Perdida CAPÍTULO 44 — Un mes después
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CAPÍTULO 44 — Un mes después

Un mes después

Había pasado un mes desde aquella conversación.

Sofía había aceptado la convocatoria y, desde entonces, su habitación se había convertido en una mezcla de taller y dormitorio.

Había telas sobre la cama, bocetos pegados en la pared y varios cuadernos abiertos sobre el escritorio.

Algunos diseños habían terminado en la basura.

Otros habían sido modificados tantas veces que apenas se parecían al dibujo original.

Pero Sofía continuaba trabajando.

Aquella tarde estaba frente a la máquina de coser cuando recibió un mensaje.

Lo leyó.

Volvió a leerlo.

Después se quedó completamente quieta.

—No puede ser.

Tomó el teléfono y salió de la habitación.

Encontró a Sandra y Milena en la sala.

—¡Me escogieron!

Sandra se levantó inmediatamente.

—¿Qué?

—¡Me escogieron!

Sofía les mostró el teléfono.

Milena leyó el mensaje.

Su rostro se iluminó.

—Sofía…

—¡Voy a presentar mi diseño!

Sandra la abrazó.

—Sabía que podías hacerlo.

Sofía se rio.

—Yo no estaba tan segura.

Milena la miró.

—Pero lo hiciste.

—Sí.

Durante unos segundos las tres permanecieron abrazadas.

Sofía se separó y volvió a mirar el mensaje.

—Hay otra cosa.

—¿Qué?

—La presentación será en un evento.

Milena frunció ligeramente el ceño.

—¿Qué tipo de evento?

—Una muestra de nuevos talentos. Van a estar diseñadores, estudiantes y gente de otras profesiones.

Sandra sonrió.

—Eso es todavía mejor.

Sofía respiró profundamente.

—Ahora estoy más nerviosa.

Milena soltó una pequeña risa.

—Eso era de esperarse.

—¿Y si mi diseño no gusta?

—Entonces habrás llegado hasta allí y habrás aprendido algo.

—Tú siempre tienes una respuesta.

—Es una de mis pocas virtudes.

Sandra intervino: —¿Pocas?

Milena la miró.

—No empieces.

Las tres rieron.

Más tarde, Milena ayudó a Sofía a revisar algunos detalles del diseño.

No entendía tanto de moda como su hermana, pero sabía escuchar.

Sofía le mostró los bocetos.

—¿Cuál te gusta más?

Milena los observó.

—Este.

—¿Por qué?

—No sé.

—Eso no es una respuesta.

Milena sonrió.

—Porque cuando lo veo, puedo imaginarme a alguien usándolo.

Sofía volvió a mirar el dibujo.

—A mí también me gusta más.

—Entonces ese es.

Sofía asintió.

—Gracias.

Milena le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja.

—De nada.

Durante ese mismo mes, Sandra había comenzado a sentir con más claridad los cambios del embarazo.

La familia hablaba cada vez más del bebé.

Su llegada ya no parecía algo lejano.

Era una fecha que comenzaba a aparecer en conversaciones, compras y planes.

Incluso Sofía había empezado a hablar de hacerle algunas prendas.

—No le vas a coser un vestido de gala a un recién nacido —le dijo Milena una tarde.

—No es de gala.

—Sofía.

—Es sencillo.

—Tiene tres capas.

—Es un diseño.

Sandra se rio desde el sofá.

—Déjala.

—Tú la estás apoyando demasiado.

—Es mi bebé.

—Y tu hija quiere vestirlo como si fuera a una pasarela.

Sofía cruzó los brazos.

—Cuando sea famosa, todas van a querer esos vestidos.

Milena sonrió.

—Entonces será mejor que empieces a hacerlos bien.

En cuanto a Julián, aquel mes también había transcurrido con cierta tranquilidad.

Había tenido una sesión más con Milena.

Después de aquella primera sesión espaciada, ambos habían coincidido en que podía continuar con el mismo ritmo.

No significaba que todo estuviera resuelto.

Todavía había días difíciles.

Pero ahora sabía reconocerlos.

Había seguido dibujando.

También había comenzado a salir más con algunos amigos y, de vez en cuando, aceptaba invitaciones que antes habría rechazado sin pensarlo.

La vida no había cambiado de un día para otro.

Simplemente había empezado a sentirse más suya.

El viernes por la tarde, Sofía recibió un nuevo mensaje.

Esta vez no era sobre la selección.

Era la invitación oficial al evento.

Leyó el lugar y la fecha.

Después miró a Milena.

—¿Vas a ir?

Milena sonrió.

—Claro que voy.

—¿Aunque sea aburrido?

—Voy a estar ahí para apoyarte.

Sofía la abrazó.

—Gracias.

Milena la abrazó también.

Todavía faltaban algunos días para el evento.

Había tiempo para prepararse.

Pero algo ya había cambiado.

Sofía había pasado de preguntarse si era suficientemente buena…

A tener que demostrarlo.

Y por primera vez, la posibilidad de que su trabajo pudiera llevarla a un lugar nuevo ya no parecía tan lejana.

La vida de todos estaba avanzando.

Cada uno a su manera.

Sin saber todavía qué encontrarían en el camino.