estoy aquí!
¡Te estoy esperando aquí, ¿vale?! —grito a los cuatro vientos y mi amiga me saluda y asiente.
Luego hace un pequeño gesto con el que me pide que le espere cinco minutos más.
Asiento. ¿He hecho el ridículo? ¡Bah! ¡Paso!
Me distraigo los cinco minutos que quedan mirando atentamente como corre Ryder. Pero solo lo miro cuando está de espaldas a mí y no se da cuenta de que lo miro. Me fijo en que tiene una espalda increíble, y no tiene tinta ahí. Y un culo absurdamente perfecto que…
—¿Lista?
Mierda. Kassy está a mi lado y yo carraspeo y asiento. Mostrándome seria. Pero al parecer Kassy no se ha dado cuenta de con qué estaba distrayéndome.
Kassy y yo nos vamos hacia la biblioteca y pasamos una hora y media yo explicándole el tema del examen y ella preguntándome sus dudas.
Al final creo que le ha quedado bastante claro todo y nos despedimos en la puerta del instituto hasta el día siguiente.
Ella coge el autobús que le lleva hasta donde ella vive y yo recorro el trayecto a mi casa andando.
Solo son veinte minutos. Y prefiero ahorrarme el dinero en autobús para otras cosas.
Llevo cinco minutos andando cuando comienzo a sentir la angustiosa sensación de ser observada. Pero miro a ambos lados y no veo nada. De repente, se me ocurre que alguien atrás puede… ¡Hostias, Ryder! Va andando a casa detrás de mí. Y eso hace que el resto del camino se me haga más que tenso.
Por un momento me da por pensar que a lo mejor me ha esperado y me estaba vigilando para seguirme.
Pero luego me doy cuenta de que son paranoias mías, que Ryder entrena los martes y jueves con el equipo y por lo poco que he conseguido ver al girarme, viene sudado y eso significa que acaba de terminar de entrenar.
Perfecto. Ahora me estoy convirtiendo en una acosadora de manual. ¿Por qué narices me sé sus entrenos? Bueno, sí, por Kassy, que entrena con las animadoras los mismos días. Entonces no es tan malo que lo sepa… Es por mi amiga, no por él.
Siento sus pisadas a mi espalda. Lucho contra la tentación de girarme y decirle algo. Pero no es eso lo que yo quería, ¿verdad? De modo que seguimos ambos el camino en un incómodo silencio y con la jodida sensación de que Ryder me pisa los talones.
Al llegar a la altura de nuestras casas, él simplemente se gira hacia la derecha, yo hacia la izquierda y cada uno se mete en su casa sin decir nada en absoluto.
¡Esto es demencial! Por favor, que se asome luego a la ventana.