CAPÍTULO 138 — La noticia
La noticia
Dos días después, Julián y Milena invitaron a sus familias a cenar.
No dijeron el motivo.
Solo que querían compartir algo con ellos.
Cuando todos llegaron, la casa volvió a llenarse de voces y risas.
—Definitivamente escogieron bien —comentó la madre de Julián mientras miraba alrededor.
—Todavía nos faltan algunas cosas —dijo Milena.
—Eso siempre pasa —respondió ella—. Una casa nunca termina de acomodarse.
La cena transcurrió entre conversaciones cotidianas.
Hasta que Julián dejó los cubiertos sobre la mesa.
Milena lo miró.
Él le sostuvo la mirada.
Era el momento.
—Queríamos contarles algo.
Las conversaciones se detuvieron.
—¿Pasó algo? —preguntó alguien.
Milena sonrió.
—No.
Tomó la mano de Julián.
—Todo está bien.
Julián respiró profundamente.
—De hecho… está muy bien.
Hubo un pequeño silencio.
—Vamos a tener un bebé.
Durante unos segundos nadie reaccionó.
Después llegó el primer grito.
—¡¿Qué?!
Milena soltó una carcajada.
Las felicitaciones llegaron casi al mismo tiempo.
Abrazos.
Preguntas.
Sonrisas.
Alguna lágrima.
Y muchas palabras que se mezclaban unas con otras.
—¿De cuánto tiempo?
—¿Cuándo se enteraron?
—¡Pero si apenas se mudaron!
Julián miró a Milena y ambos comenzaron a reír.
—Les dije que iban a hacer preguntas —murmuró él.
—Y yo te dije que no quería decirles todavía.
—Ya es demasiado tarde.
Ella le dio un pequeño golpe en el brazo.
—Cállate.
La familia volvió a rodearlos.
Milena observó aquella escena y sintió algo cálido en el pecho.
Hacía poco tiempo habían comprado aquella casa.
Después habían trabajado para convertirla en su hogar.
Y ahora la casa estaba llena de las personas que amaban, celebrando una noticia que cambiaría sus vidas.
Julián volvió a tomar su mano por debajo de la mesa.
Milena entrelazó sus dedos con los de él.
No sabían exactamente cómo sería lo que venía.
Pero ya no necesitaban saberlo todo.
Solo sabían que iban a descubrirlo juntos.