Perfectos Imperfectos (The Ruins 1) CAPÍTULO 3 TRASPASAR LA LINEA
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CAPÍTULO 3 TRASPASAR LA LINEA

TRASPASAR LA LINEA

Desde que llegué a casa me metí en mi habitación y no he parado de mirar hacia la ventana.

Me estoy volviendo una enferma. No me he puesto a la vista, pero no por falta de ganas, sino porque sé que, si hago lo que tengo en mente, traspasaré una línea que no estoy segura de querer traspasar y ya no podré volver atrás.

Estoy vestida con un pijama de lencería, de pantaloncito y top entallado y bastante transparente, que no deja mucho a la imaginación.

Podría pasar por delante de la ventana sin mirar hacia la habitación de Knox, ¿verdad?

Hacer como que es algo casual. ¡Por dios, estoy en mi habitación!

Puedo moverme por aquí como me dé la gana y con lo que me dé la gana.

No estoy haciendo esto por él. ¡Para nada!

Lo hago por mí. Porque estoy harta de ser invisible e insuficiente. Estoy cansada de inseguridades, mierdas mentales y ser siempre la última en despegar. Quiero experimentar. ¡Joder, estoy hambrienta de experiencia! ¡Famélica! Quiero ser simplemente normal.

“ Está bien, Ava. Vas a hacerlo. No vas a mirar hacia su ventana. Solo vas a pasar rápidamente por delante de la ventana y te vas a imaginar que tu protagonista favorito de tu dark romance de referencia te está mirando con deseo. Puedes hacerlo. Solo déjate ver un poco y vuelves aquí.” Me hablo a mí misma y aprieto los ojos.

Doy una respiración más profunda de lo normal y sin pensarlo más me paseo por delante de la ventana como si fuera a coger algo del otro lado.

Pero cuando estoy justo pasando por delante de mi ventana noto que un calor extraño me sube por el estómago y me pongo colorada.

Mierda, ¿se notará que tengo los labios pintados?

No parezco casual en absoluto. Maldita sea, Ava, vuelve a donde no te pueda ver.

Cuando vuelvo a estar lejos de la ventana me pego a la pared y comienzo a respirar como si hubiera recorrido una maratón.

Me muerdo los labios y luego pienso… ¡Joder, si no miro hacia su ventana no sé si me está viendo o no!

Tengo que volver a hacerlo y mirar disimuladamente a la ventana de Knox, Ava.

—Está bien, vamos allá —vuelvo a inspirar con fuerza y me hablo en voz alta.

Vuelvo a pasar por delante de la ventana y miro con disimulo hacia la ventana de Ryder Knox y lo veo, pero él no me ve a mí. Está de espaldas a la ventana, sentado en su silla del escritorio, jugando a videojuegos, creo.

Me quedo mirando hacia su dirección quieta, pensando en algo que pueda llamar su atención. Entonces me acerco a mi equipo de música y pongo la canción de Shameless de Camila Cabello y comienzo a bailar con los ojos cerrados, sin atreverme a comprobar si mi movimiento ha surtido efecto o no.

Pero a mitad del baile no puedo evitar abrir los ojos y me quedo clavada en el sitio cuando veo a Ryder asomado a su ventana, fumándose un cigarrillo y llevando únicamente unos pantalones de chándal que cuelgan de sus caderas seductoramente.

Se me agita la respiración y vuelvo a moverme todo lo seductoramente que puedo con la mirada clavada en él.

Veo como su respiración también se acelera con mi bailecito y sonrío con picardía. Ryder me devuelve otra sonrisa, preciosa, de esas que incendian bosques.

De repente veo como Ryder pasa por su torso su mano derecha e inicia un descenso hasta acabar metida en sus pantalones mientras que la izquierda sujeta el cigarrillo.

Me quedo inmóvil. ¿Qué está haciendo? ¿Va a…

? ¡Oh, dios mío! Se acaba de sacar la polla y comienza a masturbarse sin dejar de mirarme. Joder.

Ava, sal de su vista , me digo, pero mis pies siguen clavados en el sitio, mirando como Ryder Knox se da placer con sus ojos puestos en mí.

Me hace un gesto de repente con la mano que tiene libre señalándose los ojos.

¿Me está diciendo que quiere ver más? Me observo a mí misma y creo que ya estoy mostrando mucho más de lo que debería.

¡Si hasta tengo los pezones duros y pueden verse perfectamente a través de la tela!

Vuelvo a mirarlo y me insiste con un gesto de cabeza mientras sigue dándose placer.

Su boca se entreabre y su respiración se hace más errática mientras sube el ritmo con su mano. ¡Ay dios! ¿Por qué esto es tan sexi?

Sin pensar mucho más me quito la camiseta con decisión y le muestro mis tetas sin obstáculos mientras vuelvo a moverme al ritmo de la música.

Ahora suena Into It de Chase Atlantic, una melodía muy sexi.

Me toco las tetas, los labios, contoneo las caderas y no aparto la mirada de Knox. Estoy loca, lo sé.

Creo que esta es la situación más íntima que he vivido nunca con un chico y por eso sigo y me muevo cada vez con movimientos más sensuales y provocativos hasta que mis ojos captan que Ryder echa hacia atrás su cabeza, se le tensan los abdominales, y comienza a eyacular sobre su mano derecha aún con el cigarrillo entre los labios, pero su mirada siempre puesta en mí.

Me quedo quieta y vuelvo a contemplarlo sin ápice de vergüenza, pero con toda la curiosidad del mundo mientras él sigue sacudiendo su bastante impresionante polla y sigue dando los coletazos finales de su orgasmo sobre su mano.

Cuando termina lo veo desviar levemente su mirada hacia uno de sus lados, coje un pañuelo y se limpia los restos de su orgasmo mientras me sonríe con malicia con su cigarrillo en la boca.

Después tira el cigarrillo por la ventana, se da la vuelta y se va de su habitación apagando la luz tras él.

Joder… ¿De verdad he hecho esto? ¿Y por qué no me siento mal por ello? Bueno, la respuesta no es tan compleja: porque no me ha tocado. No tengo que sentirme mal porque no he hecho nada con el chico prohibido. Solo estoy en mi habitación, haciendo lo que cualquier chica de mi edad haría, ¿verdad?