CAPÍTULO 46 — Una curiosidad
Una curiosidad
El viernes por la noche, Julián llegó al restaurante donde se había reunido con algunos de sus compañeros de la universidad.
Había aceptado la invitación casi sin pensarlo demasiado.
Durante las últimas semanas se había acostumbrado a decir que sí a planes que antes habría rechazado.
Quizá porque ya no sentía la necesidad de quedarse siempre en casa.
O simplemente porque empezaba a descubrir que también podía disfrutar de cosas que no había planeado.
Se sentó con el grupo y, durante un rato, hablaron de la universidad, del trabajo y de algunos antiguos compañeros.
Después de un tiempo, uno de ellos mencionó algo.
—Por cierto, la próxima semana hay una muestra en el centro cultural.
—¿Qué muestra? —preguntó otro.
—De nuevos talentos. Van a presentar trabajos de estudiantes y artistas que están empezando.
—¿Y qué van a mostrar?
—Un poco de todo. Diseño, fotografía, pintura…
Julián levantó ligeramente la mirada.
—¿Pintura?
Su compañero asintió.
—Sí. Creo que hay varios trabajos.
—¿Sabes qué tipo de pintura?
—No mucho. Vi la información por internet. Parece que van a tener diferentes estilos.
Julián tomó su bebida.
—¿Cuándo es?
—El próximo sábado.
—¿Vas a ir?
—Sí. Pensaba ir con unos amigos.
Julián permaneció unos segundos en silencio.
La idea de ver una exposición le resultaba más interesante de lo que esperaba.
Desde que había vuelto a dibujar, había comenzado a fijarse nuevamente en cosas que durante años había dejado de mirar.
Líneas.
Composiciones.
Colores.
La manera en que una imagen podía transmitir algo sin necesidad de palabras.
—Creo que voy a ir contigo.
Su compañero lo miró sorprendido.
—¿Tú?
Julián sonrió.
—¿Qué tiene de extraño?
—Nada. Solo pensé que no te interesaría.
—Me interesa la pintura.
—Entonces perfecto.
Julián asintió.
—Avísame la hora.
—Te escribo durante la semana.
La conversación continuó.
Poco después cambiaron de tema y empezaron a hablar de otras cosas.
Julián no volvió a pensar demasiado en el evento.
Para él, era simplemente una exposición.
Una oportunidad para salir un sábado y ver algo que despertaba nuevamente su curiosidad.
No sabía quiénes estarían allí.
No sabía qué obras encontraría.
Y mucho menos podía imaginar que aquella decisión tan sencilla terminaría llevándolo a un encuentro que no había buscado.
Por ahora, solo quería ver algunas pinturas.