Perdida CAPÍTULO 62 — Un dibujo
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CAPÍTULO 62 — Un dibujo

Un dibujo

Esa misma tarde, Milena estaba en casa acomodando algunos de los libros que había comprado en la feria.

El de poesía quedó sobre la mesa de noche.

La novela, junto a los demás libros que todavía tenía pendientes.

Mientras ordenaba, recordó algo.

Sofía.

Había pasado varios días desde aquella conversación, pero ahora que había visto a Julián hablar con tanta naturalidad sobre sus dibujos, volvió a acordarse de lo que su hermana le había pedido.

Tomó el teléfono.

Buscó su número.

Después de unos segundos, escribió.

Milena: Hola, Julián. ¿Cómo estás?

La respuesta llegó poco después.

Julián: Hola, Milena. Bien, ¿y tú?

Milena: Bien. Oye, sabes, recordé algo que quiero preguntarte, y es súper personal.

Julián tardó un poco más en responder.

Julián: Me alegra que estés bien. Ah, sí . ¿Qué cosa? No me asustes, jaja.

Milena sonrió.

Milena: Jajaja, no, tranquilo. No es para asustarte. Es que Sofía está interesada en ver tus dibujos y me pidió que te preguntara si podía verlos.

Julián leyó el mensaje.

Se quedó unos segundos mirando la pantalla.

Julián: Mmmm… ¿en serio? No sé si tenga algo bueno que ver .

Milena respondió casi de inmediato.

Milena: Pues yo pienso que sí. Además, también tengo curiosidad por verlos.

Julián sonrió.

Julián: Bueno, no pierdo nada, ¿verdad?

Milena: Así es.

Julián dejó el teléfono sobre la mesa.

Fue hasta donde había dejado su libreta de bocetos.

La abrió.

Pasó algunas páginas.

Había dibujos que todavía consideraba simples ejercicios. Otros estaban incompletos. Algunos tenían anotaciones pequeñas hechas al margen.

Siguió pasando las hojas.

Hasta que llegó a uno que hizo unos días atrás.

Una persona estaba sentada junto a una ventana.

La figura aparecía ligeramente de perfil, mirando hacia afuera.

La luz entraba desde un costado y se extendía sobre una parte de su cuerpo, mientras el resto quedaba envuelto en sombras.

No era un dibujo perfecto.

Pero era uno de los que más le gustaban.

Lo había hecho después de visitar la exposición, intentando reproducir la manera en que uno de los artistas había trabajado la luz.

Julián lo observó unos segundos.

Después tomó una fotografía.

La envió.

Milena abrió la imagen.

Se quedó mirándola.

No respondió inmediatamente.

Volvió a mirar el dibujo.

Había algo tranquilo en aquella escena.

La persona no hacía nada.

Solo miraba por la ventana.

Finalmente escribió: Milena: Este me gusta mucho.

Julián miró el mensaje.

Julián: ¿Sí?

Milena: Sí. Me gusta cómo hiciste la luz.

Julián sonrió.

Julián: Justamente estaba practicando eso.

Milena: Se nota.

Hubo una pequeña pausa.

Milena: ¿Quién es?

Julián volvió a mirar el dibujo.

Julián: Nadie en particular.

Milena: ¿Entonces te lo inventaste?

Julián: Sí.

Milena: Me gusta más así.

Julián sonrió.

Julián: ¿Por qué?

Milena pensó unos segundos antes de responder.

Milena: Porque parece que está esperando algo, pero no sabemos qué.

Julián volvió a mirar el dibujo.

Nunca lo había pensado de esa manera.

Julián: Ahora que lo dices…

Milena: ¿Qué?

Julián: Creo que tienes razón.

Milena sonrió.

Milena: Entonces sí tienes algo bueno que mostrar.

Julián soltó una pequeña risa.

Julián: Parece que sí.

Después de unos minutos, la conversación terminó.

Milena guardó la fotografía.

Julián cerró su libreta.

Ninguno de los dos había planeado aquella conversación.

Había comenzado por una petición de Sofía.

Pero había terminado siendo algo diferente.

Una pequeña ventana hacia una parte de Julián que Milena todavía no conocía.