Penylan I: Incógnito Capítulo 10 #4
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Capítulo 10 #4

Retrocedió el vídeo hasta la foto de la chica y cayó en la cuenta. También era una de esas tres que siempre se metían donde no las llamaban. No la extrañaba que hubiera acabado en una gorda, le estaba bien empleado.

Un par de horas más tarde, Aimee Rhys se situó detrás de la mesa acomodándose ella solita el micrófono en la solapa de su elegante y costoso traje rojo coral.

El regidor de plató dio la señal de que en tres segundos estaría en el aire y ella enderezó la espalda forzando una sonrisa amable.

Inició la cabecera del programa, Aimee saludó a cámara convencida de que era una gran periodista que muy pronto compartiría escenario con Robert Gideon, el presentador estrella de Gran Bretaña.

—Buenas noches. Una vez más traemos importante noticias del caso del acosador del norte de Gales.

Hoy nos centraremos en la misteriosa desaparición de la joven Daphne Hywel, vecina de Penylan, que no ha sido vista desde anoche.

¿Por qué la policía no ha interrogado a sus amigas que, junto a ella, protagonizaron el heroico salvamento de las tres niñas secuestradas en la carretera 470?

Esta es una de las preguntas que nos proponemos desentrañar en los próximos treinta minutos. Los dejamos con unos anuncios.

Mientras esperaba a que terminara la publicidad de British Airways, la reportera examinó las notas que había colocado debajo del guión que le había preparado la producción.

Tenía en mente un cambio radical en el orden de las informaciones que a lo mejor no agradaba a sus jefes y que en sus expertas manos se transformaría en la exclusiva del año.

—Unas semanas atrás, nos inquietamos con la noticia de que tres jóvenes, Tammy Stevens, Dolly Benson y Ginger Hayes, habían sido asesinadas presuntamente por unos delincuentes comunes, viejos conocidos de la policía por asuntos de desórdenes públicos.

Estos individuos volvieron a intentar el secuestro de otras tres chicas, aunque su plan se malogró gracias a la intervención de Daphne Hywel y sus dos amigas.

Hizo un inciso en su alocución calibrando el efecto de las estudiadas palabras subsiguientes.

—Sin embargo, la repentina falta de la Daphne Hywel nos revela un dato espeluznante, más si se toma en cuenta que los secuestradores, quienes albergarían motivos en contra de ella, fueron hallados muertos en sus celdas sin que los forenses esclarecieran las causas.

Entonces, ¿quién se llevó a Daphne? Y por encima de ello: ¿qué pretendía?

El realizador avisó a Aimee de que debía dar paso a las imágenes del mediodía de inmediato; no obstante, ella lo desoyó.

—Si me lo permiten, elaboraré un breve repaso de los acontecimientos.

Tanto Daphne como sus amigas acudieron al lugar de los hechos luego de haber visto el flash informativo del rapto de las menores, según comentó el dueño del bar en el que pararon.

Esto implicaba que las jovencitas contaban con algún tipo de información privilegiada de dónde se hallaban los cinco individuos, lo que plantea la pregunta acerca de si eran parte de ese círculo, al que delataron ante las autoridades.

El regidor repasó su guion convencido de que las divagaciones de Aimee no se aproximaban ni remotamente a la escaleta del día y pidió autorización para cortar, que le fue denegada por el productor ejecutivo, interesado en cómo acabaría la cosa.

—Si a esto le sumamos que una de sus compañeras de clase, la señorita Delilah Knight, fue una de las primeras atacadas por el acosador, como ella, y le unimos el hecho de que, de acuerdo a los testimonios de otros alumnos del colegio Santa Perpetua, no se llevaban bien, sería de suponer que ellas podrían haber incurrido en un gesto de venganza.

Pausa dramática. En el plató, ni los cámaras comprendían de qué iba la historia, solamente que Aimee se estaba cavando la fosa con esa sarta de acusaciones infundadas.

El realizador nada más pensaba en la pérdida de audiencia que estarían sufriendo gracias a semejante monólogo inútil en el que no aparecía ni una triste imagen, que era por lo que se suponía que la gente veía la tele.

—No sería descabellado presumir que estas jovencitas sabían más del tema de lo que nos suponemos.

Yo, incluso, cuando investigaba el caso, me topé con ellas en el restaurante Onigiri, cuyo dueño había avistado al acosador, y mantuve una conversación en la que me demostraron estar lo suficientemente informadas del tema como para intuir que estaban mezcladas en él.

Siempre en el momento preciso, en el lugar preciso.

¿No es demasiada casualidad? ¿Y si de lo que estamos hablando no es de hechos aislados, sino de bandas rivales?

»El asunto que es prioritario que la policía investigue, entonces, es qué se esconde detrás de esta posible organización criminal que siembra el caos en esta parte del país.

Solo así los ataques finalizarán, puesto que el o los delincuentes siguen en activo.

Y la clave, en mi modesta opinión, está en las tres chicas de Penylan. Vamos a una pausa comercial.